De acuerdo con el último informe de BBVA, el crecimiento mundial será de 3,5% en 2015, una décima más que el año pasado.

Este mejor desempeño provendrá de las economías avanzadas. En el caso de Estados Unidos, en particular, el año inició con un bajo dinamismo que en parte lo explica la atípica severidad de las condiciones meteorológicas, a lo que se sumaron el impacto del menor precio del petróleo sobre el sector energético y la apreciación del dólar sobre las exportaciones. A pesar de ello, la entidad espera que el producto se acelerará en cinco décimas este año, hasta 2,9%, apoyado en la fortaleza que continúa exhibiendo el mercado laboral, algo que le dará soporte al gasto de las familias en los próximos trimestres y de esta manera a la actividad económica.

Según los expertos de esa entidad, en China y América Latina, la desaceleración económica ha ido ganando espacio. El crecimiento de la primera, en particular, se ha ido moderando debido al ajuste en el mercado inmobiliario, la apreciación de la moneda doméstica, y los efectos de la consolidación fiscal de los gobiernos locales, pero las medidas de estímulo que vienen implementando las autoridades, y que se espera que continúen, favorecerán que la expansión del producto en 2015 se ubique en 7%.

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Hacia adelante, el soporte de las economías avanzadas llevará a que el dinamismo del PIB mundial en 2016 sea aún mayor, de alrededor de 3,9%.

Así las cosas en Perú, se proyecta que la actividad económica crecerá 3,1% en 2015, con sesgo a la baja.

El mejor desempeño de la economía peruana (2,4% en 2014) se apoyará principalmente en el rebote de las actividades extractivas, en particular pesca y minería metálica, luego de los problemas de oferta que enfrentaron el ejercicio anterior.

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Ello se reflejará en mayores exportaciones. Además, se estima que habrá una mayor ejecución del gasto público, sobre todo en la segunda mitad del año.

La previsión de la entidad, considera que todo esto será en parte compensado por los efectos del deterioro que ha sufrido la confianza empresarial, el que recoge el prolongado bajo dinamismo del producto, la dificultad para implementar políticas contracíclicas, y el mayor ruido político.

Del lado de las cuentas externas, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se mantendrá relativamente elevado en 2015 y 2016.

El déficit alcanzó el 4% del PIB en 2014 y no habrá
mejora sustancial en los próximos dos años, a pesar de la gradual recuperación de los volúmenes exportados de metales y productos pesqueros y de la aún débil demanda interna.

El escenario para los siguientes trimestres seguirá siendo complejo. Por el lado externo, las
previsiones toman en cuenta los impactos financieros por la incertidumbre acerca cuándo se iniciará el ciclo
alcista de la tasa de política de la FED y qué tan agresivo será el ajuste. Asimismo, se considera
proyecciones de crecimiento para este y el próximo año de 2,9% y 2,8% para Estados Unidos en tanto que
para China de 7% y 6,6%.

En cuanto a los precios de las materias primas que exporta Perú, aún se espera alguna corrección a la baja durante este y el próximo año (más allá de alguna mejora transitoria en el corto plazo), así como una tendencia creciente en el precio internacional del petróleo (Perú es importador neto).

Finalmente, asumimos que se registrará un Fenómeno de El Niño (FEN) de grado moderado, con impacto acotado sobre actividades económicas como la pesca y la agricultura.