Sao Paulo. El índice referencial de precios al consumidor de Brasil subió más de lo esperado en junio y a tasa anual se mantuvo por encima de la meta del Banco Central, consolidando las expectativas de nuevas alzas en las tasas de interés en los próximos meses.

El gobierno informó este jueves que el Indice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) se elevó un 0,15% en junio, más del doble que el aumento del 0,07% arrojado por la mediana de las previsiones de 23 analistas consultados por Reuters.

Sin embargo, el alza de junio fue mucho menor que el avance del 0,47% registrado el mes anterior, en la medida en que cayeron los precios de los alimentos y del transporte.

La inflación en los 12 meses hasta junio se aceleró a un 6,71%, ubicándose por sobre el techo del rango de la meta del Gobierno por tercer mes consecutivo.

El Banco Central de Brasil tiene una meta de inflación del 4,5% para este año, con una tolerancia de más o menos 2 puntos porcentuales.

En la panadería Leticia del barrio Vila Madalena de Sao Paulo, los abastecedores ya han elevado los precios dos veces este año, pero es improbable que vuelvan a hacerlo nuevamente ahora mismo, dijo el gerente, Carlos Alcántara.

"Estamos en vacaciones (de invierno), sus ventas siempre disminuyen", afirmó, en medio de las conversaciones entre los clientes y el olor del pan horneado.

"Ellos siempre rebajan las cosas un poco" en esta época del año, agregó.

Repercusiones políticas. Los rendimientos de los contratos futuros de la tasa de interés subieron en los primeros negocios, una señal de que los inversores están apostando por un ciclo de endurecimiento monetario más prolongado.

El rendimiento del contrato con vencimiento en enero del 2012, uno de los más negociados en la mañana, se elevó a un 12,48% desde un 12,46% el miércoles.

La alta tasa de inflación anual se ha convertido en un dolor de cabeza para la presidenta Dilma Rousseff, cuyo primer año de mandato podría verse opacado por las preocupaciones sobre el alza de precios.

Una pérdida de popularidad por el aumento de la inflación, a su vez, podría hacerle más difícil conseguir la aprobación de reformas en el Congreso, como una reformulación del código tributario.

Irónicamente, algunas de esas reformas podrían de hecho ayudar a bajar la tasa de inflación de Brasil en el largo plazo.

El Banco Central ha elevado la tasa de interés cuatro veces este año, en un total de 150 puntos base, para tratar de contener el alza de los precios.

La tasa de interés referencial de Brasil, Selic, de un 12,25% actualmente, es una de las más altas entre las grandes economías del mundo.

Analistas esperan ampliamente un alza de la tasa Selic durante la reunión del 20 de julio del Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom), pero las opiniones están divididas respecto a posteriores aumentos.

Rousseff desea que la tasa Selic se ubique en un nivel más en línea con sus pares globales, pero eso es una proposición difícil en un país donde los votantes no sólo tienen recuerdos de precios descontrolados en décadas pasadas, sino también donde un abultado gasto gubernamental mantiene a la economía creciendo.

Rousseff ha prometido recortar alrededor de US$30.000 millones del presupuesto del 2011.