Después de más de dos meses en el cual el mercado uruguayo estuvo particularmente escaso de liquidez en pesos, con tasas de interés en los préstamos interbancarios a un día por encima del 14% en el último mes de operativa, el mercado tuvo un respiro al recibir una inyección de liquidez. Esa mayor disponibilidad de pesos soltó las amarras del tipo de cambio y llevó ayer la cotización del dólar a un máximo en la última década.

En los ocho días de operativa que lleva el año, el dólar subió en siete, con un avance de 3% en su valor interbancario. En el promedio de las operaciones diarias pasó de $24,075 a $ 24,8, el mayor valor desde mayo de 2005. Por su parte, la tasa interbancaria a muy corto plazo, principal señal de si abundan o no los pesos en el mercado, pasó de 18% el 7 de enero a valores por debajo del 10% en los días siguientes, cerrando en 5% ayer.

El escenario, pocos días atrás, en el cual el dólar cotizaba sin grandes oscilaciones a nivel local mientras se apreciaba a nivel internacional, donde la curva de rendimientos estaba completamente invertida –pagando más a corto que a largo plazo–, bancos ofreciendo a sus clientes plazos por sus depósitos con intereses similares a los de las Letras de Regulación Monetaria y con el Banco Central interviniendo para saciar la sed de pesos en el mercado, se invirtió casi en su totalidad.

Los rendimientos a corto plazo están a niveles muy similares a los de largo, según el índice de rendimientos de los títulos soberanos en moneda local de Bevsa (Itlup); la curva sigue estando invertida, aunque con diferencias mucho menores; las Letras a 30 días pagan 13,7% y las Notas a cinco años 13,4% –habiendo llegado a estar 14% frente a 13,2%-.

Que el mercado está más líquido hoy en día es algo que está claro. Lo que no, es si esta liquidez responde o no a una decisión del gobierno. Los que así lo creen asignan al tipo de cambio el mismo rol que las tarifas públicas. Cuando la inflación era la variable más acuciante, el gobierno propiciaba un dólar bajo, que ayudara a controlarla. Ahora, con el ritmo de aumento de los precios en zona de confort, el gobierno busca apuntalar otras variables, como la competitividad –a través un dólar más fuerte–.

Traducido a la liquidez, esto se traduce en el Central quitando pesos del mercado, aumentando el circulante por debajo del rango meta –como hizo en noviembre y diciembre– hasta principios de este año. Con menos pesos en el mercado, las presiones al alza del dólar a nivel global se veían anuladas en el mercado local. Cuando las prioridades cambiaron, el Central volcó pesos en el mercados y el dólar respondió al alza.

Así lo ven el gerente de la financiera Puente, Juan José Varela, y el director de la gerenciadora FDI, Mariano Sardáns, que coinciden en que el regulador está permitiendo que aumenten los pesos en el mercado porque hay tranquilidad ante el dato de inflación y, más pesos en el mercado y un dólar subiendo, sirven ante un escenario de enlentecimiento de la economía uruguaya que “se está planchando más de lo que se está reconociendo”, según dijo Sardáns.

Varela explicó, en el mismo sentido, que los precios de las materias primas y una economía enfriándose hacen que la presión inflacionaria deje de ser una preocupación, y que por ende se permite que se dinamice la economía.

La opinión no es unánime. La economista Tamara Schandy de Deloitte señaló que no es novedad que la inflación está controlada en Uruguay, que este escenario ya estaba presente en diciembre y sin embargo, en aquel entonces la liquidez no era la de estos días. Algunos operadores de mercado coinciden con esa visión. Un agente de mesa de cambio que prefirió no ser identificado señaló que no es claro que haya habido intencionalidad política en la suba del dólar, pues entiende que la inflación en el primer trimestre del año será pujante, y por ende, consideró que no cree que el gobierno esté tranquilo con respecto a esta variable.

De todas maneras, las expectativas son que el dólar siga subiendo y que el techo se lo ponga la inflación. Varela, de Puente, explicó que al menos en el mediano plazo, “hasta que la inflación no vuelva a ser un problema”, se espera una economía con la tónica que tuvo en los últimos días. Esto implica un dólar al alza que siga de cerca lo que ocurra en el resto de los mercados emergentes.

“Es un tire y afloje”, agregó Sardáns de FDI. “Lo que se va liberando (de inflación) lo van aflojando por otro lado. El gobierno lo viene haciendo bien, por eso necesita desindexar la economía, especialmente el tema de salarios. Pero hasta que no se desindexe la economía, vas a tener que estar jugando con esto”, señaló el ejecutivo, haciendo referencia a que hasta que no se solucionen los causales de fondo de la inflación, va a ser necesario seguir jugando con el tipo de cambio para controlarla.