Brasilia. La elección presidencial de octubre en Brasil parece menos riesgosa para inversionistas que cualquier otra en el último cuarto de siglo, mientras la economía repunta tras una breve recesión causada por la crisis financiera mundial.

Sin embargo, aún hay riesgos para la inversión a tener en consideración en Brasil este año.

Elección presidencial. La jefa de gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), es la candidata elegida para sucederlo.

Sondeos de intención de voto muestran que está acortando la brecha con su principal rival, el gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

A diferencia de las elecciones pasadas, no hay un claro favorito para el mercado, aunque algunos inversores prefieren a Serra por la postura más centrista de su partido y su experiencia administrativa.

Pero hay algunos riesgos dado que tanto Rousseff como Serra creen en un fuerte rol del gobierno en la economía y podrían endurecer la regulación de los mercados financieros.

Rousseff estaría a favor de un mayor rol para empresas estatales en la economía, una postura que se volvió más popular dentro de la política brasileña durante la crisis global. Dichas medidas reducirían la participación del sector privado en industrias como banca, el petróleo, el gas y electricidad.

Serra es visto en forma generalizada como el más duro entre los dos en lo que respecta a disciplina fiscal y podría racionalizar el aparato estatal, allanando el camino para mayores rebajas a las tasas de interés y a los impuestos.

¿Qué vigilar?

-En las próximas semanas Serra y Rousseff nombrarán a los asesores económicos, dando alguna indicación sobre sus políticas y sobre quién podría integrar el futuro gabinete.

-Los candidatos deben abandonar sus cargos actuales a más tardar el 3 de abril, y luego de eso comenzarán sus campañas.

Gasto gubernamental. El gobierno está previsto que mantenga un alto nivel de gasto antes de las elecciones, presionando al Banco Central para que aumente la tasa de interés referencial y mantenga contenida a la inflación.

¿Qué vigilar?

-Cifras mensuales de superávit primario débil indicarían una disciplina fiscal en deterioro y podrían presionar hacia arriba los futuros de la tasa de interés.

-Es probable que Serra corra sobre una plataforma de gobierno eficiente y podría anunciar medidas de recorte de gastos y una reestructuración del poco manejable aparato estatal.

Petróleo y gas. El Congreso podría aprobar leyes propuestas por el gobierno que aumentarían el control estatal sobre algunos de los últimos y mayores hallazgos petroleros del mundo.

Las medidas probablemente van a reducir la competencia en el sector, aunque al mismo tiempo impulsarán el rol de la petrolera estatal Petrobras, ofreciendo menos pero aún atractivas oportunidades para extranjeros.

Analistas estiman que existe 50% de posibilidades de que esa legislación sea aprobada este año.

¿Qué vigilar?

-Enmiendas a una ley que permita la capitalización de Petrobras; si no alcanza los US$100.000 millones propuestos, la extracción de sus reservas de petróleo podrían demorar más de lo esperado.

Estancamiento político. Para el 3 de abril se espera la renuncia de una docena de miembros del gabinete para hacer campaña para las elecciones del 3 de octubre. El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, podría están entre quienes abandone su cargo y participe en los comicios, lo que abriría una posibilidad de cambio en la política monetaria.

¿Qué vigilar?

-Meirelles decidirá si se queda o se va a fines de marzo. Un sucesor del actual directorio implicaría continuidad; alguien de afuera provocaría preocupación entre los inversores.

-Si el sucesor de Lula no gana una mayoría clara en el Congreso, las reformas necesarias para mejorar la competitividad de Brasil a largo plazo podrían ver dificultades para ser aprobadas.

Corrupción. Ataques de imagen y escándalos de corrupción suelen surgir durante las campañas electorales de Brasil. Podrían paralizar el Congreso y afectar a cualquiera de los dos candidatos principales.

Política exterior. Si es elegido, Serra podría enfriar vínculos con algunos de los aliados de izquierda de Lula en Latinoamérica. Algunos analistas creen que Serra también podría tomar una línea más dura en disputas comerciales con Argentina y el Mercosur.

Rousseff más bien continuaría con la política exterior actual.