Brasilia. La inflación en Brasil se enfrió a mediados de agosto, en general en línea con lo esperado, por el desvanecimiento de las presiones sobre los precios generadas por una huelga nacional de camioneros en las últimas semanas de mayo.

Los precios al consumidor seguidos por el índice IPCA subieron un 0,13% en el mes a mediados de agosto, informó este jueves el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el avance mensual más pequeño desde fines de marzo.

Eso llevó a una baja en la tasa interanual de la inflación a 4,30% desde el 4,48% a julio, en un declive mayor respecto al rango objetivo del banco central de 4,5%, más o menos 1,5 puntos porcentuales.

Economistas consultados por Reuters esperaban tasas de 0,11% y de 4,27% en la comparación mensual y anual, respectivamente.

Las cifras destacan las dificultades que enfrenta el banco central para reactivar alzas en los precios. La tímida recuperación económica de Brasil probablemente lleve al emisor a mantener las tasas de interés en mínimos históricos por algún tiempo.

Los resultados sugieren también que ya se habría anulado la escasez de alimentos derivada del paro nacional de camioneros de fines de mayo.

La desaceleración en el alza de precios podría haber sido aun más acusada si no hubiera sido por la escasez de lluvias, que afectó la generación hidroeléctrica y elevó los costos de la energía.