Universia Knowledge Wharton. La confusión que se adueñó del mercado bursátil chino preocupa al mundo entero. Desde mediados de junio, el índice general de la Bolsa de Shanghái, Shanghai Composite Index, cayó cerca de un tercio. El valor del renminbi también cayó. Los problemas actuales tienen su origen en un programa de estímulos -del gobierno chino con el objetivo de blindar a China de la crisis financiera de 2008- que inyectó grandes volúmenes de liquidez en el sistema. Numerosos pequeños inversores, poco preparados, entraron con gran fuerza en el mercado bursátil incentivados por el gobierno. Pero los valores de las acciones están demasiado altos y no se justifican con los indicadores actuales, principalmente ahora que la economía china se está enfriando y ya es posible observar el surgimiento de fisuras. Los inversores -muchos de los cuáles contrataron préstamos para invertir- comenzaron a batirse en retirada, lo que desencadenó una desbandada general.

Jacques DeLisle, profesor de derecho de la Universidad de Pensilvania y director del Centro de Estudios del Este Asiático de la misma universidad, dice que el gobierno chino adoptó una estrategia de palo y zanahoria: el BC chino redujo las tasas de interés, pero los órganos reguladores también están investigando la acción de especuladores y amenazan con procesar a quienes extienden rumores sobre el mercado bursátil. Las OPV fueron suspendidas. Ann Lee, profesora adjunta de Economía y Finanzas de la Universidad de Nueva York y especialista en relaciones económicas entre EE.UU. y China, añade que muchos pequeños inversores están en situación de demanda de cobertura suplementaria, lo que aumenta la venta generalizada. Queda por saber si la estrategia del gobierno chino funcionará. DeLisle y Lee comentaron las implicaciones del derrumbe del mercado bursátil chino durante el programa de Knowledge@Wharton en Wharton Business Radio, canal 111 de SiriusXM .

A continuación, la versión editada de la entrevista.

-Jacques, el desplome de las acciones chinas es consecuencia de una serie de decisiones del gobierno de China de reforzar los mercados, pero que no salieron bien. ¿En qué se equivocó el gobierno?

-Ellos intentaron usar varias herramientas tradicionales que tenían a su disposición. Es un problema difícil de enfrentar. En cierta forma, la estrategia usada fue mixta. El BC de China recortó los tipos de interés en un intento de impulsar la economía y así obtener más dinero para intervenir en el mercado bursátil dándole el apoyo que necesitaba. Ese es el lado del incentivo de la estrategia. En el mix del enfoque utilizado había también obstáculos: por ejemplo, se investiga la acción de los especuladores y ha habido amenazas de procesar a quienes estuvieran extendiendo rumores sobre el mercado.

A continuación, volvemos a los estímulos mencionados, como fue el caso del plan de US$ 19.400 millones de la Asociación de Bolsa de Valores de China, que intervino comprando acciones; el fondo soberano chino decidió hacer inversiones y el fondo de pensiones del país iba a tener permiso para comprar algunas acciones. Después, vino otro obstáculo: la suspensión de las OPV. Esos son los mecanismos que se están poniendo en práctica.

La impresión que hay es que eran demasiado pequeños para realizar la tarea que tenían por delante, cuyas exigencias eran muy grandes. La cuestión se puede resumir en buena parte en el siguiente interrogante: ¿las medidas que se tomaron indicaron a los agentes del mercado que el gobierno haría lo que fuera necesario para intervenir y poner fin a lo que estaba sucediendo? El mundo no creyó en esa historia.

Existen algunas razones para eso. Una de ellas es que buena parte de las transacciones y un gran volumen de acciones negociadas en el mercado chino pertenecen a pequeños inversores, que no son inversores institucionales. Ellos no trabajan a largo plazo. No son sofisticados. Por lo tanto, cuando el pánico se instala, la tendencia es que crezca. Tal vez haya habido un exceso de confianza. Bajo el régimen actual, que se considera bastante duro, dinámico y capaz, ésta es una de las primeras veces en que se intenta alguna cosa cuyo resultado no ha sido el esperado. Eso es parte del problema.

