La troika llega este lunes a Lisboa para completar su séptimo examen a ese país desde que en mayo de 2011, para evitar la bancarrota, le concedieran 78.000 millones de euros en cuotas.

Esa evaluación se había dado por aprobada en marzo, que además permitía la flexibilización de la meta de déficit luso para este año, que pasó del 4,5 al 5,5%, para darle mayor margen de recuperación a su debilitada economía, cuyo Producto Bruto Interno (PBI) descenderá otra vez en 2013, por tercer año consecutivo, el 2,6%.

Pero la sentencia del Tribunal Constitucional portugués, que invalidó, el pasado 5 de abril, varias de las medidas de austeridad del primer ministro Pedro Passos Coelho, por valor de 1.300 millones de euros, obligó al gobierno a presentar a sus acreedores un nuevo plan de ajuste presupuestario.

Entretanto, está bloqueado el tramo del rescate, de 2.000 millones de euros, correspondiente a esa séptima evaluación, y de su resultado depende también que se materialice el apoyo dado el viernes por los ministros europeos de Economía y Finanzas (Ecofín) para retrasar siete años los vencimientos del rescate luso.

El Gobierno conservador portugués tiene preparado un nuevo paquete de medidas de austeridad para presentar a sus acreedores que es criticado con dureza por la oposición de izquierda y los sindicatos, que el fin de semana pasado organizaron manifestaciones en Lisboa y exigen la renuncia del primer ministro.

Passos Coelho solo detalló que ahorrará 600 millones de euros en salud, educación, seguridad social y servicios públicos y otros 600 millones con recortes del gasto de funcionamiento de la administración.

Esta última medida entró ya en vigor la semana pasada con la prohibición de todo nuevo pago en el sector público no autorizado expresamente por el ministerio de Finanzas.

En un tiempo récord, en apenas una semana, Passos Coelho se apresuró a presentar el viernes a los ministros europeos la estrategia para cubrir el agujero que abrió en sus presupuestos la sentencia del Constitucional, pero ahora debe cuadrar las cuentas ante los expertos de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde la oposición, su principal líder, António José Seguro, que fue reelegido el domingo secretario general del Partido Socialista (PS) portugués con el 96 por ciento de los votos, reafirmó el rechazo total a que se apliquen nuevas medidas de austeridad en el país, según despacho de EFE.

Aunque el PS pide la renegociación del rescate y la renuncia del Ejecutivo, el pequeño partido democratacristiano (CDS-PP), que garantiza la mayoría absoluta de Passos Coelho, abogó el domingo por un entendimiento entre las principales fuerzas políticas.