Mientras, el futuro del euro está en entredicho y el fantasma de la inflación se cierne sobre China, Latinoamérica y la India a pesar de haber resistido estoicamente la reciente recesión global. En Oriente Medio algunos observadores esperan un renovado crecimiento, aunque señalan que la limitación de recursos en la zona podría convertirse en un grave problema. Knowledge@Wharton ha entrevistado a profesores de Wharton y otros expertos para preguntarles su punto de vista sobre el estado de la economía global para este año 2011.

Estados Unidos: vivienda y desempleo. En Estados Unidos, “la amenaza de una doble recesión ya ha pasado”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Richard Marston. En su opinión, el compromiso del Congreso de ampliar un par de años más las concesiones fiscales de la era Bush debería contribuir a la recuperación del país. “Con el estímulo añadido de la regulación fiscal disfrutaremos de un crecimiento continuado en 2011”.
No obstante, “existen algunos riesgos muy graves”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Franklin Allen. Uno de los principales problemas es la vivienda. Allen, Marston y otros expertos creen que la incertidumbre del mercado de la vivienda seguirá siendo una lastra para la economía.
“En el mercado de la vivienda los datos parecen ir en direcciones opuestas”, señala la profesora de Activos Inmobiliarios de Wharton Susan M. Wachter. Algunos informes muestran cómo las ventas se recuperan, mientras que otros muestran precios que siguen estancados. “La verdad es que estamos dando botes arriba y abajo… pero en el fondo… Probablemente estemos en situación de espera”. Afortunadamente, el débil mercado de la vivienda probablemente no podrá hacer mucho más daño a la economía porque lo peor ya está hecho. Por ejemplo, no es probable que la construcción de nueva vivienda caiga más.
En opinión de Wachter, el mercado de la vivienda ha disfrutado cierta estabilidad porque muchos prestamistas no han querido ejecutar las hipotecas y vender viviendas a precios de saldo. Normalmente un prestamista está dispuesto a vender cuando una propiedad ejecutada puede conseguir lo que los tasadores dicen que vale, explica Wachter, pero los tasadores se basan en datos sobre el pasado que en un mercado volátil caducan rápidamente, lo cual complica al prestamista saber cuánto vale realmente una propiedad.

Otro problema es el reciente incremento de los tipos hipotecarios, lo cual implica un aumento de las cuotas, hace más inaccesible la adquisición de vivienda y reduce las ventas. Asimismo, una tasa de desempleo elevada disminuye el número de potenciales compradores, añade Wachter. “La situación con el desempleo aún no es buena, y tendrá que pasar un tiempo hasta que cambie”, dice Allen. “Se observa cierta recuperación del gasto en consumo, pero hasta que el mercado de la vivienda y el desempleo no empiece a mejorar creo que el gasto en consumo no ayudará a mejorar las cosas”.

Aunque los minoristas están disfrutando de un repunte de las ventas, nadie sabe a ciencia cierta si los consumidores, que son la fuerza más importante de la economía tal y como explica Allen, van a seguir invirtiendo la tendencia de “ajuste de cinturón” desarrollada en estos últimos años. ¿Realmente vuelven a los niveles de consumo previos o ha sido sólo un aumento durante las vacaciones?

El crecimiento económico de Estados Unidos también podría verse afectado de manera indirecta por los continuos problemas de deuda que sufren diversos países europeos, señala Allen. Asimismo, las economías de algunos países en desarrollo –en especial China-, se están empezando a sobrecalentar. China está incrementando sus tipos de interés para combatir la inflación, pero esto podría fomentar la llegada a China de más dinero extranjero, privando a otros países del capital que necesitan para su crecimiento y contribuyendo además a empeorar en China los problemas de inflación.

Según Marston, en Estados Unidos los gobiernos estatales y locales se enfrentan a una crisis de deuda similar a la europea. “Durante mucho tiempo los funcionarios han acumulado beneficios que no han sido debidamente contabilizados”, afirma. “Esto es cierto tanto en Nueva Jersey como en Grecia. Con una economía que no crece tan rápidamente como en el pasado, los ingresos fiscales no son suficientes. Será interesante ver cómo resuelven esto los gobiernos estatales y locales… un impago aquí y allá”.
A Allen también le preocupa que Estados Unidos aún no tenga un plan de largo plazo para acabar con su enorme déficit presupuestario federal. “Ese es un problema potencial enorme hasta que no tengamos un plan”, dice. Estados Unidos cubre su déficit vendiendo bonos del gobierno, especialmente a China. En opinión de Allen, al final, cuando los inversores se den cuenta de que esto no puede ser así de forma indefinida el precio de los bonos caerá, aumentando los tipos de interés en Estados Unidos y debilitando el crecimiento económico. “Creo que los tipos de interés a largo plazo empezarán a subir, y luego el dólar empezará a bajar, y luego la inflación empezará a subir. Lo difícil es predecir cuándo ocurrirán cada uno de esos eventos”.

