Madrid. La agencia de calificación estadounidense Moody's empeora la perspectiva de la deuda por la inseguridad política en España al rebajar el "rating" si el próximo gobierno no sigue con las reformas pendientes, en una decisión en la que a los mercados parecen preocuparles más la futura gobernabilidad del país que la recuperación de sus datos macroeconómicos.

La inestabilidad política actual ha supuesto que la agencia Moody's haya dado un aprobado bajo al mantener en Baa2 para España, aunque rebaja la perspectiva de positiva a estable, lo que quiere decir que se aleja la posibilidad que existía lo del pasado año de subir la nota, lo que hace es empeorar su perspectiva sobre España por un frenazo en las reformas.

Moody's apunta como motivo de su decisión que el control de las cuentas públicas, sobre todo las de las comunidades autónomas y el sistema de pensiones es peor que el previsto y que "con independencia de quién asuma el gobierno, no es probable que se aprueben las reformas adicionales de apoyo al crecimiento necesarias en los próximos tres o cuatro años" .

Pese a que España, tal como recogen hoy, sábado, todos los medios nacionales, es uno de los países occidentales más solventes por su alto crecimiento, el "fragmentado mapa político resultante de las elecciones del pasado 20 de diciembre no conduce a renovar el esfuerzo reformista", y la agencia añade que cree que hay pocas señales de que habrá reformas económicas y fiscales adicionales debido a que las fuerzas políticas reformistas no tendrán peso en el  Parlamento para aprobar medidas.

La agencia Moody's ha venido mejorando las perspectivas de la economía española desde el 5 de diciembre 2013 en que se encontraba en Baa3 con perspectiva negativa, pero en los últimos meses la ha empeorado hasta caer en el "temido bono basura".

Por último, hoy resaltan todos los medios nacionales, Moody's ya había indicado que "el resultado de las elecciones legislativas del pasado 20 de diciembre era negativo para la solvencia de España, dado que se incrementa la incertidumbre política y genera dudas sobre la capacidad y voluntad del nuevo gobierno para seguir con las reformas estructurales y la consolidación fiscal".