Washington. Mientras los electores votarán el martes en las elecciones que se esperan den al Congreso un giro a la derecha, la Reserva Federal acuerda lo que podría ser la reunión más crucial, desde la crisis financiera.

El Banco Central fue diseñado para estar por encima de la influencia política. Pero sus decisiones no son totalmente inmunes a la situación política.

Un Congreso más conservador reduciría la ya escasa posibilidad de un incremento en el apoyo fiscal, poniendo la carga en los hombros de la FED para apuntalar la coja economía.

El economista Douglas Holtz-Eakin, que asesoró a John McCain durante su infructuosa campaña presidencial de 2008, dijo que normalmente la FED se mantiene tranquila en periodo de elecciones para evitar cualquier similitud con el ambiente político.

En estos momentos, el banco central ha mandado una clara señal de que pretende tomar acciones, y los inversores están convencidos de que el cambio vendrá esta semana, en forma de un relanzamiento de las compras de activos. La reunión de fijación de políticas de esta semana durará dos días, por lo que el anuncio de la FED se conocerá el miércoles, justo después de la elección.

"Me parece un poco desesperado", dijo Holtz-Eakin, y agregó que no le convence que otra ronda de impresión de dinero pueda estimular la economía. "Me hubiera gustado ver que controlaban a sus argumentos, en caso de que realmente lo necesitemos".

Se espera que el Partido Demócrata de Barack Obama pierda su mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que el Senado, hasta ahora controlado por los demócratas, cedería a una repartición más cercana al 50-50.

Los republicanos se han opuesto a los paquetes de estímulos de este último año por US$ 814 mil millones como un eje central de su campaña electoral, explotando la insatisfacción de los votantes, junto a la lenta recuperación económica y la debilidad del mercado laboral.

La Casa Blanca, reconociendo que probablemente no hay suficiente respaldo político, ha dicho poco sobre estímulos adicionales. Sin embargo, dos ex oficiales de la administración Obama, como el ex director de Presupuestos Peter Orszag y la ex asesora económica Christina Romer, han presionado por mayor ayuda.

"Los cambios necesarios en política fiscal son extremadamente poco probable que ocurran", escribió Orszag la semana pasada en el periódico The New York Times. "Por lo que estamos confiando en la política monetaria, la que podría traer más problemas que soluciones".

Orszag advirtió que el dinero fácil de la FED hace que los préstamos del gobierno sean inusualmente baratos, dejando al Congreso menos tendiente a intentar resolver los recortes de déficit a mediano plazo, que cree son esenciales en una recuperación sustancial.

Informe de trabajo. Esta semana trae un verdadero festín para los observadores del Banco Central. Además de la FED, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra han postergado sus reuniones para el jueves, y el Banco de Japón presentará su próxima revisión de polñíticas entre jueves y viernes, aumentando la especulación de que podría reforzar su programa de compra de activos, una vez se conozca el anuncio de la FED.

No se esperan cambios de política del BCE o del Banco de Inglaterra, especialmente después de la fuerte lectura del crecimiento británico del tercer trimestre, dado a conocer la semana pasada.

En una señal de cuán llena de acción será la semana que viene, el informe del viernes de empleo estadounidense -normalmente con datos de indiscutible peso pesado- ha recibido relativamente poca atención.

Los economistas consultados por Reuters esperan una mediocre ganancia de 60 mil trabajos, cerca de un cuarto del número que los analistas consideran necesarios para comenzar a bajar las tasas de desempleo.

Obama dijo el viernes que los demócratas y republicanos compartirán responsabilidad en impulsar el aumento de puestos de empleo después de la elección e instó al Congreso a aprobar la reducción de impuestos a empresas que propuso como una forma de impulsar la contratación.

Una vez que se conozca el anuncio de la FED, no hay dudas que el empleo volverá a ser el centro de la atención de los inversionistas.

Michael Hartnett, jefe global de estrategias de equidad del Banco de América-Merrill Lynch, dijo que los pagos son el "mayor cazador de cambios" para los mercados, no sólo los viernes sino que a lo largo del próximo año.

"Si las ganancias (corporativas) disminuyen antes de que se detenga el aumento del empleo, entonces se buscará que los bonos superen a las acciones", dijo en una nota a clientes. "Si las nóminas de pago se detienen antes de que las ganancias crezcan lentamente, entonces se buscará que las acciones superen a los bonos".