La economía podría seguir teniendo dificultades, pero el mercado de valores, cuyos resultados en 2009 y 2010 fueron muy positivos, podría seguir beneficiándose del aumento de los beneficios corporativos, señala Allen. No obstante, Allen advierte que este incremento de los beneficios obedece en gran parte a los despidos laborales, origen de las elevadas tasas de desempleo. “Son malas noticias para la economía en su conjunto”.
Marston señala que a finales de 2010 el mercado de valores en su conjunto había subido un 86% desde su mínimo del 9 de marzo de 2009. “Espero un mayor aumento de las cotizaciones este año”, dice Marston. “Pero seamos sinceros: lo mejor ya ha pasado. Los primeros doce meses de carrera tras una recesión son siempre los mejores”.

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Europa: ¿dos cabezas mejor que una?. En opinión de Allen, este año en Europa, en octubre quién sustituya a Jean-Claude Trichet como presidente del Banco Central Europeo (BCE) heredará una serie de temas que el banquero francés lanzó cuando iniciaba su mandato en 2003. Por aquél entonces, la moneda única de la zona euro aún estaba en pañales, y la mayoría de los europeos se mostraba optimista ante la unión monetaria y fiscal. Pero los grandes desequilibrios macroeconómicos y las crisis de deuda de la Unión Europea posteriores a la situación de cuasi impago de Grecia el pasado año, situación que después se sucedió en Irlanda, España, Portugal –y podría afectar también a Italia y Bélgica-, han despertado cierto escepticismo sobre la falta de flexibilidad política de los diecisiete miembros de la zona euro (Estonia ha sido el último en incorporarse, el uno de enero del presente año).

Se espera que el Banco Central Europeo, con sede en Frankfurt, anuncie esta primavera el sucesor de Trichet, y “será una decisión muy importante”, dice Allen. Uno de los favoritos es Axel Weber, presidente del banco central de Alemania que además se considera un cercano aliado de uno de los grandes defensores del euro, la canciller alemana Ángela Merkel. Otro candidato es Mario Draghi, gobernador del Banco de Italia, “que tiene muchísimo talento”, señala Allen, “pero no creo que los alemanes permitan que un europeo del sur dirija el banco”.

Todo esto se sabrá mientras los países de la zona euro se recuperan a diferentes velocidades, dependiendo del grado de austeridad de las medidas adoptadas. Pero en conjunto, según un informe reciente de Guillaume Menuet y Silvia Ardagna, analistas de Bank of America Merrill Lynch, “el ritmo de recuperación en Europa tras la recesión de 2008 parece bastante razonable pero los niveles de PIB aún deben crecer mucho para recuperar el output perdido durante la crisis”. Asimismo, añaden que “el nivel de PIB previo a la crisis posiblemente no se alcance antes del tercer trimestre de 2012”, y predicen que el crecimiento del PIB en el área alcanzará el 1,7% este año, cifras que en 2010 y 2009 eran 1,8% y -4% respectivamente. (Globalmente predicen un crecimiento del PIB del 4% en 2011). Se espera que para la primavera lo peor de la crisis de deuda soberana haya pasado, pero los analistas señalan que “dado que la existencia de una red de seguridad financiera en la UE y FMI por sí misma ha demostrado no ser suficiente para detener el contagio que amenaza con engullir un país tras otro, Europa debe estar preparada para considerar nuevas soluciones, incluyendo acciones preventivas”.

