La victoria de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil no genera grandes preocupaciones entre los privados uruguayos, pese a que los mercados se desplomaron ayer y a que los exportadores orientales reclaman mayor competitividad frente al vecino. Los brasileños decidieron reelegir en segunda vuelta a la mandataria, que ganó con el 51,64% frente al candidato socialdemócrata Aécio Neves, que obtuvo 48,3% (Ver pagina página 24).

Las elecciones presidenciales brasileñas volvieron a poner sobre el foco a la economía de este país, que acarrea problemas de inflación y de falta de infraestructura, y que ha crecido escasamente en los últimos tres años. El PIB de Brasil se expandiría entre 2,5% y 3% este año, lo que significaría una mejora con respecto a los años anteriores, pero lejos de la expansión registrada de 7,5% en 2010. El crecimiento de la economía brasileña solo fue de 2,7% en 2011 y de 0,9 % el año pasado. Los mercados en Brasil ayer cayeron por efecto de la derrota de Neves. Las principales compañías estatales, cuyos beneficios han sufrido con Rousseff, se hundieron en las operaciones de ayer, incluida una caída del 12,33% en las acciones del gigante Petrobras, afectada por numerosos escándalos de corrupción.

El índice bursátil de referencia Bovespa cayó un 5% durante la sesión y cerró con baja del 2,72%, el menor nivel desde el 15 de abril. La agencia Fitch Ratings advirtió en una nota que podría rebajar la calificación crediticia de las compañías brasileñas el próximo año debido a la débil demanda a nivel doméstico, la caída de precios de las materias primas del país y las erradas políticas industriales de la presidenta.

Pese a este panorama, la principal preocupación de los exportadores uruguayos se concentra en la competitividad, que se ha perdido ante la devaluación del real. “Dilma es conocida y la relación bilateral no ha tenido problemas, algo que se va mantener”, dijo a El Observador, Álvaro Queijo, presidente de la Unión de Exportadores (UEU). “Lo que va a pasar es que el real se desvalorizará más rápido, ya lo anuncian los mercados, y vamos a perder competitividad si nosotros no tomamos las mismas políticas. El viernes ya estaba arriba de 2,50 (el real frente al dólar) y en los últimos 12 meses aceleró bastante más que nosotros”, añadió. Queijo indicó que con Neves “el dólar iba a estar más controlado” y el mercado hubiera reaccionado “mejor”.

Rafael Sanguinetti, presidente de la Comisión Asesora de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias (CIU), concordó en que el relacionamiento “no va a cambiar demasiado”, aunque manifestó la expectativa de que ganara Neves para que existiera una “mayor apertura en el Mercosur, que permita que un país pueda negociar con países de distintos bloques”. “Con Brasil veníamos avanzando bastante bien en la facilitación de comercio, en la agilización de los pases por aduana. Pero está el tema competitividad, que es la gran cuenta pendiente”, agregó.

El profesor titular de comercio internacional de la Universidad de la República (Udelar), Marcel Vaillant, matizó la reacción de los mercados y comentó que es algo coyuntural que responden a “movimientos especulativos”. “Que caigan las bolsas después de las elecciones es algo que siempre ocurre. Funcionan en base a señales falsas de corto plazo todo el tiempo”, afirmó. Vaillant no ve inestabilidad macroeconómica en Brasil, más allá del escaso crecimiento: “desde punto de vista de deuda no está mal y aún es un captador de inversiones muy importante”, recordó. Para el analista, todo dependerá –en cuanto a la relación con Uruguay y con el mundo– de cómo se conforme el equipo de gobierno de Dilma Rousseff, y que no sería de extrañar que Brasil –con la líder del Partido de los Trabajadores– se abra más.

“Brasil tiene que crecer un poco más en termino per cápita y dejar esa ambigüedad que tienen respecto a la apertura. Todo dependerá de como conforme el Gabinete. No sería de extrañar que Brasil vuelva a hacer una apuesta más parecida a la de Neves, en términos de más apertura comercial. Una inserción más global de Brasil, de precipitar el acuerdo con la Unión Europea, de desmarcarse de Argentina y Venezuela. Más de lo mismo pero más de realismo de mercado”, consideró Vaillant.

El real cayó 3,26%. En el mercado cambiario brasileño, el real se hundió ayer 3,26% a 2,53 unidades por dólar. El real cayó así a mínimos de hace casi seis años. En este sentido, influyeron las palabras del ministro de Hacienda, Guido Mantega, quien trató de borrar el pesimismo con promesas de controlar la inflación y atajar el déficit fiscal en los próximos cuatro años, pese a que aseguró que la elección mostró un apoyo popular a las políticas económicas de Dilma Rousseff.