Los precios al consumidor en Brasil crecieron menos de lo previsto en noviembre ante una baja en los costos de los alimentos, con lo que probablemente la inflación de 2017 será inferior al objetivo oficial por primera vez en dos décadas.

Los precios al consumidor medidos por el referencial IPCA subieron un 2,80% en los 12 meses a noviembre, según datos publicados este viernes por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Analistas consultados por Reuters esperaban un alza de 2,88%.

La mayoría de los expertos esperaba que los precios de los alimentos dejaran de caer luego que cosechas récord llevaran a una caída en los costos que se prolongó varios meses.

Pero la deflación de los alimentos se aceleró en el mes, con lo que la meta de inflación quedó efectivamente fuera de alcance.

El objetivo oficial de Brasil para la inflación anual es de 4,5%, con un rango de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales.

En la medición mensual, el IPCA subió un 0,28% en noviembre, una tasa inferior al alza de 0,42% en octubre y bajo el 0,35% que era la mediana de los pronósticos de analistas.

Para llegar a la meta anual sería necesario que el índice suba un 0,49% en diciembre pero eso es improbable porque el regulador programó una baja en las tarifas de energía.

Costos más altos por la electricidad han sido los mayores conductores de las alzas de los precios en los últimos meses luego de que las escasas lluvias afectaran la generación eléctrica.

Si no se logra el objetivo de inflación, el banco central brasileño podría verse más presionado a bajar sus tasas de interés en 2018. Esta semana, el emisor redujo los tipos a un mínimo histórico de 7%.