Para expertos como Allen, en estos momentos ya hay evidencias que muestran que esto está ocurriendo. “En los debates se está volviendo a ideas muy básicas, por ejemplo hablan de la inclusión de clausulas de acción colectiva” en contratos de deuda soberana para proteger a los inversores. Estas clausulas “son buenas, pero no es el principal problema; es la estabilidad financiera”. En los países “Los políticos –y burócratas- parecen no tener idea sobre la dimensión del problema. Lo que tienen que hacer es modernizar las regulaciones bancarias para poder gestionar… la deuda soberana”, sostiene Allen. Más allá del tradicional control de la inflación, el nuevo presidente del BCE deberá guiar a la zona euro para resolver las tragedias sobre deuda soberana en la región. Los 750 billones de euros (1 trillón de dólares) del fondo de rescate del BCE y del Fondo Monetario Internacional del pasado mes de mayo vencen en 2013.

En opinión de Bloomberg, Weber espera que el BCE empiece a retirar algunas de sus medidas de emergencia este año, como por ejemplo la compra de bonos de países en dificultades para restaurar su liquidez. ¿Qué ocurrirá entonces? ¿Se monetizará la deuda o se permitirá que países como Portugal entren en situación de impago?

La probabilidad de que la zona euro se disuelva es –según Allen-, del 10%, pero otra opción sería tener dos zonas euro supervisadas por bancos centrales separados, con Francia, España, Italia y los países más pequeños permaneciendo en el sistema actual, y Alemania, Países Bajos y alguno más creando un nuevo bloque. “En mi opinión, esa es probablemente la mejor solución al problema”, dice Allen. “En lugar de intentar obligar que estos países tan diferentes con historias tan diferentes en términos de responsabilidad fiscal a permanecer en una única área, sería mucho mejor tener dos”.
 

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La economía española, pendiente de las reformas. En España, Rafael Pampillón, profesor de Economía de IE Business School, destaca que la marcha de la economía dependerá mucho de las reformas pendientes que lleve a cabo el Gobierno: "si se alarga la edad de jubilación (de los 65 hasta los 67 años), tal y como está barajando el Gobierno, si se incluye el copago sanitario (Estado-paciente), que ya está instaurado prácticamente en toda Europa, o se liberaliza la negociación colectiva. También habrá que ver el coste que supondrá reestructurar las Cajas de Ahorro".

En su opinión, de la celeridad con que se pongan en marcha estas reformas dependerá la evolución del crecimiento económico y de la deuda, aunque señala que, prácticamente, hay consenso entre los expertos acerca del bajo crecimiento de la economía española este año. En concreto, las perspectivas van desde un pesimista 0,7% por parte del FMI al 1,3% del Gobierno.
Pampillón cree que, en 2011, "la deuda pública seguirá creciendo, aunque a tasas cada vez menores (por la política fiscal menos expansiva), situándose en el 70% en 2011 (desde el 64,5% en 2010) y un 73% para 2012. Las previsiones de la Comisión Europea sobre la evolución del déficit público en el país son de un 9,3% para este año 2010, un 6,4% para 2011 y un 5,5% 2012, que aún nos sitúan lejos del 3% que exigen los compromisos europeos".
A este escenario hay que sumar la posibilidad de que, en línea con lo ocurrido en 2010, la inflación siga su racha alcista por el aumento de los precios de las materias primas. Ese año, en España los precios de los bienes de consumo subieron el 2,9%, frente al 2,2% de la eurozona. Pampillón también prevé que haya un incremento de los tipos de interés "por el coste que supone para la banca buscar financiación. Al ser más caro, esto va a repercutir en los créditos a las empresas y las hipotecas".
Pero, en su opinión, el punto más preocupante de la economía española es y seguirá siendo el alto desempleo. Según las predicciones de la Comisión Europea en 2011 aumentará hasta un 20,2% mientras que otras instituciones, como Caja Madrid, lo sitúan en el 20,5% de la población activa. "Estos altos niveles de paro harán muy difícil que mejore el bienestar de la población española", comenta.


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China forcejea con la inflación. China comienza 2011 prácticamente de la misma forma que hizo 2010: preocupada por la inflación. Aunque baja en relación con los estándares internacionales, a principios del pasado año la inflación de precios al consumo se situaba por debajo del 2%. Pero desde que tuvo lugar la masiva expansión monetaria de finales de 2008 la liquidez ha seguido aumentando, presionando al alza los precios. El precio de la vivienda y la comida aumentó vertiginosamente durante ese año y por todo el país aumentó el descontento entre los trabajadores, que reclamaron incrementos salariales. En noviembre los precios al consumo habían aumentado 5,1%.
En un informe de diciembre del Economist Intelligent Unit (EIU), con sede en Londres, se predice que en 2011 la inflación de precios al consumo será 3,9%, algo a lo que contribuirá una intensa competencia entre los fabricantes de bienes. Pero esto podría cambiar si, por ejemplo, los salarios suben y aumenta el coste de producción, lo cual provocaría incrementos de precios. La agricultura, con un peso significativo en el índice de precios al consumo del país, es un tema preocupante. Los periódicos locales informan que los trabajadores manuales en ciudades como Shanghai son incapaces de estirar sus precarios salarios para cubrir el creciente coste de alimentos básicos como leche y verduras.

