Los ingresos que reciben una séptima parte de los trabajadores mexicanos son insuficientes para que puedan satisfacer sus necesidades básicas.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), el costo de la canasta alimentaria urbana por persona al mes asciende a 1.386.10 pesos (US$72,8) mientras que la canasta que fija la línea de bienestar asciende a 2.819,88 pesos (US$149).

El mercado millonario de las facturas falsas. En tanto, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que 7.447 millones de personas ocupadas, de un total de 52.123 millones, ganan hasta un salario mínimo, lo que significa que obtienen ingresos hasta por 2,241.12 pesos mensuales en promedio.

Esto significa que esos trabajadores no ganan lo suficiente para poder cubrir el costo de su alimentación, vestimenta, calzado, cuidado de la salud, transporte público, educación, recreación y otros rubros básicos”, indicó José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

Sin embargo, el sector privado asegura que de lograrse un ajuste a la alza del salario mínimo que permita alcanzar la línea de bienestar, sólo se beneficiaría a 500.000 trabajadores, que son los que se encuentran en el mercado laboral formal.

Trabajadores del gobierno; los más "ganones" en incrementos salariales. De los casi 7,5 millones de trabajadores que perciben un salario mínimo como sueldo, 7 millones están en la economía informal y el resto en la formal... Los números, tanto oficiales como los nuestros, indican que el grueso de la masa laboral que está en la economía formal gana en promedio 3,5 salarios mínimos”, indicó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón.

Pese a ello, destacó que los organismos empresariales más importantes en el país preparan una propuesta de recuperación “paulatina” del salario mínimo general. Esto contempla realizar ajustes a partir del segundo semestre del año para que “todos” los trabajadores formales alcancen la línea de bienestar estipulada por el Coneval.

Pero apuntó que “no hay plazos ni cifras fatales” para lograrlo pues se debe cuidar que no haya efectos inflacionarios ni tampoco se ponga en riesgo a las unidades económicas de menor tamaño.