México D.F. México ha jugado con astucia la carta que le dio el FMI al pedir ampliar una línea de crédito flexible, una medida que según expertos blinda el valor de las abundantes inversiones que ha recibido este año y fortalecería la demanda, gracias a un peso más fuerte.

La línea de crédito flexible (LCF) -que el Fondo Monetario Internacional (FMI) concede solo a países con sólidos fundamentos macroeconómicos- se ampliaría a US$73.000 millones, desde US$48.000 millones, mientras que su vigencia se extendería a dos años, desde los doce meses previos.

El mecanismo es visto como un buen "seguro" contra la posibilidad de una masiva reversión de los capitales que han inundado a los atractivos mercados emergentes, desde que las economías desarrolladas decidieron tirar al piso el valor de sus monedas para estimular sus deprimidas economías.

La aún lejana pero latente posibilidad de que países como Estados Unidos decidan normalizar sus tasas de interés supondría un golpe traumático para el valor del peso mexicano, en el escenario de una violenta salida de capitales.

"El movimiento parece dirigido a apuntalar la confianza entre los inversores externos, en particular dada la cada vez más larga proporción de deuda local en manos de extranjeros", dijo Clyde Wardle, estratega de divisas emergentes de HSBC.

Este año más de US$13.000 millones han ingresado al mercado de renta fija de México, atraídos principalmente por la inclusión del país en un importante índice referencial de deuda gubernamental del gigante bancario Citi.

De ser aprobada la ampliación -un hecho bastante descontado por el mercado-, México contaría con recursos combinados por alrededor de US$200.000 millones, considerando que el nivel de reservas internacionales del banco central cerraría este año en unos US$115.000 millones.

Según analistas, este monto acumulado supondría una sólida garantía para los inversores, cuya confianza en México se ha visto claramente reforzada este año.

"No creemos que esto se deba percibir como que México se está anticipando a enfrentar tensiones de liquidez (...) la LCF es vista como un 'seguro' barato ante una potencial eventualidad", comentó RBC Capital Markets en un reporte.

Un peso más fuerte. La LCF sólo se otorga a países miembros considerados por el FMI en un nivel "platino", según el director gerente del organismo, Dominique Strauss-Kahn.

El otro gran beneficio del mecanismo es su efecto benévolo sobre el valor del principal activo mexicano: su moneda.

La certeza de contar con un buen colchón monetario reduce considerablemente la presión sobre el banco central de comprar dólares en el mercado, dejando espacio para una apreciación más libre del peso mexicano.

"Un fondeo más barato a través de un LCF más grande reduce inevitablemente el incentivo a intervenir en el mercado de cambios", afirmó Flavia Cattan-Naslausky, analista de divisas de RBS en un reporte a clientes.

Actualmente, el banco central y la Secretaría de Hacienda de México mantienen un mecanismo de subasta de opciones de compra dólares, que les permite adquirir hasta US$600 millones mensuales. Los expertos no descartan que este sistema puede reducirse o hasta desactivarse en los meses próximos.

"Tienen la voluntad de tolerar una mayor apreciación con el fin de impulsar la demanda interna y creo que esto va en línea y es parte de su plan, así que vemos un peso más fuerte en el futuro con seguridad", dijo Italo Lombardi, estratega de divisas de BNP Paribas en Nueva York.

En lo que va del año, el peso mexicano se ha apreciado 5,71% y una mayor recuperación de su valor podría impulsar una mejoría del poder adquisitivo de los mexicanos, acelerando una alicaída demanda interna.

La economía local crecería este año 5%, guiada fundamentalmente por el crecimiento de sus exportaciones a Estados Unidos, mientras que el frente interno aún mantiene un ritmo de recuperación lento.