Merrill Lynch recortó su proyección de crecimiento de la economía mexicana para 2015 a 3% desde 3,3% y prevé un escenario de mayores presiones para las finanzas públicas desde 2015, el cual podría tener su desenlace en un recorte del gasto en 2016, afirmó Carlos Capistrán.

El economista en jefe para México de Bank of América Merrill Lynch precisó que ajustaron a la baja su pronóstico del PIB debido a que consideran que desde el próximo año se comenzará a ver cierto impacto por los menores precios del petróleo y un descenso en los ingresos de exportaciones por este concepto, aunque existe menor presión de lo que muchos creen para 2015, ya que el país compró las coberturas petroleras.

Pero también “el reciente aumento de la violencia en México, junto con las protestas a nivel nacional probablemente están teniendo impacto en la demanda agregada, que está compuesta por el consumo y la inversión; este impacto se ha cuantificado en 0,2 puntos del PIB”.

“Las exportaciones petroleras, que representan 12% del total, se han reducido 8,7% a la fecha”, afirmó.

“Las menores exportaciones presionan las finanzas públicas, ya que los ingresos petroleros comprenden alrededor de un tercio del total de ingresos.”

Opciones

“Ante las presiones presupuestales, veo poco espacio para que puedan bajar los impuestos; más bien habría necesidad de aumentarlos, pero debido a la promesa de no incrementar gravámenes, esta puerta se ve políticamente cerrada; quedaría la opción de aumentar el déficit, aunque esta medida está limitada por la nueva Ley de Responsabilidad Hacendaria, por lo que una solución más viable sería un recorte al gasto público”, resaltó.

Capistrán subrayó que los riesgos para el crecimiento son a la baja y entre los peligros externos está un crecimiento menor a lo esperado en el PIB de Estados Unidos; una normalización desordenada de la política monetaria en dicho país y menores precios del petróleo.

Confió en que una vez que se supere la sobrerreacción que ha habido en el tipo de cambio, la paridad baje de los 14 pesos por dólar; también auguró que la Inversión Extranjera Directa comenzará a llegar en la última parte de 2015 y promediará los US$10 mil millones anuales a partir de 2016.

Carlos confió que por efecto de las reformas, México logre un crecimiento potencial del PIB de cuatro por ciento anual.

Expuso que si bien es cierto que los inversionistas siguen de cerca los hechos de violencia y disturbios en México, están conscientes de que el impacto de esto es de corto plazo, por lo que mantienen sus posiciones y proyectos de inversión con miras en el largo plazo.

“Yo estoy convencido de que las reformas incrementarán la productividad, y que las reformas en energía, de telecomunicaciones y financiera tienen un gran potencial”, dijo.

Para 2015 la inflación se verá bien, dijo, ya que una menor inflación en los precios de la gasolina, la eliminación de los cargos por larga distancia y los efectos base, reducirán la inflación por debajo del cuatro por ciento, a pesar de un crecimiento económico más fuerte.

Calculó que el salario mínimo pudiera elevarse en 10% el próximo año, lo que podría impactar la inflación en 70 puntos base, lo que aunado a la depreciación reciente del peso han inclinado el balance de riesgos de inflación al alza.