Los mercados emergentes anotaron su quinto mes seguido de ingresos de fondos netos de carteras "no-residentes" en abril, su mejor desempeño desde la primera mitad de 2015, según mostraron datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) publicados este martes.

La medición del apetito de los inversores extranjeros indicó que abril fue el tercer mes seguido en que los flujos de ingresos superaron los US$20.000 millones, la serie de tres meses más fuerte desde 2014. El resultado fue ayudado por emisiones récord de deuda en dólares desde mercados emergentes.

Pero no todas las señales fueron positivas. Los flujos netos generales, que consideran compras y ventas de inversores locales y extranjeros, bajaron a US$18.700 millones, desde US$30.000 millones, excluyendo a China, lo que marca el trimestre más débil desde inicios del 2014.

Los flujos netos de capital a China también retrocedieron a terreno negativo, con modestas salidas de US$6.300 millones en marzo. Esto llevó los egresos a US$28.800 millones en el primer trimestre del 2017, aunque todavía se ubican un 75% debajo del promedio trimestral de flujos de salida de US$115.000 millones de 2014-2016.

"Dada la fuerte recuperación de flujos de ingreso en la cartera de no residentes en el primer trimestre, la desaceleración en los ingresos netos de capital sugiere que los flujos de inversión extranjera directa y los préstamos bancarios interfronterizos a mercados emergentes han sido tenues este año", dijo IIF.

"Además, un aumento en los flujos de salida de los residentes parecer ser un importante factor detrás del retraimiento, particularmente en aquellos países que enfrentan incertidumbre política", agregó.

Observando sólo el dato de inversores extranjeros, los flujos de ingreso por emisiones de bonos y otras formas de deuda duplicaron el ritmo de flujos de entrada por venta de acciones.

A nivel regional, América Latina se mantuvo prácticamente estable en US$400 millones. IIF dijo que los inversores estaban tomando la posición de "esperar y ver" ante posibles cambios en la política del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, que podría afectar a la región.