La tasa de inflación anual en Brasil se desaceleró a mediados de mayo y se ubicó debajo del 4% por primera vez en casi 10 años, lo que deja la puerta abierta para que el Banco Central recorte las tasas de interés a fin de mes pese a la creciente incertidumbre política por un renovado escándalo de corrupción.

Los precios al consumidor aumentaron un 3,77% en los 12 meses hasta mediados de mayo, según informó el martes la agencia nacional de estadísticas IBGE. La cifra se ubicó apenas por encima de la mediana estimada por analistas encuestados por Reuters de 3,74%.

La tasa de inflación se ha desacelerado tras tocar en enero del 2016 un máximo en 12 años de 10,7% y actualmente está por abajo de la meta del gobierno de 4,5%, en momentos en que la peor recesión en la historia de Brasil ha elevado el desempleo y debilitado la demanda.

El índice de precios al consumidor IPCA-15 de Brasil subió 0,24% en el mes hasta mediados de mayo, frente al aumento de 0,21% registrado en el mes anterior, dijo IBGE. Economistas encuestados por Reuters esperaban que la inflación subiera un 0,21% mensual.

Ante la desaceleración de la inflación, se espera que el banco central rebaje la tasa de interés referencial en su próxima reunión, aún cuando un renovado escándalo en el marco de una enorme pesquisa por corrupción salpicó la semana pasada al presidente Michel Temer y dejó al Gobierno al borde del abismo.

Los rendimientos de los futuros de la tasa de interés caían el martes por la mañana, sugiriendo que los operadores ven más probable un recorte de 100 puntos base en el encuentro de política monetaria del 31 de mayo. La tasa referencial Selic se encuentra actualmente en 11,25%.