Otro aspecto de la cuestión tiene que ver con las caídas anteriores que hemos podido observar en el mercado bursátil chino -sí, ya hubo otras antes-, cuya volatilidad duró muchos años delimitando el impacto de la crisis financiera mundial. Esas caídas anteriores se dieron en el contexto de una economía que venía creciendo del 10% al 12% al año. Son porcentajes que ayudan a soportar muchas cosas. Ahora estamos ante una economía que ya cayó a una tasa de crecimiento del PIB de 7%. Se percibe así la existencia de una fragilidad que no existía antes.

-Ann, ¿qué problemas observa?

-Concuerdo en líneas generales con la evaluación realizada. El gobierno chino fue demasiado estricto con las medidas que tomó, inclusive animando a las empresas a dejar de negociar acciones. Como el mercado inmobiliario en China no tienen la función de generar demanda por parte del consumidor, el gobierno esperaba que el mercado bursátil hiciera que las personas se animaran y continuaran consumiendo, porque necesita desesperadamente que la economía siga creciendo. Queda por saber en qué medida el gobierno tendrá éxito en su intento de poner fin a la confusión que ha invadido el mercado, ya que cuando se tiene un número muy grande de inversores individuales frente a inversores institucionales, y si ellos están operando con margen (con dinero prestado), esos márgenes [que deben ser cubiertos con montantes suplementarios de capital] van a presionar el sistema. No importa lo que diga el gobierno, esas personas tienen que honrar sus obligaciones individuales. Eso es parte del problema. No se sabe si tendrá un efecto palpable sobre la economía. Los inversores del mercado bursátil aún son menos del 1% de la población. Aún así es un número significativo. Es más de lo que ya se observó históricamente en términos de número de participantes en ese mercado.

-¿De qué manera China puede intentar desacelerar ese proceso? Está claro que, como dijo Jacques, cuando el crecimiento de la economía comienza a frenarse después de niveles increíblemente altos, ese es un factor muy importante con el cual es preciso lidiar. ¿Cuál es el próximo paso entonces?

-China ya ha anunciado la participación en varios proyectos multinacionales, tales como la Carretera de la Seda (que recorrerá el sudeste y el sur de Asia) y el AIIB (Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, en sus siglas en inglés), una institución financiera creada por China y que cuenta con el apoyo de otros 49 países). Esos proyectos tienen como objetivo promover el crecimiento del empleo y de otras oportunidades comerciales que mantendrán la economía en funcionamiento. China ayudará también a los demás países dándoles el impulso inicial que necesitan para que el crecimiento se extienda por todo el mundo.

Para que eso suceda es necesario que pase un buen tiempo, aunque ya hay señales inmediatas. Muchos proyectos en torno a la Carretera de la Seda ya están en marcha. Pero los grandes proyectos de infraestructuras no se concretan tan rápidamente como las ganancias de los mercados bursátiles. Por lo tanto, no se sabe a ciencia cierta en qué momento ellos serán capaces de compensar la caída actual de los precios de las acciones.

El gobierno chino está tan decidido a garantizar que el mercado bursátil sea un éxito que, para eso, no duda en inyectar liquidez en el mercado, dificultando la tarea de los inversores de combatir [al gobierno] a largo plazo. Una analogía sería lo que la Fed hizo en EE.UU. durante la crisis financiera de 2008, cuando compró miles de millones de dólares en títulos respaldados por activos para que el mercado no cayera. A fin de cuentas, el mercado acaba estabilizándose, las cosas cambian de rumbo y se retoma el crecimiento, pero nadie sabe cuándo va a suceder. Suele ser difícil apostar contra las medidas del gobierno.

-Jacques, ¿cuál sería la próxima acción del gobierno?

-Existe la preocupación de no dejar que el mercado bursátil se desplome. Pero para eso será preciso que el gobierno se esfuerce más de lo que ya se ha esforzado hasta ahora. En comparación con lo que vimos en EE.UU. en términos de acción gubernamental -la Fed comprando títulos- el papel de China ha sido bastante reducido. Si recordáramos cómo fue la crisis financiera internacional, veríamos que el paquete de estímulos chino fue, en términos de porcentaje del PIB, mucho mayor que el americano y se dirigió a proyectos de infraestructura, respaldando a los bancos y cosas semejantes. Si siguen nuestro manual y hacen lo que hicimos -pero con mayor intensidad- esas cosas van a comenzar a suceder.

