Londres. El aumento de las preocupaciones por el impacto económico del brote de coronavirus se propagó desde las acciones, el petróleo y los bonos a las criptomonedas a fines de la semana pasada, llevando al Bitcoin a su peor día en siete años.

No obstante, la caída de los precios no es el único problema para los inversores, ya que, según subieron la volatilidad y los volúmenes, la infraestructura que sustenta el comercio de monedas digitales crujió bajo la tensión.

Las plataformas de operaciones de futuros sufrieron una oleada de liquidaciones de posiciones apalancadas activadas electrónicamente, lo que elevó la presión sobre los precios. Los diferenciales entre las plataformas saltaron. Y al menos dos de las más importantes se cayeron, dejando a los inversores fuera del mercado por más de una hora.

Los precios del Bitcoin se desplomaron casi un 40% el 12 de marzo, su mayor caída diaria desde la primavera boreal de 2013, antes de repuntar un 16% al día siguiente.

La volatilidad alcanzó su nivel más alto en siete años y los volúmenes en las principales plataformas de intercambio de criptomonedas se dispararon a US$30.800 millones del 12 al 13 de marzo, según datos del sitio web de la industria CryptoCompare.

A medida que la agitación se apoderó de los mercados, la plataforma de intercambio neoyorquina Gemini dijo que se desconectó por menos de 90 minutos. BitMEX, con sede en las islas Seychelles, cayó dos veces, por un total de 45 minutos.

La volatilidad alcanzó su nivel más alto en siete años y los volúmenes en las principales plataformas de intercambio de criptomonedas se dispararon a US$30.800 millones del 12 al 13 de marzo, según datos del sitio web de la industria CryptoCompare.

Una portavoz de Gemini dijo que hubo "un problema técnico que afectó a un subconjunto de nuestros clientes".

"Por exceso de precaución y para proteger la integridad de nuestro mercado, hicimos una pausa para resolver el problema y garantizar que todos los servicios estuvieran en línea en un estado saludable antes de la reapertura", dijo.

Gemini declinó detallar el problema o comentar si fue causado o exacerbado por movimientos del mercado.

BitMEX dijo que sus interrupciones se debieron a ataques cibernéticos de denegación de servicio que impidieron que los mensajes llegaran a sus motores de operaciones. Los atacantes no identificados "esperaron el momento en que su ataque tendría el mayor impacto en el mercado" y desbordaron a la plataforma "durante un momento de máxima volatilidad", indicó.

Las interrupciones fueron un recordatorio de la fragilidad de componentes clave de los criptomercados, lo que subraya los peligros de un activo de alto riesgo que los grandes inversores suelen evitar.

Aunque la mayoría de plataformas continuó con normalidad durante la turbulencia, estos episodios pueden generar dudas sobre si la infraestructura del Bitcoin es lo suficientemente sólida como para ser una alternativa a las monedas tradicionales.

"No hay forma de decir que es bueno para el ecosistema cuando las plataformas se caen", dijo Richard Galvin, del criptofondo Digital Asset Capital Management.

¿Infraestructura frágil? A medida que el Bitcoin lucha por evolucionar desde una tecnología rebelde para entrar en la lista de activos destacados, las disrupciones subrayan la fragilidad del sector en momentos de estrés, según cifras de la industria.

"La volatilidad no es un problema. Lo es si la tecnología puede lidiar con la volatilidad", afirmó Denis Vinokourov, de la plataforma BeQuant.

Ante el desplome del Bitcoin el jueves, las posiciones en grandes plataformas como BitMEX, que ofrecen operaciones altamente apalancadas, se liquidaron automáticamente. Eso aumentó la presión sobre los precios, amplificó los movimientos y aceleró la caída de Bitcoin, dijeron operadores.

No obstante, a diferencia de las principales bolsas de valores que usan interruptores automáticos para frenar las operaciones durante disrupciones o ventas por pánico, las criptoplataformas suelen carecer de dispositivos para detener movimientos de precios extraordinarios.

Y, a diferencia de los mercados de divisas, donde a veces intervienen los bancos centrales, el sector cripto -en su mayoría no regulado- navega en solitario en tiempos de comercio ingobernable.

Los movimientos de la semana pasada plantearon la pregunta de si el mundo cripto necesita interruptores de circuito.

"La tecnología es importante", dijo Vinokourov, de BeQuant. "Estás invitando a las grandes empresas tradicionales a comerciar en plataformas que tal vez no puedan soportar esa cantidad de operaciones".

Los interruptores ya existen en algunas plataformas, como Deribit, con sede en Panamá, que los introdujo en noviembre para contrarrestar los cambios de precios erráticos, según el director comercial Luuk Strijers. El jueves fueron activados "para proteger el mercado y a nuestros clientes de la volatilidad extrema de los precios", señaló.

Pese a todo, muchas voces del sector aseguran que los interruptores automáticos no serían prácticos para el comercio de monedas digitales, que tiene lugar en múltiples plataformas sin coordinación.

Cuando se le preguntó si opera o planea introducir interruptores automáticos, Gemini dijo: "El mercado de criptomonedas no tiene interruptores automáticos".

Otros se refieren a una probable oposición a los controles en los criptomercados, atados en las raíces libertarias de la tecnología. "Si colocas interruptores automáticos, también renuncias a las libertades de los mercados para encontrar precios por sí mismos", dijo Galvin, del fondo DACM.