Expertos en materia económica explicaron que los cambios políticos en América Latina van a repercutir en el abandono del modelo de desarrollo endógeno y social hacia una concepción liberalista.

A juicio del catedrático argentino Guillermo Oglietti, “el Mercosur va a preferir, por el viraje político en Argentina y Brasil, una estrategia para negociar tratados de libre cambio con la Unión Europea y Estados Unidos, que apostar hacia el desarrollo productivo de la región”.

Por su parte, la economista boliviana y ex ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Ana Teresa Morales, afirmó que Mercosur sufrirá un fuerte retroceso en el discurso político y económico.

“El grave error de los gobiernos progresistas en la región fue ejecutar lentamente los procesos de industrialización en cada uno de los países”, aseveró Morales.

Asimismo, el profesor argentino Esteban de Gori señaló que el “Mercosur tendrá todo a su favor para firmar un acuerdo de libre comercio con Unión Europa, a pesar del subsidio agrícola de países europeos que ha trabado las naciones por años”.

Tres aspectos de cambio. Para Esteban de Gori, la depreciación de los commodities, la articulación de políticas coherentes hacia el discurso de la globalización y el cambio de mentalidad en la población, “han llevado a un cambio en el paradigma político”.

Morales identifica que este giro se debe a la falta de políticas educativas y formativas hacia la gran población que pasó de la pobreza extrema a obtener ingresos medios.

En el caso de Guillermo Oglietti, opina que “la falta de integración en cadenas de valor productivas ha sido clave para “el resurgimiento del paradigma neoliberal y conservador”.

Ante este escenario, el economista ecuatoriano Mauro Andino afirmó que la desaceleración económica debido a la ralentización del consumo y la productividad mundial “está llevando a las economías dependientes de la comercialización de las materias primas a tener problemas en sus ingresos y, a su vez, sostener su política de inclusión social”.

Caso argentino. Según indican analistas argentinos en el tema económico, “el país debe soportar los niveles de desigualdad en la población, en la que se debe sincerar las políticas gubernamentales en una época de muchos sacrificios”, manifestó De Gori.

Dijo que “la tensión podría acumularse” debido a los altos niveles de inflación de los alimentos, los despidos masivos y el impacto en la pobreza que esto crea”.

“No sé si la inversión extranjera directa y un proceso de endeudamiento externo pueda terminar con la tensión”, recalcó Esteban de Gori.

Acerca de la situación del país suramericano, Oglietti reiteró que “mientras el mundo financista y empresarial manden, será difícil hablar de desarrollo”.