Aquí, sin embargo, hay un problema real. Hay una cierta ambivalencia cuando se trata de llevar las cosas más allá de un cierto punto. Sí, los chinos no quieren que el mercado bursátil colapse debido a los posibles efectos de contagio sobre la economía, especialmente por su repercusión sobre aquellos consumidores que contaban con esos aumentos de precios, así como por lo que eso significa en términos de confianza en el gobierno y en su cualificación para lidiar con situaciones de ese tipo. El gobierno es sensible a eso. Él no puede permitir un golpe demasiado duro en el momento en que está intentando hacer algunas cosas bastantes polémicas. Eso pone sobre el gobierno una presión enorme para que intervenga y haga alguna cosa para que el mercado bursátil no caiga.

El problema es que ese esfuerzo coexiste con otras dos cosas. Una de ellas consiste en el hecho de que ese tipo de intervención va contra una serie de reformas que el gobierno ha estado intentando implementar. Existe la preocupación de alejar el mercado bursátil de la salida a bolsa basada en méritos y aproximarlo a otra basada en la transparencia para permitir el acceso de otras empresas que no sean sólo grandes representantes de las blue chips o de las red chips del mercado de Hong Kong, por detrás de las cuáles se encuentra el Estado, que tiene a su disposición una serie de recursos de gestión. Las acciones más afectadas […] fueron las de pequeñas entidades que estaban desde hace poco tiempo en el mercado. ¿Se debe abandonar la liberalización para amparar el mercado? En ese caso, todo el mundo va a querer saber hasta qué punto es seria esa liberalización.

La otra cosa, u otro factor, es que la bolsa ya no es tan simple como antes. Es mayor y tiene un conjunto de empresas más diverso. Aunque por los patrones internacionales continúe cerrada, está más abierta que antes. Por lo tanto, los mecanismos ya no funcionan tan eficazmente como en un mercado menor con una serie o tipo más limitado de empresas cotizando.

-Ann, China experimentó un crecimiento fantástico en los últimos años, pero después hubo una caída. ¿Está habiendo una corrección en la economía china?

-Es imposible que una economía del tamaño de la china crezca a un ritmo de dos dígitos para siempre. Hay límites para eso. Para hacerse una idea, si China estuviera creciendo a una tasa del 10% hoy, sería el equivalente a una Arabia Saudí por año. Eso es prácticamente imposible. Es ineludible que China se desacelere, pero no sabemos cuanto. Las autoridades chinas hace tiempo que han estado indicando que quieren concentrarse en la calidad del crecimiento frente a la cantidad. Eso se debe, en parte, al hecho de que ellas quieren solucionar el problema de la contaminación y de la desigualdad.

El crecimiento ciertamente disminuirá de forma gradual. Pero los chinos quieren asegurarse de que las personas estén empleadas. En ese sentido, eso no parece ser un problema. El desempleo es bajo en China. El mercado de trabajo tiene poca mano de obra disponible y los salarios están creciendo en torno a los dos dígitos. Por lo tanto, es improvable que se trate de una ralentización como la que se observa en Japón, ya que hay otras iniciativas en marcha en China. Está claro que puede tratarse de un contratiempo. No es de extrañar, ya que todas las economías tienen periodos de crecimiento más lento.

-¿Cuál es el peso del petróleo en esto? La volatilidad de los mercados del petróleo, sobre todo de forma reciente, es un factor de influencia. Además de eso, hay una abundancia de petróleo en el mercado en este momento.

-(Lee) Eso ciertamente ayudaría a China, porque el país no está exportando petróleo, por el contrario, los chinos han importado el producto. La energía más barata ciertamente alimentó el crecimiento económico. Ella podría atenuar cualquier desaceleración en otras partes de la economía. A medida que China se prepara para la construcción de más infraestructuras, la energía más barata puede ayudar al país a alcanzar sus objetivos.

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-Como dijo Ann, Jacques, cuando se habla de infraestructuras, no basta con chasquear los dedos y hacer que las cosas surjan de la noche a la mañana, es un proceso más lento. Pero es una parte importante de lo que China tiene que construir, especialmente en algunas áreas remotas del país.

