Sao Paulo.  La tasa de inflación de Brasil se desaceleró menos de lo previsto en septiembre, lo que sugiere que el ritmo de alzas de precios tocó fondo cerca de mínimos de 18 años.

Los precios al consumidor medidos por el índice IPCA subieron un 2,54% en septiembre con respecto al mismo mes de 2016 desde el 2,56% hasta mediados de septiembre, informó el viernes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

La cifra fue superior al alza de 2,47% prevista por economistas y sorprendió incluso a Rosenberg Associados, el pronosticador que suele entregar las proyecciones más precisas. Rosenberg calculó una tasa de 2,45%.

Los precios más altos de los combustibles generaron gran parte del incremento. Petrobras subió sus precios varias veces en el mes luego que el paso de huracanes por Estados Unidos provocó cierres de terminales en el norte del Caribe.

Pero la tasa anual se mantuvo muy por debajo del extremo inferior del rango objetivo oficial para la inflación de 4,5%, más/menos 1,5 puntos porcentuales. Eso apoya expectativas de que la medición podría ubicarse por primera vez bajo la meta este año.

Cosechas más abundantes han generado fuertes bajas en los precios de los alimentos, lo que ha ayudado a frenar la inflación desde niveles de dos dígitos. Eso le ha permitido al banco central rebajar desde octubre sus tasas de interés en 600 puntos básicos a un 8,25%.

En la medición mensual, el IPCA subió un 0,16% desde el incremento de 0,11% en el mes a mediados de septiembre y frente alza de 0,09% esperada por analistas.

Economistas proyectan que la tasa anual de la inflación en 2017 será de 2,97%, según un sondeo del banco central publicado el lunes.