El presidente José Mujica levanta la “bandera de la integración” de la región y aprovecha cada oportunidad para recordar el viejo anhelo de alcanzar la “patria grande”.

La estrategia definida es incrementar los lazos con los países de la región y jamás poner “palos en la rueda” a los intentos por estrechar lazos. Incluso cuando recibe portazos o trabas de los vecinos, la postura es “negociar y negociar” y como definición nunca salir a realizar cuestionamientos públicos a los países latinoamericanos. Mastica la bronca y sigue.

Aunque el presidente aplica ese modo de actuar en forma genérica, también tiene sus preferencias y estas quedaron en evidencia luego de la última cumbre de jefes de Estado del Mercosur: el acercamiento político es con todos y principalmente con Argentina y Venezuela, pero en lo económico Uruguay elige a Brasil como su principal socio.

Esa es la posición que adoptó el gobierno uruguayo y sobre la cual se trabaja, según informaron a El Observador fuentes oficiales.

“Es por un tema de certezas”, dijo uno de los informantes. El jerarca, que tiene responsabilidades en las negociaciones económicas con el bloque, dijo que el gigante norteño “es el que te da pelota” cuando alguna medida altera las reglas juego y a su vez “es más institucional” en el diálogo que otros países del Mercosur, fundamentalmente si se lo compara con Argentina. “Por lo menos podés charlar y cumple. Si te dicen que sí, es que sí”, resumió el informante.

Con la certeza de que los acuerdos alcanzados se harán realidad, el gobierno uruguayo planificó la cumbre de presidentes realizada el martes pasado con el objetivo de evitar las trabas internas y poder acceder con más facilidades a los mercados de la región.

La respuesta positiva la obtuvo por parte de la administración que encabeza Dilma Rousseff. En el gobierno lo festejaron como un campeonato.

El canciller brasileño, Antonio Patriota, trasmitió con mucha claridad que Uruguay no enfrentará “ningún tipo de traba” para el ingreso de productos locales a ese mercado y enfatizó que ese es un “compromiso”, según informaron a El Observador dos fuentes oficiales. “Se acordó el ingreso (de productos uruguayos) a Brasil sin problemas”, dijo uno de los informantes.

Mujica confía que de la mano de ese acuerdo evitará varios dolores de cabeza. Es que se trata nada menos que del principal socio comercial de Uruguay, aunque en los últimos meses ese gobierno adoptó una serie de medidas para proteger su industria que pueden afectar al país.

La más clara fue el anuncio de mayores impuestos para la importación de vehículos, una noticia que cayó como un balde de agua fría para las empresas del rubro instaladas en Uruguay.

Finalmente, una delegación uruguaya viajó y logró que Dilma Rousseff excluyera a Uruguay del nuevo tributo. Fue una señal muy fuerte para Poder Ejecutivo y las autoridades uruguayas tomaron nota de la buena voluntad del vecino poderoso.

Hacia la interna. A cambio del real libre acceso al enorme mercado brasileño, Uruguay respaldó la propuesta de Rousseff de tomar una posición más proteccionista como Mercosur para estar más cubierto frente al avance de los países asiáticos y su expansión por el mundo.

La presidenta dijo que no hay que “subestimar” el avance de la crisis económica en Europa y por eso reclamó tomar una posición más enérgica de protección de las industrias de la región.

El martes Uruguay jugó como un aliado de Brasil en el encuentro de los presidentes, pese a las dudas que Argentina dejó planteadas. Sobre las 22 horas, el presidente Mujica comunicó las bases de los acuerdos alcanzados y dijo que el Mercosur adoptó “medidas puntuales” respecto a los parámetros impositivos para los países extrazona.

“Tienen que ver con la cuestión arancelaria para establecer mecanismos virtuales de defensa ante el avance posible de situaciones críticas en el mundo”, sostuvo.

El gobierno uruguayo observa en Brasil un socio estratégico y fundamentalmente serio. Por eso mira hacia el norte cada vez que hay que tomar decisiones que involucren lo económico.

Con los otros, política. Por fuera del rubro económico, Mujica sigue enviando señales de buena voluntad y apoyo a otros países de la región, aunque reciba por esas acciones las más duras críticas de la oposición.

En los últimos días, Mujica tuvo dos jugadas fuertes en este sentido: por un lado, lideró el movimiento a favor de Argentina en el conflicto por las islas Malvinas para bloquear el ingreso de barcos comerciales al puerto y, por el otro, fue el principal impulsor de buscar una fórmula que permita el ingreso de Venezuela como socio pleno al Mercosur.