-Sí, no es suficiente con chasquear los dedos, pero en China es casi lo que sucede si lo comparamos con muchos otros países, inclusive EE.UU. En China, no es preciso preocuparse mucho por la posibilidad de que los vecinos protesten y ese tipo de cosas. Usted está en lo cierto. Lleva su tiempo. Buena parte de lo que está en la agenda del actual liderazgo está relacionado con la construcción de infraestructuras. Aún hay muchas obras en marcha en las principales ciudades del Este del país. Pero hay muchas obras que se están realizando en el interior del país y que están enfocadas, en especial, a la construcción de vías de transporte en Asia Central. Son inversiones de gran tamaño. Es obvio que generan crecimiento económico.

Pero existe ahí también una cierta ambivalencia. La construcción de infraestructuras es algo a lo que los chinos realmente dan prioridad. Es parte esencial de la estrategia de desarrollo y de crecimiento del país. Al mismo tiempo, sin embargo, hace varios años que China ha estado intentando reequilibrar su economía liberándola de la dependencia de las exportaciones, un mercado que, en cierta medida, se está estrechando por todas partes. Ciertamente las exportaciones contribuyen menos al rápido crecimiento de una economía del tamaño de la china, dadas sus actuales dimensiones.

China ha estado tratando también de distanciarse del equilibrio proporcionado por las inversiones privilegiando el consumo. Lo que asusta en el impacto del mercado bursátil es, en cierta medida, cómo afecta a la confianza del consumidor. Sin embargo, a la caída del 30% le siguió un aumento del 150%. Las personas más perjudicadas fueron los inversores que entraron en el último momento. Para mucha gente, personas que invirtieron a largo plazo -basta con mirar hacia el tamaño del mercado bursátil y compararlo con la economía-, ¿qué parámetro se debe tomar como referencia? Si miráramos al pico del aumento anual, lo que veríamos sería terrible. Si volviéramos al periodo posterior a la recuperación inicial que siguió a la crisis financiera internacional, la perspectiva no sería tan mala.

Lo que preocupa es el desenlace. Quien tiene que cubrir lo que invirtió acaba en quiebra. Quien llega a la conclusión de que no tiene el dinero que creía que tenía piensa que es mejor no gastar. ¿Cuál será el tamaño del efecto? Tal vez no muy grande, pero eso interfiere con la estrategia de privilegiar el consumo. La mayor preocupación en relación a la economía china es con la meta de crecimiento del 7% del PIB.

Sería una caída en relación al crecimiento del 10% o del 12%. Pero la cuestión es la siguiente: ¿cuánto de ese 7% se sostendría si todo pasara a depender de ellos? Si el crecimiento es del 7% y hay paquetes de estímulos respaldando el mercado bursátil y grandes paquetes de infraestructura, ¿eso significa que la tasa de crecimiento real subyacente está ausente de esas intervenciones? Es ahí donde surgen los temores.

-Si ese 7% acaba transformándose en 3% o 4% de crecimiento verdadero, porque usted está añadiendo todos esos estímulos, entonces el futuro de la economía es aún más preocupante.

-(DeLisle) Correcto. O si consigue mantener el 7% recurriendo a herramientas relativamente sofisticadas y pisar a fondo el acelerador, ¿cuál será la consecuencia? Usted tal vez alcance el 7%, ¿pero va a conseguir mantener las herramientas usadas?

-Ann, respecto a la economía china actual, ¿cuál es el área más importante en que debe fijarse el observador externo?

-No hay duda de que el gobierno chino está intentando promover la industria de productos y servicios enfocados en el consumidor. Aunque el mercado bursátil tenga su clientela, eso no significa de forma necesaria que las áreas citadas no registren un crecimiento continuo. Está claro que no todo el mundo está en el mercado bursátil. Normalmente, son las personas más adineradas las que suelen invertir en grandes cantidades de propiedades. Ese es el dinero que usan en el mercado bursátil. ¿Si se ven perjudicadas, eso afectará a las demás personas?

