En la recta final del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, el exministro de Agricultura, Hacienda, académico y exdirector de Planeación Nacional José Antonio Ocampo hace un balance de la gestión económica del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y del mandato del presidente Juan Manuel Santos (2010-2014) y concluye que una de las grandes fallas durante esos períodos consistió en permitir el avance de la desindustrialización.
Dijo a El Espectador que ambos gobiernos estuvieron comprometidos con poner en marcha tratados de libre comercio y sostuvo que el manejo monetario y fiscal de Uribe y Santos presentó buenos resultados en lo corrido de 12 años.

-¿Cuáles son los logros económicos de las administraciones de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos?

-Tanto los dos gobiernos de Uribe como la administración de Santos han sido relativamente buenos, aunque fue un poco mejor el de Santos.
En los dos gobiernos de Uribe el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue de 4,5%, y en el de Santos, de un 4,8%. En materia de manejo monetario y fiscal yo diría que los dos gobiernos han tenido resultados buenos. En esta administración, los resultados en inflación son mejores.

En materia social, el gobierno Santos ha sido definitivamente mejor, porque el ritmo de caída de la pobreza y de la pobreza multidimensional ha sido bueno en los últimos años (esto a nivel urbano y rural). Este es el primer período de muchos en el que ha habido una mejora en la distribución del ingreso.

-¿Cuál es el balance en materia de comercio exterior?

-Ambos gobiernos estuvieron comprometidos con los tratados de libre comercio. Fue una característica común. Tal vez la principal diferencia fue que, debido a los enfrentamientos políticos con Venezuela bajo la segunda administración de Uribe, colapsaron las exportaciones a ese destino.

Dada la normalidad en las relaciones binacionales, en el gobierno Santos se han ido recuperando las exportaciones a Venezuela, sin que se hayan llevado a niveles muy altos. Esa es una diferencia importante.

-¿Y en infraestructura?

-A favor del gobierno Santos está la reactivación de la política de infraestructura de transporte. En la administración Uribe hubo un atraso inmenso en ese sentido. El actual gobierno destrabó el sistema de concesiones y comenzó a invertir más recursos.

Resaltaría otro cambio, y es en materia de tributación. Las dos administraciones, incluyendo el período en el que fue ministro el actual candidato (Óscar Iván Zuluaga), dieron beneficios tributarios sin muchos criterios claros en términos de beneficios, eso fue costoso en el largo plazo.

Por ejemplo, los contratos de estabilidad jurídica que se han dado han sido fatales ya que dieron beneficios a la minería aún cuando había altos precios de los minerales.

Esos problemas se han comenzado a corregir bajo la administración Santos. En la última reforma tributaria se acabaron los contratos de estabilidad jurídica y se ha recuperado la dinámica del impuesto de renta con una estructura más progresiva.

Un elemento que me ha preocupado es uno que he comentado muchas veces: es la falta de acción para controlar la revaluación del peso que ha tenido, a mi juicio, efectos nocivos sobre la agricultura y la industria.

-¿En qué cosas fallaron los gobiernos?

-En lo que tiene que ver con la desindustrialización de Colombia. Es un proceso que viene de atrás, pero se mantuvo en tres administraciones.

-El presidente Santos sostiene que se han creado en cuatro años más de 2,5 millones de empleos.

-Comparando las políticas de los gobiernos, ¿a qué conclusiones se llega?

-Se han logrado los mejores indicadores laborales en mucho tiempo. Por ejemplo, la tasa de desempleo más baja desde mediados de los años noventa. Hay un aumento en la formalidad laboral. Al igual que en la pobreza, los avances han sido más rápidos en esta administración.

-Bajo esta lectura, ¿cuáles son los puntos fuertes a tratar por el próximo mandato?

-He resaltado que para mí lo más importante es la reindustrialización y ‘reagrarización’ de Colombia. En los diálogos de paz de La Habana se ha hablado de una política a favor del campo colombiano.