Ciudad de México. La inflación interanual en México se desaceleró más de lo esperado hasta febrero por una disminución en los precios de los productos agropecuarios, lo que refuerza una tendencia a la baja que comenzó en enero, dijo este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas (INEGI).

El índice nacional de precios al consumidor marcó un alza interanual de 5,34%, por debajo del avance de 5,55% de enero y también ligeramente menor a la previsión de un aumento de 5,37% estimada en un sondeo de Reuters.

La inflación subyacente, considerada un mejor parámetro para medir la trayectoria de los precios porque elimina artículos de alta volatilidad, alcanzó un 4,27%, una tasa que también fue ligeramente menor a la esperada.

En febrero, la inflación general fue de un 0,38%, mientras que la tasa subyacente se ubicó en un 0,49%, según el INEGI.

En febrero, la inflación general fue de un 0,38%, mientras que la tasa subyacente se ubicó en un 0,49%, según el INEGI.

El avance de los precios en el segundo mes del año estuvo impulsado principalmente por el incremento del valor de la gasolina de bajo octanaje, los huevos y la carne de pollo, que fueron compensados por retrocesos en el precio de algunas frutas y verduras y del gas licuado de petróleo (GLP).

Luego de tocar máximos de casi 17 años en diciembre, la inflación interanual empezó a ralentizarse en enero, ayudada principalmente por un alza más moderada de los precios de las gasolinas respecto a incrementos anteriores.

La desaceleración a tasa interanual en febrero ayuda a reforzar las expectativas del Banco Central (Banxico) de que la inflación general continuará retrocediendo para aproximarse en el año hacia la meta de 3,0% +/- un punto porcentual y alcanzarla en el primer trimestre de 2019.

En su informe trimestral de inflación, publicado la semana previa, la entidad monetaria pronosticó una inflación anual de un 3,8% para el cuarto trimestre de 2018, para acercarse a un 3,2% en el primer trimestre de 2019 y alcanzar un 3,0% en el segundo trimestre de ese año.

Banxico identificó como riesgos al alza para la inflación una depreciación del peso, nuevos choques en los precios de los bienes agropecuarios, así como incrementos significativos en los valores de los combustibles y la electricidad.

Anteriormente, el banco central esperaba que la convergencia a la meta se lograra hacia finales de 2018.