Está también el hecho de que China aún tiene billones de dólares en reservas extranjeras. Aunque no queramos que el gobierno invoque todas las razones posibles para el crecimiento y sacándoles todo el jugo, él aún tiene mucha munición en ese sentido.

En el futuro próximo, el gobierno chino estará al mando siempre que haya inestabilidad en la economía y usará sus reservas para estimularla a través de obras de infraestructura y de toda la liquidez que pueda por las buenas inyectar en la economía. Eso debería hacer que el resto del mundo respirara aliviado. No creo que China vaya a desmoronarse como Grecia.

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-¿Jacques?

-Sí, concuerdo. Hay mucha capacidad y mucha voluntad. Ese es un régimen con importantes recursos financieros, con un pueblo inteligente al frente de su política económica y que está profundamente comprometido con el mantenimiento de su tasa de crecimiento a cierto nivel. La mayor parte de las personas habla de una meta de cerca de 7% actualmente, y China tiene muchos medios para eso.

Lo que se teme es lo siguiente: ¿durante cuánto tiempo es posible mantener esa situación? Respecto al futuro próximo y a lo que las personas están buscando en los mercados ahora, yo no me preocuparía. Respecto al largo plazo, sin embargo, la situación es un poco diferente si creemos que no se trata sólo de atravesar una fase mala, sino de mantener la tasa de crecimiento a través de las intervenciones durante un buen tiempo.

Otra preocupación es que algunas de esas intervenciones van contra las reformas económicas que el liderazgo del país prometió realizar cuando asumió el poder hace algunos años y que mucha gente espera que sean acometidas. Ahora parece que el “carro está delante de los bueyes”, es decir, hay un problema del tipo “¿quién fue primero, el huevo o la gallina?” Esto porque una de las razones por las cuáles vemos ese tipo de volatilidad en el mercado bursátil se debe al hecho de que las personas no saben muy bien cómo evaluar las empresas. Hay poca transparencia. No hay una infraestructura de sistemas que evalúe los fondos de inversiones, los fondos hedge, etc.

¿Entonces qué están comprando las personas? Es mucha adivinación. Hay que añadir a eso las acciones. Muchas de ellas son de gente rica y algunas pertenecen a instituciones. Pero buena parte de la volatilidad viene de gente poco preparada que toma sus ahorros y coloca US$50.000, US$60.000 o US$70.000 en el mercado. Esas personas, es evidente, son las que suelen llegar después de que las cosas ya están maduras. Esa son las víctimas ahora.

Ante todo eso, la buena noticia es que el vínculo entre lo que sucede en el mercado bursátil y la economía real no es necesariamente muy cercano. No es una conexión lógica dado el tamaño relativo del mercado bursátil en relación a la economía, y también porque la forma en que se calculan los valores de las acciones no nos dice gran cosa.

Sin embargo, lo que preocupa es la reacción más adelante, pero eso es algo que está lejos de causar pánico. Grecia podría ser barrida del mapa varias veces y eso no afectaría ni un poco a la economía china. No quiero de modo alguno hacer profecías siniestras aquí. Sólo creo que las cosas que estamos viendo hoy en día no indican ninguna catástrofe inminente; antes deberíamos estar preocupados por las señales de fisuras.

Lo que debe realmente preocupar es cuando los chinos superen esta crisis del mercado bursátil e inmediatamente después de que quede atrás, algo que va a suceder: ¿Qué significa para las reformas propuestas en la agenda del gobierno que, en realidad, contrarían el tipo de intervención estatal de que estamos hablando?

-Aunque no hubiera la crisis griega nosotros estaríamos conversando sobre China. Muchas de las cosas que están sucediendo allí ya estaban previstas.

-(DeLisle) Sí, hay mucho nerviosismo en estos momentos respecto a la economía. Cuando China estaba creciendo a 10%-12%, el mercado bursátil flotaba hacía arriba y hacía abajo y a nadie le importaba. Ahora, sin embargo, hay una preocupación enorme por la posibilidad de que cualquier cosa pueda perturbar el suelo de la carroza. El mundo está pendiente primero de Grecia, y después de China. Son dos problemas económicos. Pero las conexiones entre ambos no son tan terriblemente profundas. Hay simplemente una percepción de fragilidad.

