Bruselas. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, destacó que la Unión Europea (UE) lamenta el anuncio de Rusia de prohibir la importación de alimentos y productos agrícolas provenientes de la UE.

Barroso hizo las declaraciones durante una conversación telefónica con el presidente ruso Vladimir Putin en relación con la situación en Ucrania, se indicó en una declaración de la UE.

Durante la conversación con Putin, Barroso enfatizó que la UE lamenta el anuncio de Rusia de medidas contra las importaciones agrícolas y alimentarias y agregó que la UE se reserva del derecho de actuar como considere adecuado.

Ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación para los asuntos importantes, como los económicos y energéticos, así como para los vinculados con las relaciones bilaterales en general, agregó la declaración.

Barroso ofreció a Putin la posibilidad de "trabajar juntos en apoyo a la estabilización de Ucrania, incluyendo a través del diálogo nacional sobre la reforma constitucional y la descentralización".

En la conversación telefónica, Barroso también "desaconsejó cualquier acción militar unilateral en Ucrania, bajo cualquier pretexto, incluyendo el humanitario".

Barroso también abordó el papel activo de la Comisión Europea para ayudar a Ucrania y a Rusia a identificar soluciones a las cuestiones planteadas en las consultas actuales sobre el impacto del Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, así como respecto del abasto de gas en las próximas discusiones sobre el tema energético.

Barroso también conversó por teléfono con el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, y enfatizó la disposición de la UE de incrementar su apoyo a los esfuerzos de respuesta humanitaria encabezados por el gobierno de Ucrania, agregó la declaración.

Rusia anunció el jueves de la semana pasada que prohibirá la importación de frutas, vegetales, carne, pescado, leche y productos lácteos procedentes de Estados Unidos, la UE, Australia, Canadá y Noruega. Las medidas fueron tomadas en represalia por las sanciones que Occidente impuso a Moscú por la crisis en Ucrania.