El alza de los precios continuó ganando dinamismo en un proceso de aceleración que se da desde hace ya tres meses, incluso luego de que el presidente Tabaré Vázquez se comprometiera en marzo a llevarla a 5% en 18 meses. Con un aumento según lo esperado por los economistas privados consultados por El Observador, la esperanza de alcanzar el techo del rango meta (7%) luce cada vez más comprometida, pese al menor dinamismo de la economía y la moderación en los ajustes salariales.

Los precios al consumo subieron 0,49% el mes pasado respecto a abril, según los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De esa forma, la canasta de consumo de los uruguayos se encareció 8,41% en los últimos 12 meses a mayo, levemente por debajo de la expectativa de la mediana de analistas encuestados por el Banco Central (BCU), que preveía un incremento de 8,43% en la medición interanual.

Prendas de vestir y calzados fue el rubro que tuvo el mayor repunte en el mes, con una suba de 0,93%, seguido por restaurantes y hoteles (0,77%). Los alimentos y bebidas –rubro de gran incidencia en la medición del IPC– se encarecieron 0,58%. Por otro lado, transportes y comunicaciones fueron los servicios que se mantuvieron prácticamente sin cambios.

En el acumulado del año los bienes y servicios se encarecieron 5,2% y ya superaron el centro del rango objetivo para los 12 meses. Se trata del mayor incremento registrado en el período enero-mayo desde 2007, cuando el IPC aumentó 5,4% en igual período.

La aceleración en los precios se produjo como consecuencia de un empuje de la inflación residual –compuesta por alimentos sin procesar y servicios públicos– que se incrementó más de un punto porcentual pasando de 4,8% a 5,9% en la última medición de 12 meses, según los cálculos de la Unidad de Análisis Económico de El Observador. Mientras que los servicios públicos se encarecieron apenas 1,8% tras la suba a abril de 1,6%, los alimentos no elaborados fueron los que registraron el mayor salto en el período considerado y pasaron de 8% a 10,1% interanual, siendo el único componente inflacionario con un incremento de precios de más de dos dígitos.

En tanto, el componente tendencial de los precios –aquellos bienes y servicios cuyos precios son más estables y reflejan mejor las condiciones de mercado– moderó su ritmo de aumento al pasar de 9,36% a 9,23% . Ese menor impulso fue explicado tanto por el componente transable como por el no transable.

Los precios de los bienes y servicios transables, que son aquellos que se comercializan con el exterior –se exportan o importan– y por tanto fijan sus precios en el mercado externo, ralentizaron su ritmo de aumento y pasaron de subir de 8,8% a 8,6% el mes pasado medidos en moneda extranjera.

Por otro lado, la inflación no transable, los bienes y servicios que la economía uruguaya produce y no compiten con producción importada o en terceros mercados, moderó su aumento una décima de punto porcentual pasando de 9,5% a 9,4% en el período considerado. El menor empuje ocurre en un contexto de crecimiento económico más lento, con una desaceleración en los salarios –fuerte componente de la inflación no transable– y una merma en el gasto de los consumidores.

Perspectivas. El dato de IPC de mayo no sorprendió a los analistas privados que esperan pocos cambios a futuro. "Las presiones inflacionarias siguen siendo muy persistentes. Con una inflación no transable muy firme en torno de 10% y una transable también por encima de 9%, pues la baja de los precios internacionales de los alimentos ha sido contrarrestada por el aumento del dólar", explicó la economista Florencia Carriquiry de la consultora Deloitte.

Por su parte, el economista Alejandro Cavallo de Equipos Consultores, señaló que la evolución del indicador obedece en parte "a la aceleración de los precios administrados". En ese sentido, indico que los mismos caían a fines de 2014 y principios de este año en el registro anual, pero en los últimos meses crecen en torno de 2% anual, un registro bajo, aunque mayor al descenso de 2% a 3% de fines del año pasado.

Por el contrario, Mercedes Comas de PwC dijo que las tarifas públicas están "amortiguando" las presiones inflacionarias. "Ahora el factor dólar se agregó en un escenario donde la economía crece menos y hay caída de empleo", comentó. Por ese motivo, su consultora elevó de 8,5% a 8,8% su pronóstico de inflación para el cierre de 2015. En tanto, para 2016 lo redujo a 7,5% a 8% como consecuencia del impacto que tendrán los menores porcentajes de ajustes de los convenios salariales que hoy están vigentes.

"Para los próximos meses esperamos que los registros mensuales continúen ubicándose algo por encima de los del año pasado y consecuentemente tendremos un aumento de la tasa anual, que se ubicaría en el tercer trimestre entre 8,5% y 9%. En el cuarto trimestre, el registro anual cedería algunas décimas para cerrar el año algo por debajo de 8,5%", pronosticó Cavallo por su lado.

En el caso de Deloitte, mantiene su proyección con una inflación entre 8% y 8,5% tanto para este año como para el próximo. "Esas proyecciones asumen cierta moderación salarial y una política fiscal también más austera, que permitan absorber la suba del dólar que necesita seguir procesando Uruguay. Si no viéramos esos ajustes a nivel de las políticas macro, nos parece que hay riesgos de que veamos una inflación incluso mayor, aun cuando la actividad económica se siga enfriando", alertó Carriquiry.