Londres. Los inversores globales movieron US$453.000 millones desde fondos mutuos a bonos y acciones de plazas emergentes en el primer semestre, porque se sintieron más seguros sobre el panorama de los países en desarrollo pese a las dudas sobre la economía global.

Un informe de la firma de rastreo de fondos EPFR Global demuestra que los inversores, a pesar de su aversión al riesgo, no quieren dejar su dinero en fondos con bajos rendimientos, aunque ante la volátil recuperación económica favorecen los bonos a las acciones.

La salida de dinero de los fondos mutuos se suma a los US$320.000 millones que ese sector ya había perdido en el último semestre de 2009.

Sin embargo, los mercados emergentes siguen ganando terreno, al recibir más dinero en inversiones en bonos y acciones.

"Los números que llaman la atención (...) son la masiva salida de los fondos mutuos y el dinero comprometido con los fondos de bonos y acciones de los mercados emergentes", dijo el analista senior de EPFR Cameron Brandt, en un comunicado.

"Sugieren que hay un deseo real de colocar a trabajar el dinero que se resguardó de la crisis del 2008 y una creencia de que los mercados emergentes son la mejor combinación de riesgo y recompensa", dijo Brandt.

El analista agregó que algunos inversores parecen percibir a los bonos emergentes como "seguros".

Fondos en bonos. Los fondos de bonos fueron los grandes beneficiarios del primer semestre, al recibir US$112.700 millones, en una clara muestra de que los inversores prefieren esta vez a la renta fija sobre la variable.

Los fondos en bonos de Estados Unidos atrajeron 48.360 millones de dólares, mientras que los fondos de los mercados emergentes absorbieron 17.060 millones de dólares, dijo EPFR.

La entidad dijo que las acciones de los mercados emergentes atrajeron US$17.390 millones entre enero y junio, aunque el resultado implica un descenso frente a los US$47.730 millones recibidos en el segundo semestre del 2009.

Sin embargo, los fondos de acciones latinoamericanas perdieron terreno, al perder US$2.300 millones, de cara a las elecciones presidenciales de Brasil en octubre y a un ajuste monetario en algunos países.

En tanto, las acciones de países desarrollados sufrieron la salida de fondos por US$15.670 millones en el primer semestre. Europa Occidental perdió US$12.000 millones, en un reflejo de la crisis de la zona euro y las débiles perspectivas de crecimiento de la región.