-Ann, no parece que haya realmente mucha conexión entre las dos cosas, aunque haya mucho temor de ambos lados.

-Correcto. Wall Street probablemente se preocupa por China principalmente porque, cuando mira hacia el mundo, no ve muchas señales positivos de crecimiento en ninguna parte, con excepción de las iniciativas venidas de China. Y si China se está enfrentando a dificultades, ¿qué puede significar para el resto del mundo? Finalmente, China es la mayor nación comercial del planeta y muchos países dependen de su liderazgo para continuar creciendo. Cuando las personas oyen decir que Grecia puede llevar el caos a la UE (Unión Europea) […] lo que sobra es la región de Asia-Pacífico. Por lo tanto, mucha gente siente temor porque no está entendiendo lo que está pasando en China. Está claro que son problemas que pueden llevar a una pausa [en la actividad económica], pero ciertamente no se trata de algo por lo que debamos preocuparnos seriamente.

-Es importante que el gobierno chino haga lo que tiene que hacer ahora, pero los efectos de eso se extenderán durante varios meses y años.

-(DeLisle) Es una cosa para el corto y largo plazo. Queda por saber si los chinos conseguirán parar la sangría actual. Como están interviniendo bastante, es probable que tengan éxito. Tuvimos una caída grande, del 25%, después vino una pequeña recuperación seguida de una nueva caída. Pero si observáramos las tendencias de los últimos meses, parece haber una parte bastante seria del problema que, por lo menos de momento, ha sido resuelta. Y como dijo Ann, el gobierno está decidido a arreglar esa situación, y eso se puede hacer.

Lo que todo el mundo quiere saber es lo siguiente: ¿qué sucede en la política económica que repercute en los mercados? ¿Qué reformas serían necesarias para que los mercados sean menos volátiles? Los mercados bursátiles chinos son más volátiles que cualquier justificación económica posible. Por todo lo que dijimos, esos mercados flotan de una manera que no tiene correspondencia en la economía. Históricamente, el mercado bursátil chino siempre ha sido muy volátil, y ha habido periodos de gran y de poca volatilidad. Cuando ocurre una caída como la que tuvimos recientemente, las personas tienen mayor temor de entrar en el mercado.

A principios de los años 90, las personas decían que el mercado bursátil jamás caía, que siempre subía, lo que llevaba a mucha gente a invertir. Está claro que había correcciones. Ahora las personas escuchan historias por la calle e invierten porque es una buena manera de ganar dinero deprisa.

Hoy, sin embargo, las personas se preguntan dónde deben invertir. Como dijo Ann, no hay muchas opciones por ahí. Invertir en inmuebles ya no parece ser una opción muy buena porque los tiempos de bonanza del sector ya pasaron.

Los que mandan dinero fuera tienen que someterse al control de capitales. ¿Cuántos bienes de consumo pueden comprar las personas? En otras palabras, ¿qué van a hacer con su dinero? Es eso lo que está detrás de tanta especulación en el mercado.

-Ann, ¿qué debería suceder con los inversores a corto plazo respecto a China? Incluso con la caída, ¿el mercado chino continuará siendo un lugar en que las personas creen en la posibilidad de crecimiento en el futuro próximo?

-Sí. Muchos inversores sofisticados creen que los mercados chinos aún están en etapa embrionaria. No faltarán dificultades allí en la medida en que los órganos reguladores buscan comprender cómo regularlos mejor y cómo liberalizarlos sin causar grandes perjuicios a la economía en general. A medida que el gobierno busque liberalizar los mercados bursátiles, cometerá errores. Habrá correcciones, está claro. No creo que eso tenga un efecto permanente sobre el sector financiero […] porque las autoridades chinas han estado liberalizando el mercado de forma tranquila y poco a poco.

Para mucha gente en Wall Street, esa será su última carrera en busca del oro. Ellos no pretenden alejarse para siempre de los mercados financieros chinos. Hay mucha gente queriendo entrar allí, pero primero esas personas están esperando a ver lo que hará el gobierno. Ellas están siendo pacientes, y no es algo que sea nuevo, de ahora. Algunos años de más probablemente no marcarán mucha diferencia.