Pese a las masivas protestas que se desarrollan este jueves en todo el país, el presidente argentino Mauricio Macri destacó por su tranquilidad en la inauguración del capítulo latinoamericano del World Economic Forum (WEF) que se desarrolla en Buenos Aires. Incluso fue capaz de lucir como si fuese un entertainer, al lanzar una broma de entrada: estoy complacido de estar trabajando acá con ustedes, pese a que afuera no hay nadie trabajando.

Argentina tiene la necesidad de construir un futuro basado en la verdad, que se traduzca en la instalación de un país confiable y predecible para los inversionistas internacionales. Con esa convicción llegó Macri a la inauguración, en la que conversó con Klaus Martin Schwab, economista y empresario alemán, conocido por ser el fundador del WEF.

Si somos confiables para el exterior, también lo seremos cuando nos miremos al espejo. Esa pareciera ser además la cruzada por la autoestima que busca Macri para el país, quizás la misma fuerza interior que incidió en que el WEF le adjudicara a Argentina la realización de esta reunión, un hecho que ocurre por primera vez desde que la organización lanzó este tipo de meetings empresariales hace trece años. Y esta versión ha comenzado de forma espléndida: tal como reparó Macri, en esta reunión "se respira futuro" y un buen futuro para la Argentina.

El presidente detalló los valores que sustentarán el mejor futuro. Partió por resaltar la importancia de la educación en el futuro de la "Argentina del cambio". Según mencionó, tenemos que enseñarles a los chicos de una forma distinta a como se ha venido aprendiendo en los últimos 100 años. Los cambios generan temores, "pero hay que enfrentarlos", destacó ante una concurrida audiencia. "Una mejor educación impulsará mejores empleos en el futuro", sentenció.

Sin embargo, los buenos deseos de Macri surgen en un dia de huelga general en Argentina, encabezada por la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), la central sindical histórica del país. Se siente en las calles que hay tradición y lealtad a los paros: no hay taxis y el comercio está cerrado. O sea que se ha conseguido pasar un mensaje fuerte al gobierno, producto de la caida de los ingresos y el alza en las tarifas de los servicios básicos.

Si bien no aludió a la CGT, el presidente afirmó que la confrontación es "una pérdida para todos; nadie ganó en la búsqueda de culpables", e invitó a poner en marcha la potencialidad  “en construir futuro, trabajando el sector público y privado en forma conjunto, con reglas claras".

Macri sabe que los argentinos tienen "bronca", lo que abre posibilidades a las soluciones. Tiene claro que se debe mejorar la conectividad, física (infraestructuta pública) y virtual (redes). Y que lo principal será cumplir todo este hermoso discurso, porque "acá han habido muchas promesas incumplidas y necesitamos reglas claras y seguras para que haya inversión y empleo formal (...) Esperamos que Argentina sea el pais que mas va a crecer en América Latina".

Macri destacó también la integracion latinoamericana y como parte de su stand up comedy dijo que el Mercosur es el mercado común más cerrado del mundo. Humor inglés, sutil, para resaltar uno de los problemas de una área de la región, y develar su deseo país comercial a mediano plazo: sumarse a la Alianza del Pácifico.

Aunque no todo está mal. Macri tiene esperanzas por lo que está haciendo Brasil en el combate de la corrupcion. Si ellos cambian, generarán una apertura de bloque, advirtió.

El Jefe de Estado mencionó el potencial de la Argentina en las áreas de agroindustria, energía, turismo, minería, los sectores industriales, del sector servicios, la posibilidad de agregar valor, etc. Señaló que la Argentina  tiene una capacidad de crecimiento infinita y aseguró que es "el país del mundo más listo para asumir el salto y el liderazgo que el mundo espera del país” y a los economistas del foro les dijo que están "en el lugar indicado y en la hora indicada".

Finalmente, Macri cerró su discurso dando un dato nada menor, la friolera de US$115 mil millones en el blanqueo de capitales, dinero que han traído los argentinos de regreso al país, quizás la señal más contundente de que ese nuevo país se avista en el horizonte.