Roma. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, peleando por la sobrevivencia de su gobierno, dijo este sábado que buscará un voto de confianza en el parlamento, después de que sea aprobado el presupuesto para 2011.

En una carta dirigida a los voceros de ambas cámaras del Parlamento, Berlusconi afirmó que primero comprobará la fuerza de su debilitada coalición en el Senado y luego en la Cámara Baja.

Si pierde ambos votos, tendría que renunciar, aumentando las probabilidades de una elección adelantada.

El presupuesto, cuya aprobación es considerada como crucial para evitar ruidos en los mercados financieros, será discutida en la Cámara de Diputados la próxima semana y podría tener la luz verde definitiva por la Cámara Alta la semana siguiente.

"El gobierno pretende verificar si se mantiene las bases de confianza en el Senado, e inmediatamente después en la Cámara Baja", dijo Berlusconi en la carta.

El futuro del gobierno pende de un hilo desde julio pasado, cuando, después de meses de enardecidos intercambios, Berlusconi expulsó al vocero de la Cámara Baja, Gianfranco Fini del partido que cofundaron en 2008.

El quiebre llevó a Fini a levantar su propio partido, privando a Berlusconi de una mayoría garantizada en la Cámara Baja y virtualmente paralizando al Ejecutivo.

Fini demandó el domingo pasado la renuncia de Berlusconi, para que se formara una nueva coalición de centro derecha, que incluya a los centristas.

Para este lunes, se espera la renuncia de un ministro, un viceministro y dos subsecretarios de gobierno, en una nueva escalada con su ex aliado.

Berlusconi, debilitado por la serie de escándalos sexuales y con su popularidad en un mínimo récord de 37%, ha dicho que no tiene intenciones de renunciar y que quiere forzar a sus enemigos políticos a tomar la responsabilidad por un gobierno colapsado, por votar en su contra en el Parlamento.

El presidente italiano ya enfrenta una moción de no confianza por la oposición de centro izquierda, la que aún no ha sido agendada.

Comentaristas políticos afirman que con su propio llamado de confianza, el primer ministro de 74 años está tratando de recuperar la iniciativa política y evitar la posibilidad de un nuevo Ejecutivo formado sin él a la cabeza.

Al exigir que la primera votación sea en el Senado, donde aún tiene mayoría, el premier espera mantenerse con vida, lo que podría tornar aún más difícil para sus rivales que lo derroten en la Cámara Baja.

Diferentes resultados de la votación de confianza en las dos cámaras también haría más difícil para el presidente Giorgio Napolitano, para buscar si un nuevo gobierno se puede formar sin ir a elecciones anticipadas, las que según encuestas de opinión dicen que es probable que Berlusconi gane.