“Tras haber estimulado enormemente la economía, el gobierno ahora se enfrenta a las consecuencias”, dice el profesor de Gestión de Wharton Marshall W. Meyer. Meyer y otros expertos señala que el envidiable crecimiento del país –el EIU estima que el crecimiento del PIB real en 2010 será en promedio del 10,2%-, ha sido alimentado por una expansión masiva de la oferta monetaria. Las consecuencias en términos de inflación han sido en parte ocultas en forma de incremento del precio de los activos, explica Meyer.

A mediados de diciembre Reuters informaba que China se había fijado un objetivo de inflación del 4% para el próximo año (el objetivo para este año era del 4%), lo cual “indica que el gobierno desistirá de aplicar medidas agresivas a pesar de la escalada de precios”.
Según Meyer, el gobierno tiene algunas palancas que tocar, tal y como sucedió cuando el país se introducía hace tres años en un ciclo similar. “En primer lugar aumentar los tipos de interés”, dice. En octubre, el banco central subía los tipos de interés 25 puntos básicos. “Pero aún siguen más bajos que antes de la crisis y tendrán que subir más”, escribía en un blog Louis Kuijs, economista senior en Beijing del Banco Mundial. Un informe Reuters de diciembre desvelaba que la mayoría de los 26 economistas entrevistados predecían que el banco central aumentaría los tipos de interés antes de finales de 2010 (algo que el gobierno hizo el día de Navidad) y dos veces más en 2011 como parte de un plan para controlar la inflación.

Otra medida es incrementar la cantidad de capital que los bancos deben destinar a reservas, principalmente para contribuir a la escasa concesión de préstamos a gobiernos locales y empresas gubernamentales. En la actualidad el requisito de reservas es del 19%, dice Meyer, “que es un porcentaje alto”. En diciembre el banco central aumentó dicho porcentaje por sexta vez en 2010.
En tercer lugar, dice Meyer, el gobierno está poniendo límites a los nuevos préstamos que los bancos pueden conceder. Recientemente se informaba que para 2011 el gobierno había fijado el límite en 7,5 billones de renminbi (RMB). Pero esa es la misma cuantía que en 2010, cifra que muchos observadores creen que ya fue superada en otoño del pasado año.
Incluso entre los observadores más optimistas, considerada en un contexto social más amplio la inflación se considera problemática, señala Horst Loechel, profesor de Economía en China Europe International Business School en Shanghai. “Soy bastante optimista sobre la economía china. La inflación media se situará alrededor del 4%. Debería estar bien para una economía que está creciendo cerca del 10%”, dice. “El principal problema para China en 2011 es cómo transformar el éxito del país en renta para la gente y aumentar de verdad los niveles de consumo”.

Loechel señala que, como porcentaje del PIB, los niveles de consumo en China son realmente bajos. “Estamos hablando del 35-37%”, dice. “En una economía normal se sitúan entre el 60 y el 70%, e incluso en la India es más del 50%”. El aumento de precios tampoco ayuda. “Si miramos a todo en su conjunto, la inflación desempeña un papel muy claro: disminuir el poder de compra”. El EIU cree que de 2011 a 2015 el crecimiento del PIB real se reducirá a una tasa media del 8,3% anual.
La necesidad de resolver el exceso de liquidez en la economía llega en un momento en que los socios comerciales, en particular Estados Unidos, insisten en que la moneda se está manteniendo artificialmente baja para proteger a los fabricantes exportadores chinos, dice Allen. “El argumento que están empleando -que no pueden dejar que el tipo de cambio aumente por las exportaciones-, es bastante miope”, en particular en medio de presiones inflacionistas.

