La demora de Grecia para cumplir con los compromisos de ahorro que asumió a cambio de las ayudas europeas comienza a irritar a los supervisores internacionales, que integran la denominada "troika", advirtió el ministro de Economía alemán, Philipp Rösler.

"Tengo la sensación de que la paciencia de la troika se acerca a su fin", dijo el funcionario en declaraciones que reprodujo la agencia alemana de noticias DPA.

El nuevo gobierno en Atenas pide a sus acreedores ampliar en al menos dos años, el plazo para cumplir con las exigencias de ahorro por 11.500 millones de euros en 2013 y 2014.

La troika conformada por la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) rechaza hasta ahora un cambio en las condiciones fijadas a Grecia.

Rösler se mostró pesimista sobre la capacidad de Atenas para aplicar las reformas acordadas. "Las experiencias que tuvimos hasta ahora me hacen ser por lo menos escéptico", afirmó.