“Con el excepcional crecimiento de la región (durante 2010), países de fuera buscan vender” y “debemos estudiar mecanismos comunitarios para reequilibrar la situación”, afirmó la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en la cumbre de mandatarios del bloque realizada en Asunción el pasado miércoles, según un despacho de la agencia AFP, fechada en São Paulo ayer. Rousseff subrayó que el grupo debe tomar medidas concretas durante la presidencia pro témpore de Uruguay, en los próximos seis meses.

El presidente uruguayo, José Mujica, llamó de su lado al grupo a “construir economías complementarias” y crear una “autodefensa” frente al ingreso de productos provenientes del extranjero.

El envión de la discusión fue dado un día antes por el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, quien había declarado que los miembros del Mercosur deben evitar ser “invadidos por productos de países que no tienen a quién vender”, como Estados Unidos, los países europeos y asiáticos.

Sin embargo las diferencias de intereses y el tamaño de los mercados que integran el grupo formado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, con Bolivia y Chile como asociados externos, hacen difícil la definición de estrategias puntuales para proteger sus economías.

El miércoles los mandatarios se limitaron a destacar que el bloque debe diversificar su oferta de productos a bienes con un mayor nivel de industrialización, y alentar la consolidación de cadenas productivas.

“La idea del Mercosur de tener una política común de defensa comercial está planteada desde la década de 1990. El problema es que es difícil de implementar, porque acordar una salvaguarda común es algo difícil”, afirmó a AFP la economista Lia Valls, del Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas. “Todos se sienten en algunos sectores amenazados por la competencia china”, pero no siempre son los mismos ramos en los cuatro países, por lo que plantear salvaguardas a áreas que afectan a Brasil no tiene por qué convenir también a Argentina, ejemplificó.

Flujo comercial creció un 2.345% en Brasil. El gigante chino se ha convertido en los últimos años en el principal socio comercial de la pujante economía brasileña que concentra el 60% de las inversiones chinas en América Latina, desplazando a Estados Unidos.

De hecho, entre 2000 y 2010 el flujo comercial entre ambos países creció un gigantesco 2.345%, cerrando el año pasado en US$ 56.379 millones. En materia de importación, en la última década las compras de Brasil a China saltaron de apenas US$ 1.220 millones a US$ 25.594 millones, según datos oficiales.

Esto ha generado el constante reclamo del sector industrial que pide que se proteja la producción nacional. A su vez, el comercio bilateral de China con Argentina creció 700% durante la última década, a pesar de dificultades generadas por las medidas proteccionistas que aplican ambos países.

Tras la reciente crisis financiera internacional, durante la cual Argentina tomó medidas para proteger sus fábricas y empleos, en 2010 volvió a incrementarse el comercio con China, con un flujo total de US$ 13.100 millones con un saldo favorable a la nación asiática de US$ 1.854 millones.

Mientras los componentes de televisores y las partes para motocicletas están en la primera línea de productos chinos importados por Argentina, Brasil se preocupa más por el ingreso de bienes que compitan especialmente con su sector textil, de vestuario y calzado.

“La economía china es extremadamente heterogénea. Existe una vasta economía privada que produce y exporta, que hace a China dominar varios productos en el mundo”, dijo el Prof. Antonio Barros de Castro, consultor del Consejo Empresarial Brasil-China.