Tokio. El primer presupuesto extraordinario para la reconstrucción de Japón, de 4 billones de yenes (US$49.000 millones), podría impulsar el Producto Interno Bruto del país en un 0,6% este año fiscal, declaró este miércoles el gobierno.

Esto compensaría parcialmente los daños al crecimiento económico ocasionados por el terremoto y tsunami del 11 de marzo.

El presupuesto de emergencia, que será enviado al Parlamento este jueves para su aprobación, se centra en proyectos de obras públicas, remoción de escombros y recuperación de la infraestructura perdida con la tragedia.

Del total, 600.000 millones de yenes serán para préstamos vinculados al desastre.

Los restantes 3,4 billones de yenes se sumarán directamente al componente de demanda pública del PIB, explicó la Oficina del Gabinete.

También se espera que el presupuesto adicional cree unos 200.000 empleos, indicó.

El PIB de Japón llegó a 474 billones de yenes (US$5,8 billones) en términos nominales en el año fiscal 2009/2010.

El gobierno estimó en diciembre que el PIB crecería un 1,5% real en el año fiscal 2011/2012, que partió el 1 de abril.

Pero los efectos del terremoto y tsunami, que interrumpieron las cadenas de suministro y provocaron cortes de energía, harán con certeza que el gobierno revise a la baja sus pronósticos en los próximos meses.

El Banco de Japón revisará su política monetaria el jueves, cuando se espera que reduzca su estimación de crecimiento para este año fiscal a entre el 0,5% y el 1%, desde el 1,6% previsto en enero.

Esta cifra estaría casi en línea con la previsión promedio del 0,7% de los analistas sondeados por Reuters este mes.

Además de crear empleos, el Gobierno gastará unos 730.000 millones de yenes adicionales en subsidios a la empresa para apoyar la contratación, una medida que podría beneficiar a unos 1,45 millones de puestos.

El gobierno aún no ha dicho cuánto espera que se reduzca el PIB a causa del desastre, aunque estima que el daño material podría sobrepasar los US$300.000 millones de dólares, lo que lo haría el desastre natural más costoso del mundo, por lo que se prevén más planes de gasto para financiar la reconstrucción.