Tokio. El Gobierno de Japón afinó este miércoles su retórica sobre una intervención en el mercado cambiario, luego de que el avance del yen a máximos de 15 años resaltó temores a que la apreciación de la moneda pueda amenazar la recuperación económica.

Los inversores ignoraron los dichos oficiales y llevaron al yen a un máximo en 15 años a menos de 83,40 unidades por dólar, mientras los mercados dudan de que Japón se arriesgue a una acción solitaria y descartan una intervención coordinada con los otros países del Grupo de los Siete.

En tanto, los pedidos de maquinaria en julio tuvieron su mayor aumento en siete meses, según los datos oficiales conocidos este miércoles, pero el reporte no logró alejar la preocupación de que un yen más fuerte podría socavar las ganancias del importante sector exportador, crucial para alimentar la recuperación económica.

El dato económico mostró que los pedidos de maquinaria en el sector privado, considerado uno de los principales indicadores del gasto de inversión, crecieron un 8,8% en julio.

Mientras el yen se apreciaba, el índice Nikkei cayó más de un 2,2% arrastrado por las acciones de las exportadoras.

Funcionarios japoneses han estado tratando de hacer bajar su moneda, pero hasta ahora han tenido muy poco resultado, pues el yen sigue firme debido a las preocupaciones sobre una desaceleración en la economía global y la salud del sistema bancario europeo.

"Básicamente, es importante mantener una estrecha comunicación con la comunidad internacional y actualmente estamos haciendo esfuerzos en eso", dijo el ministro de Finanzas, Yoshihiko Noda, a legisladores en el parlamento.

"Al final, tomaremos medidas decisivas, incluida una intervención, cuando sea necesaria", agregó.

Las declaraciones muestran un cambio en el lenguaje de Noda. El funcionario había declinado repetidamente comentar sobre una intervención cuando fue consultado por la prensa.

El Gobierno hará los preparativos necesarios para una intervención, que será ejecutada de la manera más efectiva posible, dijo el secretario parlamentario de Finanzas, Hiroshi Ogushi.

El Banco de Japón ha indicado que tiene la voluntad de suavizar su política monetaria para ayudar la economía, pero posiblemente esperará el momento hasta que el oficialismo decida quien será el próximo jefe de Gobierno.

"Están tratando de hablar todo lo que pueden, pero pensamos que una intervención real es poco probable porque los otros países del G7 no cooperarían", dijo Thomas Harr, jefe de estrategias en mercados cambiarios asiáticos de Standard Chartered en Singapur.

"El resultado más probable es una relajación mayor por parte del Banco de Japón, que podría ser alguna medida para bajar la tasa de interés de corto plazo", agregó.

El yen tocó un máximo en 15 años, a 83,34 unidades por dólar.

Japón no ha intervenido en el mercado cambiario desde marzo del 2004, al final de un periodo de 15 meses durante el cual gastó 35 billones de yenes para respaldar una recuperación económica.