Con una reunión de alto nivel con el presidente Juan Manuel Santos se dio oficialmente el inicio a la visita de 30 representantes de las compañías más importantes de España, que llegaron a Colombia con un objetivo claro: aprovechar los espacios de inversión que ofrece la economía nacional, vista como una de las más dinámicas de América Latina.

La delegación, encabezada por el ministro español de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, está conformada por varios pesos pesados del empresariado de ese país, entre los que se destacan los presidentes de Mapfre, Antonio Huertas; Telefónica, César Alierta; Gas Natural Fenosa, Salvador Gabarró; Air Europa, Juan José Hidalgo, y representantes de compañías como Acciona, Aena, Banco Santander, Mutua Madrileña, Repsol, Banco Sabadell, Prisa y Ferrovial.

Para Soria, la economía colombiana está llena de oportunidades que deben ser aprovechadas en momentos en que su crecimiento es destacado. “Colombia es una economía que tiene estabilidad macroeconómica, tiene un endeudamiento bajo, ha hecho reformas que hacen atractiva la inversión extranjera y sobre todo ha lanzado planes de infraestructuras donde las empresas españolas han desarrollado una gran experiencia dentro y fuera de España”, aseguró recientemente el ministro español.

El presidente Santos, por su parte, acudió al encuentro con una comisión integrada por la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez-Correa, y los ministros de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y de Minas y Energía, Tomás González, quienes tenían la misión de mostrar los beneficios de la economía colombiana, que está catalogada en la lista de los 20 países con mayor inversión pues, entre otras cosas, garantiza a los empresarios un marco jurídico transparente y favorable para la protección de la inversión.

La delegación se trasladó a Bogotá para participar en el Encuentro Empresarial Hispano-Colombiano que, organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá y liderado por su presidenta, Mónica de Greiff, contará con la participación de más de 300 representantes de sectores de agroalimentos, vivienda, energías renovables, biotecnología, servicios TIC e infraestructuras de turismo, entre otros.

Se trata de un importante impulso a las relaciones comerciales de ambos países, en las que el presidente Juan Manuel Santos viene trabajando con especial atención desde hace varios meses. En marzo pasado, por ejemplo, durante un evento organizado por la Cámara de Comercio de España, el mandatario colombiano aprovechó para enviarles a los empresarios de ese país un mensaje de tranquilidad sobre las políticas de su gobierno para fortalecer y diversificar la economía, con el fin de generar confianza en inversionistas y en los mercados internacionales.

Lo cierto es que los esfuerzos han dado frutos que se reflejan en números alentadores. Solo el año pasado, la inversión española en el país registró cifras cercanas a los US$2.000 millones de dólares, representando un incremento de 126 % respecto al año anterior, cuando totalizó US$950 millones en los sectores de finanzas, servicios BPO, industria, transporte, comercio y construcción, principalmente.

De hecho, de acuerdo con un informe de la firma especializada en internacionalización Gedeth Network, entre 2012 y 2014 el número de empresas españolas con presencia en Colombia se duplicó, pasando de 160 a más de 400, una tendencia que puede continuar al alza.

Para el caso de las exportaciones desde Colombia durante 2014, los datos del Ministerio de Comercio hablan de un aumento de 13,4 % en relación con 2013, sumando US$3.263,4 millones. “España es uno de los más importantes inversionistas en Colombia. Ocupó el tercer lugar entre 49 países que invirtieron en Colombia durante el 2014, con una participación del 14,4 %”, puntualizó la ministra de Comercio, Cecilia Álvarez.

La balanza comercial entre ambos países, como muestran datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), es positiva para Colombia (ver arriba). En general, con la Unión Europea el país es, aunque cada vez menos, gran exportador de combustibles. Productos como el café y el té ganan cada vez más relevancia, una coyuntura que factores como el idioma en común pueden potencializar.