En los últimos años China ha permitido que el renminbi incremente ligeramente su valor frente al dólar; pero hay otro lado de la moneda. “El poder de compra del RMB está disminuyendo, y al mismo tiempo Estados Unidos está animando a China a revaluar el RMB”, señala Meyer. “Esto me parece bastante raro. Pediría a nuestros responsables políticos que pensasen sobre ello. Normalmente tu moneda baja si tienes hiperinflación, y les estamos diciendo que tiene que subir” a causa de los desequilibrios comerciales. Ambos países pueden perder con ello, añade, “obviamente por el débil crecimiento del empleo en Estados Unidos, pero los chinos podrían acabar pagando un precio mucho mayor al ver cómo la inflación barre sus ahorros”, explica. “Parece que nadie se está dando cuenta de la situación”.
 

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El boom de las materias primas en Latinoamérica. Suponiendo que la demanda global de materias primas liderada por los países asiáticos continúa, los expertos predicen que la mayoría de las economías latinoamericanas van a disfrutar una feliz entrada de año. Se espera que los precios de las materias primas se mantengan fuertes, bien sean bienes agrarios de Brasil o Argentina, petróleo de Venezuela, metales chilenos o recónditos minerales como el litio, abundante en Bolivia.
“Ahora mismo lo importante es subirse a la ola de crecimiento de los mercados emergentes”, dice el profesor de Gestión de Wharton Mauro Guillen. “Las economías de la región son todas muy diferentes entre ellas. Pero todas se están beneficiando del boom de las materias primas, del crecimiento de China y en los casos de Chile y Brasil de la idoneidad sus propias políticas”.
Según algunos observadores, la demanda de materias primas ha contribuido a despertar algunas cuestiones sobre la falta de disciplina de algunos gobiernos. Pongamos el caso de Venezuela: los líderes del país han disfrutado de apoyo político durante los últimos cinco años. Pero el pasado año, en medio de una inflación de más del 20% y un crecimiento económico nulo, la popularidad de Hugo Chavez llegó a mínimos históricos cuando la gente se empezó a preguntar por qué el país no se había beneficiado del boom de las materias primas.

Michael Roche, estratega de mercados emergentes en MF Global, una firma que comercia con materias primas, sugiere que países como Bolivia y Ecuador siguen el ejemplo de Venezuela. “Si eres un país como Bolivia o Ecuador, que ha seguido un modelo basado en beneficiar al quinto de población más pobre del país, observas a un país como Venezuela y ves que ese modelo ha hecho muy poco por el país. Como ha expulsado a empresas petrolíferas extranjeras, el país ahora está produciendo menos petróleo, por debajo de la cuota”, explica señalando que los aliados de Chavez probablemente demostrarán ser menos hostiles a los inversores extranjeros y el próximo año buscarán acuerdos más constructivos con multinacionales con recursos.
Mientras, el profesor de Wharton Felipe Monteiro predice que algunas grandes empresas (no especializadas en materias primas) de Brasil harán un esfuerzo adicional para progresar en los mercados globales. “Una moneda local fuerte, y economías débiles en Estados Unidos y Europa, convierten la adquisición de activos internacionales en algo muy atractivo para las grandes empresas brasileñas”, explica. A lo largo de estos años, empresas como JBS SA han adquirido activos en Estados Unidos y Europa. A Monteiro no le sorprendería ver cómo algunos bancos crecen en el extranjero a través de adquisiciones, citando Banco do Brasil, controlado por el gobierno. “El próximo año veremos cómo otros grandes nombres brasileños empiezan a convertirse en verdaderas empresas globales, con directivos no brasileños en sus consejos de administración”.

No todo es positivo más al sur del Río Grande. Según la firma de servicios de información Serasa Experian, las deudas vencidas y no pagadas de los consumidores brasileños experimentaban el pasado mes de noviembre incrementos del 3,5%, todo un récord de los últimos cinco años.
La inflación en Argentina es similar a la venezolana –más del 22%-, lo cual dificulta que la gente ahorre y que las empresas inviertan. El país siguen en “situación de espera” desde las elecciones de octubre de 2011, pero los líderes políticos ya han declarado su intención de negociar con los propietarios extranjeros de bonos y con el Fondo Monetario Internacional. “A estas alturas, gane quien gane será mejor que los Kirchners; luego veremos cómo vuelve la inversión al país”, dice Monteiro refiriéndose a la actual Presidente Cristina Fernández de Kirchner y su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, que falleció de un ataque al corazón en octubre del pasado año.

