-A diferencia de décadas atrás, los países emergentes parecen haber hecho las cosas bien en los últimos años, salvo el tropezón en el crecimiento en el último bienio 2008-2009. ¿Hay alguna lección que no hayan aprendido hasta ahora?

-La crisis financiera y la recesión de 2008 y 2009 acaecida en los países desarrollados encontró a la mayoría de naciones emergentes en una mejor posición económica, con déficits fiscales y brechas externas menores, reservas internacionales altas, etc. Ello les permitió reducir las tasas de interés y relajar su política fiscal. Exactamente lo contrario a las políticas pro cíclicas a las que muchos países emergentes se vieron forzados a adoptar durante shocks externos ocurridos en el pasado.

Ahora estamos viendo nuevamente muchas entradas de capitales a las economías emergentes, ya que las tasas de interés en países desarrollados están bastante bajas. Ojalá que los gobiernos de los países emergentes hayan aprendido la lección de que hay que tomar los años de financiamiento fácil y barato con mucha prudencia para poder tener la capacidad de amortiguar una recesión futura y evitar problemas cuando el acceso al capital disminuya o se encarezca.

-¿Qué tan dependiente es el crecimiento de las naciones latinoamericanas de lo que sucede en China? ¿Puede el gigante asiático mantener su alto ritmo de crecimiento económico de manera indefinida?

“Si el próximo gobierno mantiene las políticas económicas, el Perú obtendrá la calificación de riesgo BBB antes que Brasil”

-El destino económico de América Latina está cada vez más vinculado a China. Si bien solo el 7,5% de las exportaciones de América Latina van hacia ese país, estas se han duplicado o triplicado en los últimos cinco años en países como Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, solo por citar algunos ejemplos.

China es ahora el principal socio comercial de Brasil, Perú y Chile, sobrepasando las exportaciones hacia Estados Unidos, otrora su primer socio comercial. Por ello, lo que suceda en China es importante para las exportaciones de América Latina, particularmente porque el gigante asiático es el principal comprador mundial de commodities, los que constituyen más de la mitad de las exportaciones totales en muchos países de la región latinoamericana. Lo bueno de todo esto es que China no debería tener muchos problemas en mantener su crecimiento en por lo menos 8% durante los próximos años, dada su capacidad de gasto, asegurando con ello que la demanda de commodities no colapse. Obviamente, este es uno de los mayores riesgos para América Latina hacia futuro.

-¿Cómo ha afectado la crisis financiera a la disponibilidad de recursos para los países emergentes y en particular para América Latina?

-La crisis financiera generó una salida de capitales de mercados emergentes en 2008, tanto de mercados de renta fija como de acciones. Sin embargo, desde 2009 los flujos de capitales a los mercados emergentes empezaron a regresar, donde los fundamentos económicos se ven mejor que en los países desarrollados.

En el caso particular de los mercados emergentes de renta fija (tanto deuda externa como doméstica, y sin incluir compras de acciones ni inversión extranjera directa), en 2008 salieron US$3.600 millones, en 2009 entraron US$46.200 millones, y en lo que va de 2010 ya se ha acumulado una entrada de capitales de US$51.400 millones, cifra mucho mayor a la registrada durante todo el año pasado. Estos montos incorporan mandatos de fondos de inversión dedicados a mercados emergentes, fondos mutuos de Estados Unidos y Europa, y flujos crecientes desde Japón. Aunque es difícil saber cuánto de estos flujos está yendo para América Latina en su conjunto, por lo menos se sabe que en lo que va de 2010 los flujos de Japón hacia los mercados de bonos de Brasil alcanzan US$5.800 millones, lo cual es impresionantemente alto.

-¿Continúa teniendo sentido la caracterización de “país emergente“ en todo aquel con riesgo país alto y de “país desarrollado” aquel casi libre de riesgo?

-Dicha caracterización está perdiendo sentido en varios casos, sobre todo en los países periféricos de Europa Occidental donde los niveles de endeudamiento y déficits fiscales son altos, y las perspectivasde crecimiento son bajas. En dichos países el costo de acceder al mercado ha subido y, en muchos casos, supera al de los países emergentes con una calificación de riesgo menor. Los papeles se están invirtiendo.

-Los expertos locales dicen que el Perú necesitaría crecer por encima del 7% anual para alcanzar el status de país desarrollado en el año de su bicentenario (2021). ¿Es esto posible?

-Con una inversión cercana a 25% del producto interno bruto, el crecimiento potencial del Perú es de alrededor de 6%, es decir, dado el stock de capital instalado, la economía peruana puede crecer a esa tasa anual de manera sostenida sin que se generen presiones de inflación. Para 2010 esperamos que el Perú crezca por encima de 8%, lo que ayudará a cerrar la brecha del producto generada por el bajo crecimiento de alrededor de 1% en 2009, debido a la crisis financiera global. El Perú podría mantener una tasa de crecimiento de 7% siempre y cuando la inversión productiva se siga dinamizando.

-Usted mantiene un contacto permanente con inversionistas de diversas partes del mundo. ¿Qué tan diferente es la imagen que proyecta el Perú actual de la que proyectaba hace una o dos décadas?

-La imagen del Perú ante los ojos de los inversionistas extranjeros es hoy diametralmente distinta a la de hace una o dos décadas. El país ha logrado modernizar su economía, mejorar sus finanzas públicas, reducir y desdolarizar el endeudamiento del gobierno, reducir la inflación, liberalizar su cuenta corriente y de capitales, atraer cada vez más inversión extranjera directa, e integrarse más a la economía y a los mercados de capitales globales. Obviamente queda mucho por hacer, sobre todo en infraestructura, reducción de la pobreza y mejoramiento de la educación y bienestar social. Sin embargo, la orientación de las políticas es la correcta y me atrevería a decir que si el gobierno siguiente las mantiene, las agencias calificadoras de riesgo elevarán la calificación del Perú a BBB -igual que México- antes incluso que al propio Brasil, país que también obtuvo recientemente el grado de inversión.