Santiago. Enfrentado a casi US$30.000 millones en pérdidas por un devastador terremoto, Chile encontrará un receptivo mercado internacional para una oferta de bonos en euros que es la pieza central de su financiamiento para la reconstrucción.

Chile, el principal productor de cobre del mundo, tiene el mejor estándar crediticio de América Latina, con una envidiable calificación de crédito soberano de "A" en las tres mayores agencias.

"Creo que un soberano 'A' con la reputación de Chile se ve interesante para inversores dedicados a mercados no emergentes", dijo Igor Arsenin, jefe de estrategia de América Latina de Credit Suisse en Nueva York.

Chile, que se espera emita al menos US$1.000 millones en deuda nueva, no ha acudido a los mercados internacionales por dinero desde 2004, según IFR, un servicio de Thomson Reuters.

Actualmente tiene sólo US$1.750 millones en dos bonos que vencen 2012 y 2013.

Sólo por razones de escasez, se espera que la demanda sea alta cuando la emisión salga al mercado en los próximos meses.

El presidente Sebastián Piñera ha dicho que el Gobierno está buscando emitir un bono soberano a 10 años. No obstante, ni el tamaño ni los bancos que van a manejar el acuerdo han sido anunciados.

"Creo que (en la deuda a 10 años) es donde estaría la demanda", dijo Cristina Panait, estratega de deuda de mercados emergentes en el administrador de fondos Payden & Rygel en Los Angeles.

"Diría que al menos US1.000 millones sólo para tener un tamaño de referencia", dijo Panait, agregando que la escasez de bonos soberanos deja mucho margen para emitir nueva deuda.

¿Peligros? El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, dijo a Reuters el miércoles que el país emitiría deuda, pero no en grandes cantidades, para ayudar a financiar la reconstrucción.

De los US$30.000 millones en daños para la economía, se espera que el Gobierno tenga que pagar US$9.000 millones. El resto será cubierto por el sector privado, seguros o por pérdida de productividad.

Chile planea recurrir a su fondo de riqueza soberana, que en su mayor parte proviene de las utilidades de la minería estatal del cobre. Revisará también las líneas de crédito y hará un ajuste moderado de impuestos para el financiamiento post-terremoto.

Pero hay dos peligros que el Gobierno quiere evitar. Primero, no quiere gastar mucho de su fondo de riqueza soberana, ya que eso inflaría la demanda por el peso, elevaría su valor y perjudicaría a los exportadores.

En segundo lugar, se inclina a no emitir demasiada deuda.

"Podrían adelantarse y vender un bono como referencia. A causa de la cantidad de dinero, nacionalmente al menos tratarán de no dejar fuera al sector privado", dijo Bertrand Delgado, economista jefe de Roubini Global Economics en Nueva York.

Emitir en moneda extranjera, no obstante, ayudaría a aliviar parte de la presión al alza de los rendimientos de los bonos locales, mientras la cantidad de deuda denominada en pesos recién emitida sería reducida, según arguyó la correduría Bci en una nota de investigación el viernes.

Los inversores no le han dado la espalda a Chile desde el terremoto.

En el mercado de renta fija, los administradores de fondos gastaron en febrero US$26,7 millones en deuda chilena, aunque es menos que los US$94,2 millones de enero, según EPFR Global.

Los administradores de fondos, no obstante, retiraron de Chile US$2,27 millones en febrero frente al ingreso neto de US$27,37 millones en enero, dijo la firma a Reuters.

"Ciertamente por el lado de las acciones, el terremoto hizo que todos los inversores detuvieran sus actividades. Dejaron de canalizar dinero en estos fondos aunque antes de eso había entusiasmo por Piñera y respaldándolo con efectivo", dijo Cameron Brandt, analista de mercados globales de EPFR Global.

"Hay aún suficiente fe en Chile ya que no todos han salido corriendo a la salida. Vamos a esperar y ver", agregó.

Comparaciones. Dada la poca deuda internacional a largo plazo, los analistas usaron varias medidas para tratar de ponerle precio al bono chileno.

Polonia y Corea del Sur, ambos países casi en la misma calificación de "A", podrían ofrecer algunas pistas.

La actual tasa del 6,375% del bono 2019 de Polonia está rindiendo casi 5,13%, según información de Thomson Reuters. El diferencial sobre los bonos de referencia del Tesoro estadounidense a 10 años es de 125,5 puntos base.

Y la tasa del 7,125 por ciento para el bono 2019 de Corea del Sur rinde actualmente 4,73%, con un diferencial sobre los bonos de referencia estadounidenses de 85,05 puntos base.

"Pensaría que definitivamente va a provenir de algún lugar en este rango si no incluso más bajo. Creo que el valor justo es probablemente más estrecho que eso, pero podrían preferir hacer algunas concesiones para el nuevo acuerdo", dijo Panait, dependiendo de las condiciones del mercado.