Atenas. La canciller alemana, Angela Merkel, viaja este martes al corazón de la crisis de deuda de Europa, donde enfrentará las airadas protestas de los griegos, para llevar un mensaje de apoyo a un país cerca de la bancarrota que lucha por permanecer en el euro.

La líder más poderosa de Europa puede esperar un recibimiento hostil de la gente agotada por años de recesión y austeridad. Muchos griegos culpan a Alemania de obligarlos a aplicar reformas penosas a cambio de los dos paquetes de ayuda de la UE y del FMI que suman más de 200.000 millones de euros (US$260.000 millones).

La policía ha prohibido las protestas en gran parte del centro de Atenas y ha desplegado a 6.000 agentes, incluidas unidades antiterroristas y francotiradores, para ofrecer seguridad durante la visita de seis horas, la primera de Merkel desde que estalló la crisis de la zona euro en Grecia a finales del 2009.

"Merkel debería irse a casa. ¿Por qué está aquí? Ya nos ha hecho bastante daño", dijo Mina Botsi, de 50 años, desempleada y madre de dos hijos. "Lo único que quiere es más y más austeridad. No podemos asumirlo más", agregó.

La líder alemana tiene varias razones para ir a Grecia ahora. Quiere mostrar apoyo al primer ministro, Antonis Samaras, un conservador, mientras lucha por imponer más recortes a una sociedad que ya está al límite después de cinco años de una recesión devastadora.

Se espera que en una conferencia de prensa conjunta Merkel confirme su deseo de mantener a Grecia en la zona euro, después de que miembros de su Gobierno flirtearan con la idea de una salida a principios de año.

A un año de que Alemania celebre elecciones, Merkel también espera neutralizar las críticas de la oposición de que ha desatendido a Grecia y contribuido a su desgracia insistiendo en agobiantes recortes presupuestarios.

"Su visita a Atenas es sobre todo por posicionamiento político, y es la oportunidad de aclarar su postura sobre Grecia", dijo Alex White, analista de J.P. Morgan.

Agregó que la canciller alemana estaba asumiendo un "riesgo político significativo" viajando ahora a Grecia.

Profesores, médicos y otros empleados públicos dejarán de trabajar el martes en un gesto de protesta, mientras que sindicatos y partidos políticos de oposición dijeron que saldrían a las calles, arriesgándose a enfrentamientos con la policía.

Los lugares alemanes, incluida la embajada y el Instituto Goethe, estaban bajo protección especial.

En la víspera de la visita, miles de sindicalistas se manifestaron en la plaza Syntagma, fuera del Parlamento griego, ondeando banderas nacionales y lanzando gritos contra Merkel.

Grecia está recluida en conversaciones con los prestamistas de la "troika" -la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional- para asegurar el próximo tramo de un paquete de ayuda de 130.000 millones de euros.

Sin el tramo de 31.500 millones de euros, Grecia dice que se quedará sin dinero a finales de noviembre.

Pero muchos griegos dicen que no pueden asumir más recortes salariales y aumentos de impuestos que han dejado a una cuarta parte de la fuerza de trabajo del país desempleada.

"Sé que Grecia no está atravesando un período fácil en este momento", reconoció Merkel el lunes.

El momento de la visita, que mostrará a Merkel en público con el primer ministro, sugiere un aumento de la confianza en el Gobierno griego con Samaras, después de una letanía de promesas rotas y reformas detenidas con la administración anterior.

Pero no se espera que ofrezca ninguna promesa concreta de ayuda u otras concesiones antes de que la "troika" publique su último informe sobre el progreso de las reformas griegas a finales de octubre o principios de noviembre.