Mientras que el Gobierno mantiene en firme su pronóstico de crecimiento económico del 5% para el cierre de este año y el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, no descarta revisar a la baja las proyecciones en los precios del petróleo para 2015 y 2016, el bajón en las cotizaciones del crudo, las alertas de una recesión en Europa, el nerviosismo en los mercados mundiales y un dólar por encima de los $2.000 son factores que no han dejado de generar incertidumbre en los sectores productivos de la economía colombiana y entre el Ejecutivo.

Tan sólo en el contexto internacional, el panorama luce enredado para Colombia. Carlos Gustavo Cano, codirector del Banco de la República, ve como preocupante que Europa y Japón no logren zafarse de la amenaza de una recesión, que China se esté moderando —debido a la contracción de su industria— y que sólo Estados Unidos y el Reino Unido estén mostrando señales de una recuperación.

En el caso de Latinoamérica, explica, la desaceleración es generalizada, ya que economías como las de Brasil, Chile, Perú y México no crecerán a un ritmo mayor al 3,5% al terminar este año. Sin embargo, resalta que en la región Colombia continúa siendo la excepción.

Pero más allá del contexto internacional, en el que el Fondo Monetario Internacional rebajó hace poco los pronósticos mundiales de crecimiento, los ojos están puestos en la descolgada del petróleo en los mercados internacionales, porque los ingresos que recibe el Estado colombiano por cuenta de la renta petrolera equivalen a cerca del 4,5% del Producto Interno Bruto.

Cano cree, además, que el petróleo podría llegar a descolgarse a un rango de US$70 a US$80 por barril, como producto de una debilidad en la demanda internacional y de una mayor producción de los países. Asimismo, el ex ministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, había advertido que las cosas pintaban preocupantes para Colombia, ya que las exportaciones de hidrocarburos pesan 56% en el total de sus ventas externas.

“No hay duda de que la economía colombiana se volvió altamente dependiente de la renta petrolera en los últimos 15 años. Por esa razón, una caída en el precio internacional del crudo, como la que se presentó en octubre, puede tener grandes implicaciones en las cuentas externas y en la situación fiscal del país”, advirtió el director de Fedesarrollo, Leonardo Villar Gómez.

Si una reducción de US$15 por barril se mantiene durante un año frente a lo que el Gobierno tenía estimado en el Marco Fiscal de Mediano Plano, agrega Villar, los ingresos de divisas por exportaciones caerían en US$4.500 millones (cerca de $9 billones). Por otra parte, alerta que la renta fiscal del país se vería reducida en $6 billones como producto de esta descolgada. “Los retos que enfrenta el Ejecutivo para financiar sus principales programas de política pública son hoy considerablemente mayores a los que se veían unas semanas atrás”.

Pese a este escenario —en el que el Gobierno está estudiando todas la salidas posibles para buscar un faltante de $12,5 billones en el presupuesto del próximo año—, el ministro Cárdenas manifestó recientemente que el país cuenta con “solidez en lo monetario y también en lo fiscal. Nunca habíamos tenido una tasa de inversión tan alta en la historia, 30%. El manejo responsable de la política macroeconómica nos permitirá seguir en la senda del crecimiento del 5%”.

Dólar alto, posibilidad esperanzadora. Al tiempo que el petróleo de referencia WTI se mantiene en terrenos cercanos a los US$80 por barril, la tasa de cambio ha mostrado en lo que va de este año —según cifras del Banco de la República— una devaluación de 7,53% que ha tenido al dólar fluctuando entre $2.050 y $2.070. Para el codirector Cano, esta “realineación cambiaria” se traduce en una “esperanzadora posibilidad” y resalta que todas las monedas de la región se han revaluado. “Hay que preservar la flotación”, dijo recientemente en una presentación.

Asimismo, el jefe de Fedesarrollo cree que las estrategias asumidas por el Banco de la República han permitido que la depreciación del peso se haya convertido en “un mecanismo amortiguador que contrarresta parte de los efectos negativos de la caída en los ingresos provenientes del exterior y que puede estimular la recuperación de sectores productivos diferentes a los combustibles”.

Juan David Ballén, analista de la comisionista Casa de Bolsa, ve que el dólar seguirá, en lo que resta del año, encaminándose hacia los $2.100, mientras que en los mercados mundiales persiste la tendencia a la baja de las materas primas. Así las cosas, cree que comenzando el próximo año se podrá ver una tasa de cambio de $2.200.

Las bolsas, a la expectativa. Las señales de desaceleración que se han visto en Europa, China y en Latinoamérica generaron un notable nerviosismo en las principales bolsas del mundo, lo cual llevó a los principales índices a la baja. Por ejemplo, en la plaza bursátil de Nueva York las ganancias de índices como el S&P 500 desaparecieron.

Y esta reacción de los mercados mundiales se transmitió a la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) durante el mes de septiembre y en parte de octubre. Muestra de ello es que el índice Colcap —que agrupa las 20 acciones más líquidas— llegó a un mínimo de 1.580 puntos. Sin embargo, en lo corrido del año el Colcap ha tenido una ganancia de 1,2%.

“Veníamos de varios temores en las bolsas derivados de tensiones en Rusia y Ucrania, y de las sanciones de EE.UU. y Europa a Rusia. Desde ese momento los inversionistas venían estresados”, comentó Cristian Duarte, analista del departamento de estrategia de mercado de la firma Global Securities.

Sin embargo, explica que en las próximas semanas las compañías listadas en la BVC comenzarán a revelar sus resultados, lo cual permitirá que los inversionistas dejen un poco de lado las tensiones internacionales en los mercados.

Por lo pronto, concluye Duarte, los mercados mundiales siguen a la espera de las decisiones que tomará la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) la próxima semana en relación con el desmonte de los estímulos económicos para la economía estadounidense y a una posible alza de tasas de interés en 2015. “Hay un sector del mercado que está pensando que esa desaceleración mundial puede frenar ese retiro de estímulos por parte de la Fed”.