ElEconomista.com.mx. La administración de Enrique Peña Nieto proyecta mantener para el 2015 una tendencia a la alza en los recursos para programas sociales, cuya bandera antipobreza adoptó desde el arranque de su sexenio.

De acuerdo con la proyección de la Secretaría de Hacienda, entregada a las Cámara de Senadores, para el 2015 el gobierno buscaría un fondo de 111.709 millones de pesos (US$900 millones) para programas prioritarios de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), lo cual representa un aumento de 3,8% respecto de lo aprobado por el Congreso para el 2014.

El mayor monto del presupuesto para el año 2015 se proyecta a la Pensión para Adultos Mayores, con 43.830 millones de pesos (US$3.368 millones), seguido del Programa Oportunidades, con 40.016 millones de pesos (US$3.075 millones).

Para el ejercicio fiscal del año 2014, la Cámara de Diputados dejó estipulado en los artículos transitorios que el programa de Pensión para Adultos Mayores continuaría operando mientras se implementa la llamada pensión universal.

“Dicho programa (de Pensión para Adultos Mayores) dispondrá de recursos por 42.225.520.621 pesos (US$3.245 millones), con los cuales deberá atender a adultos mayores de 65 años en los términos que indiquen sus reglas de operación. Los recursos del programa no podrán ser traspasados a otros programas, se ejercerán hasta agotar su disponibilidad y deberán ser traspasados en su totalidad a la Pensión Universal, una vez que ésta se encuentre en operación”, se dejó estipulado en el Presupuesto de Egresos 2014.

La entrega de una pensión universal fue una propuesta hecha por el presidente Enrique Peña Nieto. Como parte de su reforma hacendaria, se planteó un cambio constitucional y una ley secundaria el año pasado. Ambos proyectos están pendientes de aprobación en el Senado.

La iniciativa presidencial para modificar los artículos 4, 73 y 123 de la Carta Magna plantea elevar a rango constitucional que los adultos mayores tendrán el derecho a recibir una pensión para apoyar sus gastos básicos de manutención durante la vejez.

A su vez, la ley de la pensión universal y de la ley del seguro de desempleo plantean los mecanismos de seguridad social universal.

La iniciativa del presidente, que aún no ha sido aprobada por el Congreso, plantea definir la pensión universal como el pago mensual vitalicio que recibirán las personas durante su vejez, con el fin de apoyar sus gastos básicos de manutención; establecer que serían beneficiarios aquellos que cumplan 65 años de edad a partir del 2014 y que no sean pensionados, entre otras cuestiones.

La Sedesol cuenta hoy en día con el programa Pensión para Adultos Mayores, el cual atiende a los mexicanos mayores de 65 años en adelante y cuenta con cobertura nacional. “Las y los beneficiarios reciben apoyos económicos de 525 pesos mensuales (US$40) con entregas de 1.050 pesos cada dos meses (US$80)...”, plantea en su sitio electrónico.

En dichas iniciativas, el gobierno federal argumenta porqué además de elevar a rango constitucional el derecho a la pensión para adultos mayores, el programa actual requiere ser transformado.

“El Programa de Pensión para Adultos Mayores (65 y Más) busca atender a los adultos mayores que no cuentan con una pensión de retiro (...) y de protección social y es, sin duda, el programa más importante en México de pensión a la vejez por su cobertura y presupuesto.

“Sin embargo, al igual que otros programas de apoyos sociales, no está asociado directamente a un derecho, por lo que se genera vulnerabilidad entre la población beneficiada, además de ser un programa cuyo financiamiento proviene enteramente de aportaciones presupuestarias del ejercicio correspondiente, lo que no favorece su sostenibilidad en el largo plazo”, detalla el gobierno peñista.

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