La inversión extranjera directa (IED) de Asia en América Latina y el Caribe se incrementó entre el 5% y 6% en el 2014, registrando la originada en China un aumento hasta llegar al 1% del total de entradas registradas en la región.

Esto lo destaca el informe anual sobre la IED, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), presentado en Santiago, tras la visita del primer ministro chino, Li Keqiang, quien suscribió acuerdos millonarios con Brasil, Colombia, Perú y Chile.

En la presentación del informe, la secretaria ejecutiva del organismo, Alicia Bárcena, mencionó la importancia de los acuerdos suscritos por el dirigente chino con esos países, donde los cuales incrementarán significativamente la presencia de las inversiones chinas en esas naciones, basada en la confianza y el beneficio mutuo.

El informe reconoce que "la IED procedente de Asia creció en 2014, aunque no siempre se puede rastrear directamente ni de manera sencilla, porque algunos países de América Latina y el Caribe no mantienen registros sobre el origen de las inversiones".

Explica que "esto provoca una subestimación del impacto de la IED de China" y afirma que "la CEPAL estima que, entre 2010 y 2013, los flujos de inversión en la región, procedentes de China, alcanzaron los US$10.000 millones anuales. Probablemente, esa cifra sea más alta en 2014 por las adquisiciones mencionadas".

En el documento, la Cepal sostiene que, en total, las inversiónes extranjeras directas (IED) hacia la región se redujeron un 16% en 2014 hasta alcanzar los US$158.803 millones.

Esa cifra revierte la tendencia de crecimiento observada en la última década -sólo con caídas en 2006 y 2009-, proyectando una nueva baja para este año.

Asegura que, el pasado año, las entradas de IED se vieron afectadas por la desaceleración económica de la región y los menores precios de los productos básicos de exportación, en particular el petróleo y los minerales.

Entre 2003 y 2013, las corrientes de inversión pasaron de US$46.937 millones a un récord de US$189.951 millones en términos nominales.

En todo el mundo, la IED cayó 7% en 2014 en comparación con el año anterior, aunque las entradas de capitales a los países en desarrollo aumentaron 5%, principalmente gracias al desempeño de Asia.

Según la Cepal, Holanda se ha convertido en la mayor nación inversionista en Latinoamérica, registrando el 20% de todos los flujos de IED atribuibles a un país el pasado año. Esos capitales tienen alta presencia en el mercado brasileño, mientras que en otras naciones tiene un papel mucho menor.

España, por su parte, casi cuadruplicó su cuota de IED hasta llegar al 10% en 2014, siendo México y Colombia los que concentran el 18% y 13%, respectivamente, los capitales españoles.

El tercer mayor inversionista de Europa en América Latina es Luxemburgo, que tiene un 8% del total de entradas de capitales.

Holanda y Luxemburgo no son considerados "economías poderosas", pero son utilizados por otros países como "canales para su inversión".

Bárcena explicó que la IED seguirá siendo "un factor importante en las economías latinoamericanas, indicando que, en un contexto de menor crecimiento, se puede dar una reducción de las inversiones foráneas".

Subrayó que la renta de IED constituye un factor que limita las posibilidades de crecimiento de las naciones de la región y sugirió que las políticas oficiales no deben orientarse sólo hacia la recuperación del monto de flujos de inversiones, sino a atraer capitales que contribuyan a la diversificación productiva.

Además, planteó la necesidad de articular la inversión extranjera con políticas industriales, que coadyuven al cierre de brechas estructurales y favorezcan las estrategias de los países para avanzar en su desarrollo a largo plazo.

La Cepal concluye que se necesitarán políticas nacionales y regionales en América Latina y el Caribe que sean "coherentes y enfocadas hacia la consecusión de los objetivos de desarrollo sostenible y la integración".