Pekín, EFE. China podría convertirse en la primera economía mundial ya para 2016 si acomete las reformas pendientes, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que aseguró este viernes ver una gran predisposición por parte del nuevo gobierno para ello.

En la presentación de su tercer informe sobre China, la organización precisó que espera que el gigante asiático crezca un 8,5% este año y un 8,9 en 2014, una cifra mucho mayor a la que esperan los analistas, que en muchos casos ven China más cerca de crecer un 5% que el 10% de la pasada década.

Los principales riesgos de la segunda economía mundial a corto plazo, según el informe, se basan en la débil demanda externa y a la inflación, que se situó en un controlado 2,6% en 2012 pero que ha repuntado desde principios de este año.

Según el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, ya se intuye un cambio en el modelo de crecimiento económico del país, algo que se considera esencial para garantizar el crecimiento sostenido en los próximos años.

"La dependencia de las exportaciones es cada vez menor y últimamente el crecimiento del país se ha impulsado más por el consumo que por la inversión", subrayó Gurría.

Según varios analistas, este cambio de motor de crecimiento de la potencia asiática, junto con varias reformas económicas pro-mercado que aun están pendientes, son los principales ingredientes para que China, a largo plazo, pueda dar el salto y convertirse en "un país desarrollado".

Sin embargo, la falta de actuaciones podría llevar a China a la "trampa de ingresos medios", una situación de desarrollo económico en la que un país alcanza un nivel específico de ingresos debido a sus ventajas, pero se estanca por no acometer las reformas adecuadas.

Según la OCDE, estos cambios decisivos pasan por reformas en el sector financiero, como la desregulación de las tasas de interés de los depósitos, actualmente muy bajas en China y cuya liberalización podría aumentar la renta de los ciudadanos.

Además, el informe también hace hincapié en la apertura al sector privado de los mercados ahora dominados por las empresas estatales chinas con el objetivo de incrementar la competencia y la innovación en estos sectores.

También se hace referencia al proceso de urbanización y las futuras migraciones del campo a la ciudad, que califican de claves, las relaciones entre las administraciones locales y el Gobierno central y los problemas medioambientales.

El informe de la OCDE se mostró hoy optimista respecto a la voluntad de los nuevos líderes chinos de acometer estas reformas, encabezados por Xi Jinping y Li Keqiang como presidente y primer ministro respectivamente desde la semana pasada.

De hecho, el informe recoge las propuestas de la organización y las compara con las declaraciones de los líderes chinos durante el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) o con las previsiones del plan quinquenal 2011-2015, constatando que en muchos casos coinciden.

"Desde la OCDE estamos animados por la visión política de los nuevos líderes y damos la bienvenida al énfasis en iniciativas para conseguir no solamente un crecimiento fuerte, sino también inclusivo y sostenible durante los próximos años".

La puesta en marcha de estas reformas, según la OCDE, supondría el ascenso de China como primera economía mundial en el año 2016 en términos de producto interior bruto (PIB) real -después de tener en cuenta los ajustes por precios- y en 2020 en términos de PIB nominal.

En 2012 la economía china registró un crecimiento del 7,8%, su dato más bajo de la última década, principalmente por las dificultades que experimentaron la Unión Europea y Estados Unidos, sus dos principales socios comerciales, y el agotamiento de su modelo de crecimiento.

Para 2013, el Ejecutivo se ha fijado una meta del 7,5% -la misma que se estableció el año anterior y se superó por poco-, un objetivo que, según Gurría, "se superará sobradamente".

Los primeros indicadores oficiales del año, aunque distorsionados por el efecto de las vacaciones de Año Nuevo Lunar, han indicado una tendencia de crecimiento del país, cuya economía ya repuntó a finales de año pasado.