La inflación en la zona euro se mantuvo estable en julio ya que otra caída en los precios de la energía anularon el impacto de un alza en los costos de los bienes industriales y los servicios, dejando al Banco Central Europeo con más trabajo por hacer para apuntalar los precios.

Eurostat, la oficina de estadísticas de la Unión Europea, dijo el viernes que los precios al consumidor en los 19 países que comparten el euro registraron un alza interanual del 0,2% en julio, la misma lectura que el mes anterior.

El dato preliminar también está en línea con las expectativas del mercado, aunque reportes difundidos el jueves que indicaron una inflación de apenas 0,1% en Alemania y un retorno a la deflación en España en julio sugirieron que las cifras para la zona euro podrían haber sido incluso más débiles.

Excluyendo los volátiles componentes de la energía y los alimentos no procesados- que se denomina inflación subyacente- los precios subieron un 0,9% en julio desde un 0,8% en junio. El mercado no esperaba cambios.

Los precios de la energía bajaron un 5,6% en términos interanuales, un descenso mayor que en junio, mientras que los de los alimentos no procesados subieron un 1,3% en julio, desde un 1,9% en el mes anterior.

La inflación de los servicios y bienes industriales se aceleró, aunque para este último lo hizo en apenas un 0,5%.
La zona euro puso fin a cuatro meses de deflación en abril, pero su tasa de inflación aún sigue muy por debajo del objetivo del Banco Central Europeo de poco menos del 2%.

El BCE ha mantenido las tasas de interés cercanas a cero y este año inició un esquema de alivio cuantitativo, con la compra de bonos del gobierno y otros activos para inyectar cerca de 1 billón de euros (US$1,1 billones) a la economía a fin de apuntalar el crecimiento y los precios.