Bruselas. Los países de América Latina y el Caribe pedirán a la Unión Europea (UE) en la cumbre que ambas partes celebrarán en Santiago de Chile el 26 y 27 de enero, que sus inversiones sean "transparentes" y protejan a los trabajadores y el medioambiente, indicaron este lunes a Efe fuentes diplomáticas.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y de la UE intentarán avanzar en esta reunión hacia una "alianza para un desarrollo sostenible" mediante la promoción de inversiones de calidad social y ambiental.

Según un borrador de las conclusiones que esperan aprobar los mandatarios latinoamericanos y europeos en la reunión y al que Efe tuvo acceso, las partes reconocerán que su relación estratégica "es incluso más relevante en tiempos de crisis financiera y económica y de complejidades sociales, cuando nuestros pueblos demandan formas de participación más inclusivas".

Ambos coinciden en que sus inversiones deben perseguir efectos colaterales positivos en otros sectores, así como la responsabilidad social y medioambiental, y contribuir al desarrollo de las comunidades locales y los pueblos indígenas.

Según el texto conjunto que preparan los servicios diplomáticos europeos y latinoamericanos, la "economía verde" debe contribuir a erradicar la pobreza, mejorar el bienestar social y crear oportunidades de empleo decente para todos, a la vez que mantiene el buen funcionamiento de los ecosistemas.

En cambio, los países de la CELAC van más allá al hablar de inversiones y, según el mencionado borrador de las conclusiones, han solicitado que se especifique que "también es vital que los inversores cumplan con la ley nacional" y, en particular, con las legislaciones relativas a "fiscalidad, transparencia, protección del medioambiente, seguridad social y trabajo".

En paralelo, tanto la UE como la CELAC se muestran de acuerdo en promover el comercio y las inversiones entre sí, con la convicción de que de esa manera pueden favorecer el desarrollo sostenible e impulsar el crecimiento económico y el empleo.

Estas políticas deben basarse en la cooperación y la complementariedad, la solidaridad y la inclusión social, la responsabilidad medioambiental, la igualdad de oportunidades y los beneficios mutuos, aseguran.

Por otro lado, en el capítulo dedicado a los derechos humanos, los europeos quieren que en las conclusiones de la cumbre quede patente la "responsabilidad de los Estados de proteger a sus ciudadanos del genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes de lesa humanidad".

"Subrayamos que los crímenes más graves de preocupación internacional no deben quedar impunes, y reiteramos el importante papel de la Corte Penal Internacional (CPI) a ese respecto", indica el párrafo que quiere incluir la UE.

Por su parte, los países de la CELAC han solicitado que el texto refleje su oposición a la aplicación de "medidas extraterritoriales" como la ley estadounidense Helms-Burton, que da continuidad al embargo económico a Cuba.

En el apartado sobre lucha contra el narcotráfico, tanto la UE como la CELAC abogan por continuar el diálogo y la cooperación para "establecer objetivos mensurables que reduzcan el impacto del problema mundial de las drogas", y por realizar esfuerzos basados en un enfoque "global y equilibrado" para reducir la demanda y el suministro de narcóticos.

Sobre el apoyo de las partes la sesión en la Asamblea General de Naciones Unidas prevista en 2016 sobre el problema mundial de las drogas, falta por acordar en el texto su posición sobre la evaluación que se hará de "la violencia generada en la producción, el tráfico y el consumo de drogas en todo el mundo".