La fuerte caída en los precios del petróleo a nivel internacional ha orillado al gobierno mexicano a buscar otra fuente de recursos y de manera indirecta a una despetrolización de las finanzas públicas del país.

En los primeros años del sexenio de Felipe Calderón, específicamente en el 2008, los ingresos petroleros representaban 44,3% del ingreso presupuestario, al cierre del 2014, en medio de una caída del precio de la mezcla mexicana, ya representaban 30,66%, y para el primer semestre ya sólo 18,64% de los ingresos provino del petróleo.

“Si bien es bueno que las finanzas públicas del país estén teniendo menor dependencia de los ingresos petroleros, el principal factor debería ser por el crecimiento de otros ingresos como los tributarios y no por la presión que está ejerciendo la caída en el precio del petróleo”, dijo Luis Miguel Labardini, socio de Marcos y Asociados.

Refirió que todavía hace dos años, las finanzas públicas del país dependían una tercera parte de la venta petrolera al extranjero; sin embargo, ante una menor producción y un precio menor, los recursos empezaron a disminuir.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el 2008 los ingresos tributarios sumaron 1 billón 208.300,9 millones de pesos; mientras que en el primer semestre del 2015 (bajo un contexto de menores precios del crudo), alcanzaron 1 billón 225.875.1 millones de pesos, esto es 1,41% más. Así, al cierre del 2008, los ingresos tributarios representaban 35% de los totales, siete años después (al segundo trimestre de este año) eran casi de 60%.

Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), reconoció que a pesar de que el gobierno obtuvo ingresos extraordinarios que impulsaron la recaudación tributaria en el primer semestre del año, las arcas federales aún carecen de recursos.

Si bien la caída en el precio de la mezcla ha sido desfavorable para las finanzas, en el primer semestre de este año este menor precio tuvo un impacto positivo en los impuestos especiales sobre producción y servicios (IEPS), en especial el que se cobra en gasolinas, que obtuvo ingresos por 114.449,0 millones de pesos; con una diferencia absoluta en beneficio del erario de 99.310,9 millones de pesos, pues pese a que el precio del combustible bajó a nivel internacional, en México se mantuvo el precio elevado.

Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), reconoció que a pesar de que el gobierno obtuvo ingresos extraordinarios que impulsaron la recaudación tributaria en el primer semestre del año, las arcas federales aún carecen de recursos.

“Estamos muy lejos de decir que traemos una Secretaría de Hacienda y Tesorería inflada, no hay abundancia y seguimos limitados en cuanto a recaudación tributaria no petrolera, de ahí que se le aprieta el cinturón a los contribuyentes para compensar los faltantes”, dijo.
El momento petrolero ya pasó

David Shields, consultor privado de la industria energética, en tono pesimista expresó que los mejores momentos del petróleo en México pasaron hace más de 30 años.

Consideró que Pemex difícilmente podrá incrementar su producción para ser más competente, ya que requiere de mayores inversiones y de infraestructura.

“Ya acabaron los mejores años del petróleo, vendimos la mayor parte del crudo a buen precio, no se nos va a terminar por completo, pero México debe buscar otro recurso económico para su crecimiento”.

Al respecto, Labardini comentó que aunque fue bueno que México realizara una apertura en el mercado energético, no logrará posicionarse como un país preponderante en esta materia.

“La importancia de México en los últimos años se ha deteriorado porque la proporción de la producción con respecto al total del mundo cada vez es menor y eso es una desventaja”.

Agregó que la ventaja del país es su cercanía con Estados Unidos, y que tiene un ambiente de negocios favorable a la inversión, que muchos otros países como Brasil o Irán no tienen”.

Desde el precio máximo registrado en el primer semestre del 2014, sobre una cotización de US$105,33 por barril, hasta la jornada de ayer, el precio de la mezcla mexicana de exportación acumula una caída de 69,2% sobre los US$40,77 por barril.

En la ley de ingresos del 2015 se estableció una cotización de US$79, misma que se modificó en la entrega del marco económico 2016 a US$50. Para el año que entra, estiman una cotización de US$55.

La llegada de Irán complicará el panorama para México. El regreso de Irán al mercado petrolero podría complicar el panorama para México, pues la baja producción que realiza y las ofertas poco atractivas de la Ronda Uno ponen una mayor presión a las finanzas públicas del país, coincidieron expertos.

“Para el 2016 se percibirá una mayor oferta real y potencial del petróleo, lo que podría generar que el precio disminuya aún más de lo que estamos viendo en la actualidad”, advirtió David Shields, consultor privado de la industria energética.

Además reconoció que esta situación impactará a nuestro país, ya que gran parte de lo que se vende de petróleo sirve para completar los recursos del presupuesto.

Explicó que fueron varios factores los que ocasionaron que el precio del petróleo descendiera en los últimos seis meses, tales como una mayor producción de shale gas en Estados Unidos, petróleo no convencional en Canadá y el regreso de Irán, que para el 2016 ofertará una producción de 500.000 barriles diarios.

“No se esperaba esta caída de los precios porque se suponía que había un incremento de la demanda de Asia, China y quizá en Europa y algunos países en desarrollo, pero esto no ha sucedido. La demanda está estancada o crece marginalmente”.

Labardini mencionó que si bien Irán pondría cambiar las reglas del juego, su sobreoferta no tendrá un impacto de manera inmediata en el corto plazo, incluso ve difícil que llegue a la producción que realizaba en los años 70 de 6 millones de barriles diarios.

“La llegada de Irán al mercado no va a ser ni tan rápida ni con un volumen tan alto como algunos piensan. Hay que recordar que la capacidad de producción de Irán se ha visto deteriorada, es decir, cuando dejas de producir, tu infraestructura se deteriora, tus pozos se dañan y se necesita mucha inversión y tiempo para recuperar esa capacidad de producir”.

Refirió que hay algunos países que se encuentran con la capacidad de almacenar petróleo, pero cuando ese almacenamiento llegue al tope tendrán que sacarlo al mercado y habrá más petróleo a la venta y es ahí donde sí podrá haber un impacto en los precios del petróleo.

Por su parte, el director general del CIEP, consideró que la sobreoferta del mercado, es decir, el efecto de un petróleo barato provocado por Irán (que se prevé que continúe a lo largo del 2016) le pega indudablemente a las finanzas públicas, en especial, a los ingresos petroleros y los ingresos por derechos ya que su recaudación será menor.

“De ahí que anticipamos que la discusión del paquete económico del 2016 será complicada, el gobierno debe tomar en cuenta este panorama (la película), para buscar los mecanismos que mejor le convengan y no cargarle la mano a los contribuyentes para buscar más recursos”, concluyó.