La alta inflación esperada para este año revertirá, o en el mejor escenario frenará, el avance en la reducción de la pobreza por ingresos en el país observadas entre 2014 y 2016, consideró Valeria Moy, directora general del observatorio México ¿cómo vamos?.

Durante una entrevista con Excélsior la especialista explicó que el incremento de 8% en el ingreso real de los hogares en el lapso mencionado se debió más a la baja inflación que al aumento en el ingreso nominal, por lo que para este año el alza de precios esperada, cercana al cinco por ciento anual, será un factor que afectará los logros alcanzados en el combate a la pobreza.

En este año vamos a valorar en su verdadera dimensión la importancia de tener una baja inflación y su impacto en el combate a la pobreza. Sí creo que en 2017 va a haber un deterioro en el ingreso real por el efecto inflacionario”.

Cambio de tendencia. Por lo anterior, la especialista anticipó que la tendencia a la baja que viene registrando la pobreza salarial –medida por el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), derivada de la mejora en los ingresos, “va a sufrir un frenazo y se va a diluir, puesto que el indicador al medir sólo el ingreso laboral, recoge de mejor manera los choques inflacionarios”. 

Las cifras del Coneval señalan que entre 2014 y 2016 el incremento en el ingreso por persona provocó una reducción en la pobreza salarial de 42.7% a 40% de la población que no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral.

La especialista confió en que el deterioro en los ingresos que se observará en este año se pueda revertir en 2018, puesto que las expectativas señalan que en dicho año la inflación convergerá de nuevo a la meta del Banco de México de 3% anual.

Tenemos que aprender a ver la inflación como un oneroso impuesto que paga toda la población, pero que afecta más a las personas de menor ingreso, es decir que es muy regresivo”.

Elevar los salarios. La directora general de México ¿cómo vamos?, consideró que la velocidad de incremento en los ingresos nominales en 2017 será modesta e inferior a la que tendrá la inflación, puesto que no hay elementos estructurales que hagan que los salarios crezcan a mayor ritmo, como una mejora en la productividad laboral.

Para elevar los salarios, como no lo puedes hacer por decreto, requieres mejorar la productividad. Ésta crece a su vez mejorando la capacitación, y mejor capacitación la lograremos cuando reformemos nuestro sistema educativo, que nos tomará una generación. Por eso no vemos que el ingreso real pueda mejorar de manera sostenida si no es por una baja inflación”, puntualizó la experta durante la entrevista.

En su apreciación, reducir el ITLP es más complicado que reducir el propio indicador de pobreza multidimensional –ambos los mide el Coneval–, puesto que este último depende de acciones tangibles y concretas que están dentro de la esfera de control de los gobiernos, que ya saben qué variables deben atacar.

No digo que sea fácil y que no sea importante, pero para reducir la pobreza multidimensional impacta más poner pisos firmes en las casas, afiliar más gente al Seguro Popular o al IMSS, matricular a más niños a las escuelas. Pero para mejorar los ingresos requieres de cambios más estructurales en la economía”, afirmó la directora del observatorio especializado.