Atenas. El primer ministro griego, George Papandreou, canceló una visita a Estados Unidos para centrarse en las medidas fiscales que su país deberá aplicar para seguir recibiendo fondos de sus prestamistas internacionales, dijo el sábado un portavoz del gobierno.

La semana próxima, Grecia debe reanudar las negociaciones con los inspectores de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, quienes decidirán si el país ha tomado medidas fiscales suficientes para merecer su próximo tramo de crédito por 8.000 millones de euros (US$11.000 millones) de un rescate por 110.000 millones de euros.

"El primer ministro consideró que no debe estar fuera. El desea asegurarse de que todos los compromisos de Grecia (con sus socios de la Unión Europea) sean cumplidos", dijo al Reuters el portavoz Ilias Mossialos.

Papandreou iba a reunirse con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, en Nueva York el domingo y con la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, el martes.

Atenas está siendo presionada por sus socios de la zona euro y por el FMI para que incremente sus esfuerzos para cumplir con los objetivos de reducción de déficit para que logre que su economía sea más competitiva.

El retraso en el déficit este año, que se debe en parte a una recesión más profunda de lo esperado, obligó al gobierno a aplicar un impuesto a las propiedades para compensar la deficiencia.

La meta de frenar su déficit del presupuesto a un 7,6% del producto interno bruto se ve fuera de alcance sin medidas correctivas.

El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn, ha dicho que los inspectores del BCE, de la UE y del FMI reportarían los progresos a comienzos de octubre, lo que implica que el siguiente desembolso de ayuda para Grecia podría ser pagado para mediados de octubre.

Grecia ha dicho que tiene suficiente efectivo hasta octubre.