Tokio.  Japón intervino este miércoles en el mercado cambiario por primera vez en seis años, vendiendo yenes para limitar una apreciación de la moneda que está amenazando su frágil recuperación económica.

El dólar extendió sus ganancias tras una venta intermitente de yenes, y subía un 2% en el día y casi 2 yenes por encima del mínimo en 15 años.

Pero no está claro si el gobierno del primer ministro Naoto Kan tiene el estómago para emprender una prolongada campaña similar a la última incursión de Japón en los mercados cambiarios, en el periodo 2003-2004.

El ministro de Finanzas, Yoshihiko Noda, confirmó la intervención, diciendo que el Gobierno también se estaba comunicando con autoridades en el extranjero pero indicando que Japón actuaba por su cuenta.

Funcionarios estadounidenses de la Reserva Federal y el Tesoro declinaron hacer comentarios sobre la actuación de Tokio.

Noda no dirá si las autoridades estaban comprando dólares en su primera intervención desde marzo del 2004, pero dos operadores dijeron que el Banco de Japón parecía haber comprado dólares a alrededor de 83 yenes al comienzo de la actuación.

El Banco de Japón actúa en representación del Ministerio de Finanzas en las intervenciones cambiarias.

"Tomaremos medidas decisivas si es necesario, incluida la intervención, mientras continuamos vigilando de cerca los movimientos en el mercado cambiario a partir de ahora", dijo Noda a periodistas en una conferencia de prensa convocada de apuro.

El dólar había tocado un mínimo en 15 años a 82,87 yenes durante el día, pero por la tarde se negociaba a 84,78 yenes.

El gobierno del primer ministro Kan ha estado tratando de hacer bajar al yen pero hasta este miércoles no había intervenido en los mercados, preocupado aparentemente porque actuar sin sus socios en el Grupo de los Siete podría no resultar efectivo.

Kan fue reelegido líder del partido oficialista este martes, conjurando el desafío planteado por el hombre fuerte del partido Ichiro Ozawa, un declarado defensor de la intervención.

La última vez que Japón intervino en el mercado cambiario, se embarcó en una venta de 35 billones de yenes (US$421.700 millones) a lo largo de 15 meses con la intención de evitar que un yen fuerte tumbara una recuperación económica.

Varios analistas dijeron que era improbable que otros países ayuden a Japón a hacer bajar el valor del yen pues ellos también necesitan monedas más débiles para impulsar las exportaciones y apuntalar sus propias recuperaciones.

Algunos dudan de que Japón pueda ser tan agresivo como en su anterior intervención.