Algunos expertos señalan que la región podría tener demasiadas cosas buenas. Un mayor crecimiento y precios de materias primas más elevados conviven con la preocupación de que un incremento de los tipos de interés provoque la apreciación de la moneda. Estos son riesgos para la inflación de la región, advierte Nomura Securities en una nota a sus clientes del 7 de diciembre de 2010. “El principal reto político para 2011 será el problema de una inflación común”, predice Tony Volpon, estratega para Latinoamérica de Nomura en Nueva York.

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India: sacando músculo. En la India en el mes de diciembre de 2010 se vio un crecimiento desorbitado de demandas por corrupción y una sesión entera del Parlamento se echó a perder porque los partidos de la oposición –que exigían una investigación más profunda en los casos de corrupción-, bloquearon su funcionamiento. Ningún partido político quiere nuevas elecciones, así que este mismo gobierno seguirá al mando. No obstante, su trayectoria se ha visto obviamente afectada. “El clima político está en la mente de todos los inversores”, dice Vallabh Bhansali, presidente de Enam Securities, una firma de servicios de mercado de capitales. “Todo atasco político puede crear confusión”.
No obstante se espera que la economía saque músculo. Las estimaciones de crecimiento del PIB varían desde 9,7% (la predicción del FMI para 2011) hasta el 7,7% (la predicción de Credit Suisse para el año fiscal 2011-12). Credit Suisse es un pesimista singular; prácticamente todo el mundo ha mejorado las predicciones. Las proyecciones del gobierno son del 8,75%; posiblemente un 0,35% más. “India tiene el objetivo de conseguir su crecimiento anual del PIB del 10%”, según Bundeep Singh Rangar, presidente de IndusView, asesor de MNCs que busca oportunidades en India. “Una buena temporada de monzones y una fuerte recuperación global podría convertir el 2011 en el año en que India consigue ese objetivo”.

El índice Sensex de la bolsa de Bombay debería ir a la par del PIB. “A finales de 2011 el Sensex probablemente se sitúe entre 24.000 y 25.000”, dice Rajinder Sabherwal, que gestiona un fondo macro llamado Magister Ludi Global. Sin embargo Sabherwak no cree que la India vaya a ser uno de los grandes en los mercados. “Para nosotros la India es un holding defensivo. Vende con prima. Hasta cierto punto está justificado, pero es vulnerable a la inflación y al incremento de los precios del petróleo. En mercados emergentes preferimos Turquía, Rusia, Tailandia, Corea y Polonia”. Sunil Bhandare, asesor (de política gubernamental y económica) en Tata Strategic Management Group, predice tasas de crecimiento de 12 a 16% del Sensex (cerca de 20.000 a finales de diciembre).

Una de las principales preocupaciones es la inflación. Dharmakirti Joshi, economista jefe en la agencia crediticia Crisil, cree que la inflación va a ser el mayor reto de 2011. Su otra preocupación es el impacto de la creciente entrada de capital sobre la rupia. Naresh Takkar, director ejecutivo y consejero delegado de la agencia crediticia ICRA, también sitúa la inflación en lo más alto de su lista, en especial para las materias primas. En su opinión la mejora del clima económico internacional es “un arma de doble filo” para la India. “Sectores que son dependientes de la demanda internacional se beneficiarán, pero el precio de las materias primas experimentará un crecimiento aún mayor” dice.
Si la inflación sube, el Reserve Bank tendrá que aumentar los tipos de interés. Esto podría –en opinión de Joshi- moderar de alguna forma las tasas de crecimiento de la inversión y el consumo privado. Bhansali también ve “cierta caída cíclica del crecimiento, pero podría ser sólo para algunos trimestres o incluso meses”.

Es en el ámbito de las reformas –intrínsecas a la política-, donde la incertidumbre es mayor. Cualquier cosa podría pasar. Joshi tiene depositadas sus esperanzas en la propuesta de un nuevo impuesto sobre bienes y servicios, que él mismo describe como “modificador de las reglas de juego”. Un enfoque lento sería apropiado para las nuevas licencias bancarias, sugiere Rajesh Chakrabarti, profesor de Finanzas en Indian School of Business. “El punto de vista dominante es que la precaución y la seguridad son clave, y acelerar una mayor liberalización no está justificado”. Chakrabarti también espera que los recientes escándalos de corrupción concedan un mayor papel al gobierno, ”ya que falsa sensación de limpieza del sector privado ahora ha desaparecido”.
“Hay demasiadas reformas políticas pendientes, pero desafortunadamente el sistema parlamentario ha estado plagado de controversia, escándalos y corrupción. No se han podido llevar a cabo reformas sustanciales durante 2010”, dice Bhandare. “Nuestros partidos políticos deben darse cuenta de las consecuencias adversas de sus acciones”.

