Los recortes que se han hecho al gasto público han afectado de manera significativa el gasto en inversión, pues con ello el gobierno federal ha dejado de invertir en obras públicas como carreteras, puentes o construcción de puertos, lo que a su vez afecta la productividad y crecimiento del país, comentan expertos.

Luis Foncerrada, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) comentó que la actual administración del gobierno registra los recortes al gasto más graves en la historia del país.

“La inversión pública como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) era de 3,7% al cierre del 2015, a marzo era de 3%, es decir, cayó siete décimas y es muy probable que a junio este monto esté por abajo de 3% del PIB”, dijo en entrevista.

Indicó que lo anterior llevaría a la inversión pública a niveles nunca vistos desde antes de 1940. Es decir, hace 76 años no se había visto una reducción tan importante de la inversión pública y lo más seguro es que ello empeore en el próximo año.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el primer semestre del año, el gasto en inversión fue de 349.972 millones de pesos, una reducción real anual de 16,6% frente al mismo periodo del 2015, el monto más bajo que se haya visto desde el 2013 en un periodo similar, cuando se gastaron 289.969 millones de pesos.

Energético, el más afectado. Félix Boni, director general de Análisis de HR Ratings, expuso que en este primer semestre del año la reducción en el gasto en inversión se debió principalmente a que el sector energético sigue sufriendo los estragos de los bajos precios del petróleo a nivel internacional, así como a una menor producción por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex).

“La caída en el gasto en inversión se ha visto afectada por lo invertido en el sector energético, el cual tuvo una reducción de 22,3%, con un total de 172.009 millones de pesos”, expuso.

Este monto es el más bajo que se haya registrado desde el 2013 -si se consideran sólo los primeros seis meses de cada año-, cuando se observó un gasto en inversión en este rubro por 144.276 millones de pesos, según información de Hacienda.

Boni recordó que desde que se hicieron los recortes al gasto en el 2015, Pemex ha sido al que más recursos se le han ajustado; en los últimos dos años acumula recortes por 162.000 millones de pesos, de los cuales, la mayoría se ha ajustado en inversión.

Con respecto al gasto en inversión que se realiza en comunicaciones y transportes, se observó una reducción anual de 1,3%; mientras que en educación cayó 19,4%, en salud 28,5% y en el abastecimiento de agua potable y alcantarillado se observó una reducción de 12,3%.

[[wysiwyg_imageupload:7213:]]

Inversión pública vs inversión privada. Foncerrada expresó que si bien el gobierno federal ha indicado que los recortes al gasto en inversión serán mitigados con asociaciones públicos privadas (APP), éstas no serán atractivas para el sector privado por su baja rentabilidad.

“¿El sector privado podrá sustituir al gobierno para la inversión pública? Definitivamente no, dado que no existen las condiciones financieras adecuadas; además de tener un sistema poco moderno”, afirmó.

Explicó que toda la obra privada se realiza con financiamiento, pero los costos de éste en nuestro país son muy altos, al igual que el margen de rentabilidad es muy bajo y, por lo tanto, poco atractivo para la iniciativa privada.

“Pensar que la obra pública puede ser sustituida en su totalidad por la obra privada es falso. Sin embargo, hay obra pública que sí puede ser sustituida por la inversión privada, como lo referente al mantenimiento de la obra ya sean carreteras, puentes, puertos o aeropuertos”.

El directivo del CEESP abundó en que varias de las carreteras que ya existen pueden ser destinadas al sector privado para su mantenimiento y su ampliación.

“Con la participación de Caminos y Puentes Federales (Capufe), el sector privado podría hacer toda la obra de desarrollo y mantenimiento con mayor eficiencia”.

Concluyó que México necesita un sistema más moderno donde existan instrumentos de financiamiento más prácticos y ágiles; “muchas de nuestras obras pueden ser rentables para el sector privado pero también deben mantener una responsabilidad social en conservar adecuadas las carreteras y los costos de transporte”.