Pekín. La inflación anual al consumidor de China se desacelerará a cerca de un 3% en febrero, dijo este lunes un alto funcionario, un nivel que podría marcar un mínimo en casi dos años.

"Mi predicción es que podremos observar la tasa de inflación por debajo de un 4%, o podría incluso alcanzar el 3% en febrero. Ese sería el nivel más bajo en más de veinte meses", dijo en una conferencia por internet Zhou Wangjun, subdirector del departamento de precios de la Comisión de Reforma y Desarrollo Nacional.

"La disminución sería principalmente el resultado de un efecto de base más alto", añadió.

La inflación de China repuntó a 4,5% en enero, ya que el gasto subió durante la temporada de feriados por el año nuevo chino, rompiendo una tendencia bajista de cinco meses y forzando al mercado a replantearse sus expectativas sobre el accionar del banco central.

La inflación anual del consumidor estaba por debajo de un 4% en septiembre del 2010, y desde entonces se ha acelerado sostenidamente para alcanzar un máximo de tres años de 6,5% en julio del 2011.

La inflación podría de alguna manera estabilizarse después de febrero, y es probable que la tasa para el año muestre una "baja importante" desde el 5,4 por ciento del año pasado, pero las incertidumbres persisten, dijo Zhou.

"No podemos ser demasiado optimistas", dijo y añadió que las incertidumbres, las que incluyen los precios mundiales del petróleo debido a riesgos geopolíticos en Oriente Medio, las condiciones climáticas y las reformas chinas en el mecanismo de formación de precios de los recursos naturales, aún prevalecen.

"El tono impuesto por el Gobierno Central para este año es de prevenir que la inflación repunte", dijo Zhou.

El periodo de feriados por el año nuevo chino ha distorsionado los indicadores económicos para enero, y los economistas pidieron no hacer demasiado caso a una inflación más alta de lo esperado y a datos de comercio y préstamo más bajos de los esperados.

El banco central chino ha optado hasta ahora por una manera mucho más flexible de inyectar dinero para apoyar la lenta economía real a través de operaciones en el mercado abierto, en vez de una rebaja en las reservas requeridas de los bancos.