Bruselas. La Unión Europea puso en marcha este viernes unos planes para enmendar su principal tratado y crear un sistema permanente con el que evitar crisis financieras, y dijo que una cumbre centrada en nuevas normas presupuestarias reforzaría al euro.

Los jefes de Estado y de gobierno reunidos en el Consejo Europeo de otoño en Bruselas respaldaron las peticiones alemana y francesa de introducir modificaciones limitadas al Tratado de Lisboa en un encuentro en diciembre, y apoyaron endurecer las sanciones contra los países que no mantienen su deuda bajo control.

Estos acuerdos, que pretenden descartar cualquier problema con las deudas soberanas, afrontan un recorrido largo y potencialmente divisorio antes de entrar en vigor, y fuentes comunitarias dijeron que el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, ha mostrado sus reservas sobre algunas propuestas.

Pero el resultado es una victoria innegable para la canciller alemana, Angela Merkel, y la postura de su país de una mayor severidad financiera tras la crisis de la deuda griega.

"Estamos haciendo todo lo que podamos para garantizar que nunca se repita una crisis como la que hemos tenido", dijo Merkel a la prensa. "Ya se puede decir que el euro ha salido reforzado".

Merkel fue ampliamente alabada por la prensa de su país al conseguir un compromiso que consigue más tiempo para encontrar una solución duradera a los problemas de deuda de la UE, tras las críticas recibidas al considerarse que cedió a las demandas del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de aguar las propuestas para que hubiera sanciones semiautomáticas a los que rompieran las normas.

Un fracaso a la hora de cerrar un acuerdo o cualquier indicación de que la UE estaba dando marcha atrás en sus esfuerzos para reforzar la disciplina fiscal podrían haber puesto nerviosos a los inversores, ya preocupados por los problemas de deuda en países como Portugal, Grecia e Irlanda.

Los Veintisiete también acordaron cambiar el tratado para permitir la creación de un mecanismo permanente que sustituirá a una red de seguridad de emergencia de €440 mil millones (US$614 mil millones) para los países de la zona euro endeudados cuando ésta expire a mediados de 2013.

Herman van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, elaborará las propuestas de reforma del Tratado de Lisboa junto con la Comisión Europea y los presentará a los jefes de Estado y de gobierno en el Consejo Europeo de invierno.

"El Consejo Europeo ha sellado un pacto sólido para fortalecer al euro. Es una de las decisiones más importantes que hemos adoptado en los últimos meses", dijo Van Rompuy a la prensa.

París y Berlín consiguieron superar la feroz hostilidad inicial al cambio del tratado, pero sólo después de que muchos países descartaran modificaciones de gran alcance que les habrían obligado a celebrar referendos públicos con pocas posibilidades de salir adelante.

El intento de Alemania de suspender los derechos de voto de países que violen las normas presupuestarias fueron relegados a un segundo plano, pero algunos responsables comunitarios dijeron que Berlín siempre supo que era improbable que lograra respaldo para ello, y responsables alemanes celebraron el hecho de que la UE hubiera aceptado el cambio en el tratado, que hace unos pocos meses había parecido imposible.

Preocupaciones de Trichet. Aunque los otros 25 estados miembros respaldaron la mayoría de los términos de un pacto alcanzado por Francia y Alemania el 18 de octubre, algunos países más pequeños no quedaron satisfechos con lo que fue visto en general como un apaño entre las dos grandes potencias de la UE.

El acuerdo afirma que las enmiendas tendrían que ser limitadas y que una norma existente que implica que los países de la UE no pueden asumir la deuda de otro socio europeo no debe modificarse.

El mecanismo permanente de crisis implicará a inversores privados, el Fondo Monetario Internacional y fuertes condiciones para que puedan prestarse fondos a países que lo necesiten.

Destacadas fuentes de la UE dijeron que Trichet reiteró en la cumbre su preocupación por el hecho de que las normas presupuestarias no son lo suficientemente duras y que unas prolongadas negociaciones sobre el mecanismo permanente podrían desestabilizar los mercados.

Las fuentes le citaron diciendo que unas negociaciones extensas podrían ser un "problema" cuando la crisis económica sigue siendo muy profunda y los mercados siguen tensos.

Sarkozy respondió asegurando que "el Consejo Europeo fue unánime y dio al señor Trichet la respuesta que quería".

Analistas políticos dijeron que ahora la UE tendrá que trabajar duro para asegurarse que no cae en el embrollo político de la negociación de Lisboa, que se prolongó durante años y que sólo entró en vigor hace 10 meses.