Líderes económicos de todo el mundo viajan a Washington para participar esta semana en la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial, con la mirada puesta en la mediocre recuperación global, la crisis de Ucrania y la preocupación por el diferente paso en política monetaria de los países avanzados.

Después de años de reuniones en las que un tema copaba la atención, como la aguda crisis en la zona euro y los multimillonarios rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, en esta ocasión las cuestiones a tratar serán de carácter más variado.

"Será una de esas asambleas en las que no hay un tema que domine los encuentros, no hay una crisis extrema ahora mismo", explica a Efe Jacob Kirkegaard, investigador del Peterson Institute for International Economics de Washington

Por un lado, los continuados riesgos de baja inflación en la zona euro, pese a la nueva ronda de medidas de estímulo aplicada por el Banco Central Europeo (BCE) dirigido por Mario Draghi, muestran que la recuperación en Europa es la más frágil de las economías avanzadas, donde la tasa de desempleo está en el 11,5 %.

Especialmente, si se compara con los recientes datos económicos en EEUU, cuya tasa de desempleo bajó del 6 % en septiembre, la primera vez que reduce ese nivel desde 2008; y el repunte del segundo trimestre del año, en el que creció a un ritmo anualizado de 4,6 %.

Por ello, la gran duda ahora es ver cuándo la Reserva Federal (Fed) aplica la primera subida de tipos de interés, actualmente entre el 0 % y 0,25 %, poniendo así fin a la época del dinero dorado.

La propia directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advertía la pasada semana de los riesgos de la "asincronía" de las economías avanzados en cuanto a política monetaria.

Con EE.UU. y el Reino Unido, en un lado, a punto de comenzar la normalización tras un periodo excepcionalmente expansivo; y, en el otro, la zona euro y Japón tratando de pisar aún más el pedal del estímulo ante un crecimiento anémico.

Ante este escenario, Lagarde expresó su preocupación por una nueva fase de crecimiento "mediocre" y exigió ambición a las autoridades para no apostar en exclusiva por la palanca monetaria.

Reclamó, en este sentido, "una mezcla de políticas más valientes que inyecten un nuevo impulso que pueda superar esta nueva mediocridad que oscurece el futuro".

Asimismo, la incertidumbre sobre la situación en Ucrania, será otro de los focos de atención.

Aunque el FMI ya ha realizado el primer desembolso del programa de rescate de dólares la mayoría de analistas lo considera insuficiente y apuesta por una ampliación de los recursos disponibles.

Así lo señala Kirkegaard, quien afirma que "el programa no es sostenible" y necesitará "una reestructuración de la deuda, incluidos los préstamos de Rusia".

El caso de Rusia también es otro de los quebraderos de cabeza de los expertos, dado que las sanciones impuestas por los países occidentales a Moscú ante lo que considera actividades desestabilizadoras en el este de Ucrania han empezado a mostrar sus efectos y las perspectivas de crecimiento rusas se han visto reducidas notablemente para 2014.

La reunión, que comenzará el martes 7 de octubre con la publicación de las previsiones económicas del FMI, se prolongará hasta el 12 de octubre en la sede de los organismos surgidos en los acuerdos de Bretton Woods de 1944.