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Oriente Medio: la estela de Qatar y Arabia Saudí.
A medida que Dubai va saliendo de sus problemas con la deuda, los líderes empresariales y los burócratas del gobierno se van sintiendo cada vez más prudentemente optimistas. Tras haber evitado los efectos de la crisis económica global, este año Oriente Medio anticipa un renovado crecimiento.
Qatar y Arabia Saudí liderarán el crecimiento económico de la región. La constante demanda energética –el precio del gas natural y del petróleo posiblemente suba en 2011-, y las oportunidades económicas dentro de sus fronteras han sido una atractiva combinación para los inversores. Según World Investment Report de 2010, en 2009 estos dos países recibieron 44.000 millones en inversión directa extranjera, casi la mitad del flujo inversor en la región.

Aunque recientemente foco de atenciones por haber conseguido albergar en 2020 el Mundial de Fútbol, Qatar cuenta con un largo historial de grandes inversiones, como por ejemplo la adquisición por 2.300 millones de dólares de la lujosa Harrods. Según el sitio web de investigación RGE Monitor, las inversiones en el extranjero de Qatar ahora alcanzan los 75.000 millones de dólares. Ayudado por sus esfuerzos para diversificar su economía más allá de las exportaciones de gas natural licuado y de crudo, según el FMI se espera que el PIB de Qatar crezca más del 20% en 2011.
Mientras, Arabia Saudí se ha concentrado en las inversiones internas, gastando unos 70.000 millones de dólares en infraestructuras sólo en 2010. Con el objetivo de diversificar su economía, Arabia Saudí se ha embarcado en un ambicioso plan para construir cuatro ciudades económicas con un coste inicial de 60.000 millones. Asimismo ha hecho progresos para liberalizar su economía; los inversores inmobiliarios esperan ansiosamente la aprobación de una legislación hipotecaria a principios de 2011, que en opinión de los analistas marcará el inicio de un boom de la construcción residencial en el país.

Tras alcanzar el mínimo de los últimos cinco años en 2010, el sector crediticio necesitaba algo que le hiciese despertar de su letargo. Los preparativos de la Copa del Mundo de Quatar –cuyos costes se estiman en 65.000 millones de dólares-, atraerán nuevos acuerdos financieros. Asimismo, según diversos observadores la exitosa reestructuración de la deuda de Dubai World devolvió algo de confianza a los mercados.  Desde Francia hasta Australia se están modernizando las legislaciones para adaptar el sector; la llegada de más emisiones con sede en occidente también contribuirá al estímulo del sector.
También es muy probable que haya “muchas mas joint ventures en las petroquímicas y las refinerías entre los estados del Golfo y las economías asiáticas del Pacífico”, dice Christopher Davidson, profesor del Institute for Middle Eastern Politics and Islamic Studies de la Universidad de Durham. “Esto fortalecerá la interdependencia entre los mayores productores y consumidores de hidrocarburos del mundo. Asimismo se espera una creciente demanda de gas para las centrales eléctricas domésticas. Cada vez se importará más gas procedente de países más lejanos, como Tailandia e Indonesia”.

Un reto creciente para la región será la presión sobre los recursos. Los Emiratos Arabes Unidos, Egipto y Arabia Saudí han decidido que la energía nuclear es la solución para satisfacer las crecientes demandas de energía doméstica, pero pocas son las soluciones propuestas para apoyar la oferta de agua en la región, que se sitúa en unos 1.200 metros cúbicos por persona y año, cifra que según el Banco Mundial es en promedio mundial de 7.000 metros cúbicos.
La preocupación sobre el uso del agua ha hecho que en noviembre las autoridades de Abu Dhabi informasen a los clientes cuánto agua y electricidad ha sido subvencionado. Esta tendencia empezará a ser la norma en el Golfo, donde los costes sociales gradualmente serán trasladados a los residentes en la forma de mayores impuestos municipales y menores subsidios. La inflación es un problema eterno, pero excepto Arabia Saudí, cuya producción de petróleo posiblemente aumente este año, se espera que la inflación en la región aumetne de forma moderada.